México importa indie español


Hacer las Américas ya no está solo al alcance de las bandas de masas.

Tercer día de festival en México DF. A la escena salen cuatro chicos altos y delgados que preparan los instrumentos mientras el público espera que comiencen a tocar. La actuación tiene lugar en una de las cuatro carpas del Vive Latino, uno de los festivales de música más importantes de América Latina. La carpa ‘Intolerante’ atrae a aquellos que quieren conocer nuevas propuestas musicales y Laura y su hermano Jorge no tienen ni idea de lo que van a encontrarse. Suenan los primeros acordes, el cantante comienza a cantar en catalán. Manel saltan por primera vez el charco.

Hubo una época en la que la música española que llegaba a México podía reducirse a Raphael, Rocío Durcal y Héroes del Silencio. Pero, aunque sus canciones hayan alcanzado la categoría de mitos en la cultura mexicana, cada vez más es más fácil toparse con un cartel que anuncia el concierto de grupos de indie español por las calles. Hacer las Américas ya no se reserva solo a las grandes bandas y la resaca del Vive Latino lo deja claro. México acoge estos días minigiras de grupos como El Columpio Asesino y Vetusta Morla.

Estos últimos son ya veteranos en la escena azteca: es su cuarta visita al país, la tercera que pisan el escenario del mastodóntico Vive Latino. Juanma Latorre (guitarra y teclado) y Álvaro B. Baglietto (bajo) creen que el público está más abierto en México a conocer nuevas bandas. En su actuación en el festival creen que juntaron a 25.000 personas. “Imagina lo que ocurriría con grupos mexicanos poco conocidos en España”, comentan. También miran con alegría el circuito de salas de conciertos con distintos aforos, “muy profesionalizado”, sobre todo en el Distrito Federal.

Vetusta Morla regresa a México en busca de ampliar público y de discográfica local para mover su último disco, Mapas. Empiezan a asentarse aquí: algunos fans los reconocen por la calle y en sus conciertos en pequeñas salas del DF como el ‘Caradura‘, los admiradores españoles exiliados competían con los autóctonos. Del público latinoamericano destacan la pasión con la que los siguen. “¡Vetusta, no os muráis nunca!”, gritaba una mexicana en pleno éxtasis de directo.

“Tenemos que ser realistas: cantamos en catalán, así que hacer las américas no es un objetivo. Aunque sí es un sueño”, asegura Guillem, vocalista de Manel. De momento han conseguido debutar en el festival que ha servido como puerta de entrada en Latinoamérica a muchos grupo y que cada vez se abre más a otros estilos y a bandas desconocidas. En la primera de sus trece ediciones – en 1998 – entre los españoles que aparecían en cartel estaban Danza Invisible y Miguel Ríos. En la edición que se acaba de clausurar, con la excepción de Bunbury, que tocó ante miles de personas- se pudo escuchar a grupos como El columpio asesino o Manos de Topo. Estos últimos han contado su aventura mexicana a través de su Tumblr y el reencuentro con los fans que llevan cosechando desde hace dos años, cuando hicieron su primera incursión con la gira Ensayando el fin del mundo.

A México le gusta la música española igual que a los músicos españoles les gusta el público agradecido y el mezcal. En el blog del grupo, Vestusta Morla se despedía así de la capital mexicana. “El DF se ha convertido en un sucedáneo de hogar en este ir y venir de husos horarios y residencias efímeras en que estamos inmersos. Ya no somos guiris”.

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