Una orquesta de medalla


El primer galardón no individual que otorga el Palau de la Música de Valencia en sus 25 años de funcionamiento es para su formación sinfónica titular.

La primera nota suena desafinada, estridente. Algo chirría. Si estuviéramos hablando de políticos, el dedo acusador señalaría un escandaloso tráfico de influencias, con un sospechoso aroma a prevaricación. Cómo explicar, si no, que el Consejo de Administración del Palau de la Música de Valencia haya decidido otorgar su primera medalla a un colectivo musical a la Orquesta de Valencia (OV), que es de la casa. ¿No se podría haber elegido una formación sinfónica con mayor relevancia, de más prestigio, para que recibiera la primera medalla otorgada a un grupo de músicos?

Los miembros del Consejo de Administración del Palau de la Música se han caracterizado por ser muy exigentes a la hora de conceder sus galardones. La lista de los agraciados es tan corta como exigente. Desde que Mstislav Rostropovich recibiera la primera medalla en 1997 hasta hoy, tan solo 13 músicos y cantantes han sido distinguidos. Y no son nombres cualquiera.

En la relación de los premiados figuran Daniel Barenboim, Joaquín Rodrigo, Zubin Mehta, Teresa Berganza, Alfredo Kraus o Cristóbal Halffter, entre otros. No es fácil formar parte de este Olimpo musical. Pero la Orquesta de Valencia, a partir del 25 de abril, formará parte de esta legión de honor.

¿Los motivos? Mayrén Beneyto, presidenta del Palau de la Música, explica que “la OV es uno de los pilares fundamentales de la programación y recibe con todo merecimiento este galardón, que reconoce, entre otros muchos méritos, su extraordinaria labor por mantener durante 69 años la vida sinfónica de Valencia”. Nada más cierto.

La Orquesta ha ofrecido desde su creación en 1943 un total de 3.096 conciertos. Su primer director titular fue Joan Lamote de Grignon; pero muchos otros prestigiosos maestros la han dirigido a lo largo de su historia. Celibidache, Rubinstein, Iturbi, Argenta, Barenboim, Stern, Mehta, entre otros ilustres, y desde 2005 Yaron Traub, han sostenido la batuta para dirigir una formación en la que los músicos valencianos son mayoría.

Tal parece que haya tenido que llegar la crisis para reconocer la calidad de la OV. Durante el periodo en que la Comunidad Valenciana se emborrachó con el dinero fácil de la especulación y del ladrillo, el afán de notoriedad de no pocos responsables culturales valencianos les llevó a fichar a compositores, pintores, directores de cine y teatro o músicos de renombre internacional que llegaban hasta la Comunidad Valenciana más interesados por los sustanciosos salarios que cobraban que por dejar algún legado cultural.

La OV, cuando todo pasó, siguió estando allí. La medalla es suya. Y, para celebrarlo, interpretará el mismo programa que hace 25 años inauguró el Palau. Su casa.

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