El tema 1 consta de los siguientes apartados:

  1. Otras civilizaciones.
  1. Los instrumentos y sus usos.
  2. El pensamiento musical griego. (Está usted aquí)
  3. Música y ethos.
  4. La teoría de la música en Grecia.
  5. La música en la antigua Grecia.

EL PENSAMIENTO MUSICAL GRIEGO

Gracias a los testimonios escritos, conocemos muchos detalles acerca del pensamiento griego en torno a la música. Había dos clases principales de escritos sobre música:

  1. Doctrinas filosóficas sobre la naturaleza de la música.
  2. Descripciones sistemáticas de los materiales de la composición musical, lo que hoy llamamos teoría de la música.
En ambos campos, los griegos emitieron juicios profundos y formularon principios que han sobrevivido hasta hoy. Los escritos más influyentes acerca de los usos y efectos de la música aparecen en pasajes de obras de Platón (ca. 429-347 a.C.) como La República y el Timeo, de Aristóteles (384-322 a.C.) como su Política. La teoría griega de la música evolucionó continuamente desde la época de su fundador, Pitágoras (m. ca. 500 a.C.), hasta Arístides Quintiliano (siglo IV d.C.), el último escritor importante. Como podemos esperar en una tradición que se extiende durante casi un milenio, los escritores expresaron diferentes puntos de vista y el significado de numerosos términos se fue transformando. A continuación señalaremos los rasgos más característicos de la música y los más importantes para la posterior historia de la música de Occidente.
En la mitología griega, los inventores de la música y sus primeros practicantes fueron dioses y semidioses tales como Apolo, Hermes, Anfión y Orfeo. La palabra música (en griego, mousiké) deriva de una palabra asociada a las Musas y originalmente designaba cualquiera de las artes asociadas a ellas, de la historia a la danza. Para los griegos, la música era tanto un arte destinado al disfrute como una ciencia estrechamente relacionada con la aritmética y la astronomía. Su presencia era constante en todos los ámbitos: el trabajo, la vida militar, la escuela y la recreación en las ceremonias religiosas, la poesía y el teatro.
La música como arte de la interpretación se llamaba melos, término del que procede la palabra melodía. Al principio era monofónica, consistiendo en una una única línea melódica. No existía concepto alguno para aquello que llamamos armonía o contrapunto, si bien los instrumentos adornaban a menudo la melodía mientras un solista o un coro cantaban una versión sin adornos, dando así lugar a la heterofonía. Melos podía indicar una melodía instrumental sola o una canción con un texto, mientras que un “melos perfecto” consistía en melodía, texto y estilizado movimiento de danza, concebidos como un todo. Para los griegos, música y poesía eran casi sinónimos. En La República, Platón definía el melos como una mezcla de texto, ritmo y armonía (significando aquí las relaciones entre los tonos). En su Poética, Aristóteles enumeró los elementos de la poesía como melodía, ritmo y lenguaje, y observó que no existía ningún nombre para referirse a un discurso elaborado, ya fuese en prosa o en verso, que no incluyese la música. La poesía “lírica” denotaba la poesía cantada con el acompañamiento de la lira; la “tragedia” incluye el sustantivo ode, “el arte de cantar”. Muchas otras palabras griegas empleadas para diferentes tipos de poesía, como, por ejemplo, himno, eran términos musicales.
Para Pitágoras y sus seguidores, los números eran clave del universo y la música era inseparable de los números. Los ritmos estaban ordenados por números, puesto que cada nota era algún múltiplo de la duración primordial. Se atribuye a Pitágoras el descubrimiento de que la octava, la quinta y la cuarta, reconocidas hacía tiempo como consonancias, estaban asimismo relacionadas con los números. Estos intervalos se generan mediante las proporciones más simples: por ejemplo, cuando se divide una cuerda, los segmentos cuyas longitudes tienen una proporción 2:1 hacen sonar una octava, 3:2 una quinta y 4:3 una cuarta.
Puesto que los sonidos y los ritmos musicales estaban ordenados según los números, se pensó que eran ejemplo del concepto general de armonía, la unificación de las partes en un todo ordenado. A través de este flexible concepto -que podía comprender proporciones matemáticas, ideas filosóficas o la estructura de la sociedad, así como un intervalo musical, un tipo de escala o un estilo de melodía concretos- los escritores griegos percibieron la música como un reflejo del orden del universo.
La música estaba estrechamente relacionada con la astronomía en virtud de dicha noción de armonía. En efecto, Claudio Ptolomeo (fl. 127-148 d.C.), el eminente astrónomo de la Antigüedad, fue también un importante escritor sobre música. Las leyes y proporciones matemáticas eran consideradas los cimientos tanto de los intervalos musicales como de los cuerpos celestiales, y se pensaba que ciertos planetas, sus distancias entre sí y sus movimientos se correspondían con notas, intervalos y escalas de la música. Platón dio forma poética a esta idea en su mito de la “armonía de las esferas”, la música inaudible producida por las revoluciones de los planetas. Esta noción fue evocada por los escritores durante toda la Edad Media y en épocas posteriores, incluida su mención por Shakespeare en La tempestad y por Milton en su Paraíso perdido, subyace a los estudios de Johannes Kepler (1571-1630), el fundador de la astronomía moderna.

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