Pretendía Carl Orff masificar la enseñanza de la música


El músico y compositor alemán consideraba que el inicio de la educación musical está en la rítmica, que ocurre de forma natural en el lenguaje, los movimientos y percusiones que ésta sugiere.

Identificado de manera invariable por su cantata escénica “Carmina Burana”, el compositor alemán Carl Orff también dejó para la posteridad el método Schulwerk o Escuela Orff, una propuesta pedagógica para la enseñanza de la música a partir de una participación activa.

De acuerdo con un ensayo de Natalia Esquivel, publicado en http://www.laretreta.net/0202/orff.pdf, la filosofía de este método es experimentar con los elementos más simples de la música aplicados a la ejecución instrumental o vocal y al movimiento corporal como medio de aprendizaje y desarrollo de la creatividad.

Esa experimentación tiene que ver con el ritmo, la melodía, la armonía, el timbre, la forma y las dinámicas por medio de actividades creativas que involucren el habla, la canción, el movimiento, la percusión corporal, la percusión determinada e indeterminada, así como la ejecución de instrumentos especialmente autóctonos de diversas culturas.

De esta manera, cita Esquivel, las bases de la lengua hablada en cualquier idioma van a ser fuente de canciones, juegos, recitaciones, dichos, proverbios y cantos folclóricos llenos de ritmo y musicalidad aprovechados en la escuela de Orff, a quien se recordará este jueves a 30 años de su muerte, ocurrida el 29 de marzo de 1982.

Además resalta la importancia que el también músico da al movimiento, pues permite experimentar la música fuera del instrumento, a través del cuerpo, para relacionar aspectos musicales como forma, ritmo, melodía, armonía, secuencias y por supuesto la improvisación, todo lo cual tendía a la idea de masificar la enseñanza de la música.

Datos biográficos sobre el autor coinciden en que Carl Orff nació en Múnich, Alemania, el 10 de julio de 1895, y que su ingreso al mundo de la música fue a los cinco años cuando empezó a tomar lecciones de piano, órgano y cello.

Luego se vería atraído por la composición de música original, montando obras de títeres para entretener a su familia, de las cuales componía la música para piano, violín, cítara y glockenspiel.

En 1905, agregan, publicó un cuento en una revista para niños al tiempo que escribía un libro acerca de la naturaleza y coleccionaba insectos.

Cuentan que fue en 1912 que parte de la naciente obra musical de Orff fue publicada.

Su primera gran obra fue “Zaratustra”, inspirada en la novela de Friederich Nietzsche “Así habló Zaratustra”, utilizando el estilo de barítono cantando con tres coros y orquesta.

La siguiente obra, destaca la biografía de una enciclopedia en línea, fue “Gisei das Opfer” (Gisei, el sacrificio) y mostraba influencias del compositor impresionista francés Claude Debussy, que lo motivó a experimentar con inusuales combinaciones de instrumentos musicales en sus composiciones.

Otros biógrafos refieren que Orff entró a la Academia de Música de Múnich en 1912, pero la abandonó para unirse al compositor Hermann Zilcher en 1914. Para 1916 se convirtió en director musical del teatro de cámara de Múnich.

Se unió al servicio militar en 1917 y participó en la Primer Guerra Mundial, en la cual resultó gravemente herido y estuvo a punto de morir. En 1918 se unió a las casas de ópera en Mannheim y Darmstadt, ocupando varias posiciones.

De acuerdo con el portal “last.fm”, en 1924 Carl se unió a la bailarina Dorothea Günther para fundar una academia y enseñar música y baile a los niños. A partir de ahí, dedicó parte de su vida a investigar acerca de la naturaleza del sonido y el ritmo, así como de las relaciones entre música y movimientos corporales.

Él consideraba que el inicio de la educación musical está en la rítmica, que ocurre de forma natural en el lenguaje, los movimientos y percusiones que ésta sugiere. Así surgió el método Schulwerk (trabajo escolar), que pretendía masificar la enseñanza de la música.

No obstante sus aportes, entre los que también está una barra de sonido inspirado en instrumentos del gamellón y africanos, para el enriquecimiento de su filosofía educativa musical, Orff pasó a la historia primero por la cantata escénica “Carmina Burana”, estrenada en 1938.

Basada en la obra homónima que comprende una colección de cantos goliardos de los siglos XII y XIII, reunidos en el manuscrito encontrado en Benediktbeuern en el siglo XIX, Orff se sintió atraído por lo diverso de sus versos, que eran un tanto humorísticos, tristes o sugestivos.

Cuentan los estudiosos de la obra que eligió algunos al azar y los arregló en crudas canciones para solistas y coro, acompañados por instrumentos y mágicas imágenes.

Este trabajó ayudó a Orff a ejemplificar la búsqueda por un idioma que pudiera revelar el poder elemental de la música, permitiendo al escucha experimentar a la misma como una fuerza primitiva y abrumadora.

“Carmina Burana” forma parte de una trilogía que comprende también a “Catulli Carmina” y “Trionfo di Afrodita”.

Otros trabajos de los cuales Orff era reacio a llamar simplemente óperas podemos mencionar “Der Mond” (1939), “Die Kluge” (1943), “Die Bernauerin” (1947), “Antigonae” (1949), “Comoedia de Resurrectione Christi” (1956), “Edipo der Tyrann” (1959), “Prometeo” (1966), y su último trabajo “De Temporum Fine Comoedia”, que se estrenó en el Festival de Música de Salzburgo, el 20 de agosto de 1973, entre otras.

Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Orff tuvo problemas para conseguir trabajo, debido a su controvertida relación con el nazismo.

Fue uno de los pocos compositores alemanes que respondieron al llamado para crear nueva música incidental para “El sueño de una noche de verano”, después de que la música de Felix Mendelsson fuera prohibida.

En cuanto a su vida personal, su biografía resalta que Orff se casó en cuatro ocasiones. El primer matrimonio tuvo lugar en 1920, con Alicia Solscher, con quien procreó a su hija Godela. En 1939 se casó con Alice Willert. La tercera ocasión fue en 1954 con la escritora feminista Luise Rinser y el último matrimonio fue con Liselotte Schmitz en 1960.

El prolífico compositor alemán murió en Múnich a los 86 años. Fue enterrado en la capilla del monasterio de Andechs. Su lápida contiene su nombre, la fecha de nacimiento, de deceso y la inscripción en latín “summus finis” (el fin más alto), concluyen los datos biográficos.

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