El tema 1 consta de los siguientes apartados:

  1. Otras civilizaciones.
  1. Los instrumentos y sus usos.
  2. El pensamiento musical griego.
  3. Música y ethos. (Está usted aquí)
  4. La teoría de la música en Grecia.
  5. La música en la antigua Grecia.

MÚSICA Y ETHOS

Los escritores griegos pensaban que la música podía afectar el ethos, el carácter ético de uno o el modo de ser y de comportarse. La idea se generó sobre la base de la visión pitagórica de la música como un sistema de tonos y ritmos, gobernando por las mismas leyes matemáticas que operaban en los mundos visible e invisible. La armonía de la música reflejaba la armonía en otros ámbitos y por lo tanto podía influir en ellos. El alma humana era vista como un compuesto cuyas partes se mantenían en armonía en virtud de relaciones numéricas.Porque reflejaba este sistema ordenado, la música podía penetrar en el alma y restaurar su armonía interior.

En la doctrina de la imitación (mímesis) esbozada en su Política, Aristóteles describía cómo la música afectaba la conducta: la música que imitaba un cierto ethos suscitaba ese mismo ethos en el oyente. La imitación de un ethos particular se conseguía en parte mediante la elección de la armonía, en el sentido del tipo de escala o del estilo de melodía. Aun cuando los siglos posteriores lo interpretaron como una atribución de tales efectos a un modo o a una escala concretos, Aristóteles tuvo probablemente también en mente los giros melódicos y las características estilísticas generales de una cierta armonía, así como los ritmos y géneros poéticos particulares mayormente asociados a ella.

LECTURA DE FUENTES: Aristóteles, sobre la doctrina de la (imitación) mímesis, el ethos y la música en la educación

La importancia de la música en la cultura griega antigua se muestra en su aparición como objeto de discusión en los libros acerca de la sociedad, como la Política de Aristóteles. Aristóteles pensaba que la música podía imitar y, de ese modo, afectar directamente el carácter y la conducta; por consiguiente, tenía que tener un puesto importante en la educación.

Pero en las melodías hay imitaciones de los estados de carácter. Y esto es evidente. Por de pronto, la naturaleza de los modos musicales es diferente, de modo que los que los oyen son influidos de modo distinto, y no tienen el mismo estado de ánimo respecto a cada uno de ellos. Ante algunos se sienten más tristes y meditativos, como ante el modo llamado mixolidio; ante otros sienten languidecer su mente, como ante las melodías lánguidas, y en otros casos, con un ánimo intermedio y recogido, como parece inspirarlo el modo dorio, de manera única, mientras que el frigio infunde el entusiasmo. Esto lo exponen bien los que han filosofado sobre el tipo de educación. Extraen los testimonios de sus argumentos de los mismos hechos. De igual modo pasa con los ritmos: unos tienen un carácter más reposado; otros, más movido, y de éstos, los unos tienen movimientos más groseros y los otros, más nobles. De estos datos resulta claro que la música puede procurar cierta cualidad de ánimo, y si puede hacer esto es evidente que se debe aplicar y que se debe educar en ella a los jóvenes. El estudio de la música se adapta a la naturaleza juvenil, ya que los jóvenes, por su edad, no soportan de buen grado nada que esté falto de placer, y la música es, por naturaleza, una de las cosas placenteras.

Aristóteles, Política 8.5.

Tanto Platón como Aristóteles abogaron por que la educación hiciera hincapié en la gimnasia como disciplina del cuerpo y en la música como disciplina de la mente. En La República, Platón insistió en que ambos debían estar equilibrados porque demasiada música lo convertía a uno en débil e irritable, mientras que demasiada gimnasia volvía a la persona incivilizada, violenta e ignorante. Además, sólo cierta música era conveniente ya que la escucha habitual de una música que suscitase estados de ánimo innobles podía deformar el carácter de una persona. Los instruidos para el gobierno deberían evitar las melodías que expresaran lenidad e indolencia. Platón aprobaba dos  harmoniai -la doria y la frigia porque fomentaban las virtudes de la templanza y del valor- y excluía otras. Deploraba la música que utilizaba escalas complejas o mezclaban géneros, ritmos e instrumentos incompatibles. En La República y en Las leyes, Platón aseguraba que las convenciones musicales no debían cambiarse puesto que la ausencia de ley en el arte y  en la educación conducía al libertinaje en las costumbres y a la anarquía social. Ideas similares han sido esgrimidas por los guardianes de la moralidad en los veinticuatro siglos siguientes, de manera que el ragtime, el jazz, el punk o el rap han sido condenados por estas razones.

Aristóteles fue en su Política menos restrictivo que Platón. Sostuvo que la música podía utilizarse para el placer y para la educación, y que las emociones negativas como la compasión y el terror eran purgadas al ser inducidas por la música y el drama. En cualquier caso, su opinión era que los hijos de los ciudadanos libres no debían buscar su formación profesional como intérpretes de instrumentos musicales ni aspirar a convertirse en virtuosos de los mismos, puesto que consideraba vulgar y de baja categoría la ejecución musical con el único fin de agradar a los demás en vez de perfeccionarse uno mismo.

3 comentarios en “Música y ethos

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