Tierra, Mar y Aire


Una Cosa Rara

Preludio: La gruta de la melodía

Al cumplir los 20 años, Felix Mendelsshon (1809-1847) viajó a Inglaterra y después a Escocia, donde compuso su tercera sinfonía, “Escocesa” y visitó un paraje pintoresco y espectacular, el archipiélago de las Hébridas. En la isla de Staffa conoció la llamada Gruta de Fingal, una cueva formada por columnas de basalto con apariencia de catedral azotada por el mar, imagen realmente sugerente para un artista romántico. El nombre gaélico de la gruta, Uamh-Binn, significa “gruta de la melodía” y alude a los sonidos sobrecogedores que se crean con el ruido del oleaje y el viento amplificados por la bóveda de piedra. El músico alemán quedó vivamente impresionado por el paraje y, según su testimonio, en la propia cueva esbozó un tema musical que envió a su hermana (la también compositora Fanny Mendelssohn) junto a una carta que decía: “Para lograr que comprendas…

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