La década en que vivimos electrónicamente


El festival Electrónica en Abril cumple 10 ediciones.

Un doble elepé conmemorativo con material exclusivo cedido por los artistas participantes (de Eleh a Dopplereffekt; de Matmos a nsi.) sirve para marcar el décimo aniversario del festival de música Electrónica en Abril, apuesta estrella de La Casa Endendida de Madrid (que también cumple una década) por la música de raíz sintética y afán vanguardista.

Un concierto extraordinario, en el que el pionero Manuel Göttsching interpretará su legendaria pieza de minimalismo ácido E2-E4 abrirá la cita el jueves. Después, hasta el domingo, desfilarán por los escenarios del patio y del auditorio de la institución cultural nombres clave de la electrónica actual, como Keith Fullerton Whitman, THEESatisfaction, Nate Young o Hype Williams.

Esa ha sido la premisa del festival desde su creación, explica desde Bruselas su comisario José Luis Villalobos, antes de nombrar a Maral Kekejian, directora de Artes Escénicas del centro, como impulsora del proyecto y de recitar con delectación algunos de los nombres y estilos que un día pasaron por Electrónica en Abril para dotar a la cita de innegables credenciales de avanzadilla underground. “Lo bueno de estos 10 años ha sido comprobar que se trata de un género amplísimo, y que rara vez se estanca”.

Como muestra, lo que sigue es el repaso de Villalobos en cinco hitos a la última década de un estilo cuya muerte muchos certificaron a la ligera allá por 2003 (año de la primera edición) y que, sin embargo, hoy goza de salud envidiable y una creciente influencia global, desde las populares radiofórmulas hasta los centros de producción de arte sonoro.

Un artista: “Burial. Si ha habido un artista que en estos 10 años le ha devuelto a la música electrónica su halo de potencialidad es Burial. En una época de autobombo y exposición constante, de redes sociales e imágenes retocadas Burial, sigue siendo un misterio: solo sus más allegados saben guion es, ha concedido solamente una entrevista y jamás ha tocado en directo. Todo lo que quería contar lo ha contado en dos discos, Burial (2006) y Untrue (2007), que desde el dubstep nos hablan de lo intangible, con ritmos hiperventilados, bajos tenebrosos y voces dolientes. La melancolía en todo su esplendor”.

Un disco: “Location Momentum, de Eleh (Touch 2010). Hay muchas maneras de aproximarse a un disco, y hay algunos que pasan desapercibidos si no se escuchan en las condiciones adecuadas. Cada vez nos damos menos tiempo para escuchar la música como debe ser escuchada, y este es uno de esos discos que nos descubren el sonido -frecuencias, resonancias, tonos- en su estado más puro, como fenómeno físico que nace, se desarrolla y muere, y que debería reclamar toda nuestra atención. Minimalismo que entronca con el trabajo de los más grandes: Terry Riley, Eliane Radigue, La Monte Young o Pauline Oliveros”.

Un concierto del festival: “RADIAN en Electrónica en Abril, edición de 2004. Escuchando el tema (Rusty Machines, Dusty Carpets) que Radian han compuesto para el álbum conmemorativo Festival Electrónica en Abril 2003-2012 me vi­ de repente en 2004, sumergido de lleno en la actuación de Radian en el patio de La Casa Encendida. Como muchos músicos austri­acos (Elektro Guzzi son otro buen ejemplo) Radian dominan a la perfección la técnica, que en sus manos es solo una herramienta para trascender las limitaciones de sus instrumentos: improvisación, vanguardia y un sentido de la responsabilidad para con lo que están creando, que es único y se diría que hermoso. Un compromiso absoluto con la música que es muy difí­cil de encontrar. Por eso son tan buenos y tan inasibles”.

Un libro. “In the Blink of an Ear: toward a non-cochlear Sonic Art(Continuum, 2009), de Seth Kim-Cohen. Lo sonoro se alimenta, cada vez más, de la palabra, de un debate que entorno al arte sonoro ilumina también a buena parte de la música electrónica desde lo filosófico y lo conceptual. Echo en falta editoriales en España que trabajen este campo, y es que muy pocos libros llegan a traducirse. Hay otros grandes pensadores de lo sonoro, autores como Salomé Voegelin, Brandon Labelle o Douglas Kahn”.

¿Y en España? “Para mí­, la electrónica nacional va muy unida a la de baile gracias a Net28, el colectivo de artistas (Apnea, CMYKmusik, Cyclical Tracks, Mupa y Pulpa), con más de 100 vinilos publicados en esos años con artistas que para nosotros lo eran todo: Thomas Brinkmann, Tim Hecker, Mike Ladd, Paul St. Hilaire, Murcof, Geoff White… Y si hay un disco con el que me identifico es Multiplicanciones(Apnea003, 2004), la primera parte de una trilogía y uno de los primeros 12 pulgadas de Alex Under: posiblemente el mejor disco de techno hecho en España. No hará falta recordar que eso de la objetividad no existe, soy muy parcial”.

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