Las siete vidas de los nuevos edificios


Frente a los inmuebles que la crisis ha dejado vacíos y esperan un uso, algunos emblemas arquitectónicos reinventan su utilidad

En Zaragoza, junto al puente de la Almozara, el edificio ideado para la Unidad de Montes tiene un huerto en la cubierta. El inmueble ha cambiado varias veces de uso —la propia Unidad de Montes se desmontó cuando todavía no se había inaugurado su sede— y ahora funciona como sala de exposiciones temporales. “También como centro de Estudios Medioambientales del Ayuntamiento”, cuenta su arquitecto Jaime Magén, que asegura que, gracias a su flexibilidad, el edificio se ha adaptado a los nuevos usos sin necesidad de ser modificado. Por eso, señala, el único cambio se ha dado en las cubiertas verdes: los trabajadores se han apropiado de ellas y cultivan allí tomates y lechugas. No es que un edificio construido con algo más de dos millones de euros esté justificado como pedestal para un huerto urbano junto al río Ebro, pero la versatilidad de algunos inmuebles nacidos de una planificación urbana inmediatista, caprichosa e irresponsable ofrece un lado optimista y cívico en el drama de la burbuja arquitectónica que salpica a todo el país.

La reconversión de los edificios es un clásico urbano. Históricamente se han transformado admitiendo todo tipo de usos: de iglesias a discotecas y de hospitales a museos. Piensen en la Tate Gallery de Londres —que nació de una antigua central hidroeléctrica junto al Támesis— o en el Museo Reina Sofía de Madrid, que transformó en centro de arte el hospital general de esta ciudad que Francesco Sabatini había levantado en el siglo XVIII. El Museo Picasso de Barcelona es también la suma de cinco casas de diversas épocas y la antigua Alhóndiga de Bilbao es hoy la nueva sede de una mediateca con sala de exposiciones y piscina pública en la azotea.

Esa transmutación se da en todas las ciudades con inmuebles de distintos periodos capaces de mantener no solo la estabilidad, sino también la calidad arquitectónica a pesar de los cambios. Así, lo extraño no es el cambio, lo extraordinario es que se acorten tanto los plazos de esa transformación y que algunos edificios ni siquiera lleguen a estrenarse con el objetivo con el que fueron proyectados y construidos.

Recientemente, la Cúpula del Milenio, ahora llamada 02 Arena, que Richard Rogers diseñó en Londres para dar la bienvenida al año 2000, fue recuperada. Sucedió durante los pasados Juegos Olímpicos y hace unos días ha sido el rutilante escenario de la Final Four de baloncesto en la que el Olympiacos griego venció al Real Madrid por 100 a 88.

Más cerca, en Valladolid, hay otra cúpula del Milenio. La diseñó el catalán Enric Ruiz Geli como pabellón de la Sed para la Exposición Universal que Zaragoza dedicó al agua en 2008. Entonces, costó 1,4 millones de euros. Luego pudo desmantelarse y remontarse en otro destino, junto al río Pisuerga, cuando el consistorio vallisoletano la adquirió por 12.000 euros. Hoy se utiliza para conciertos. El año pasado actuaron allí Pablo Alborán y David Bustamante y estos días lo han hecho los Hombres G. Parece que también esa burbuja ha encontrado otra vida en Valladolid.

Los edificios renacen cuando están bien diseñados. Lo que es más extraño —pero abre una vía de futuro— es que se requiera, y sea posible, una mudanza para devolverles la vida. Sin embargo, las últimas olimpiadas así lo indicaron. Y las próximas, en Rio de Janeiro, sopesan reciclar la cancha de baloncesto desmontable que los arquitectos de Wilkinson & Eyre idearon con 12.000 asientos para Londres 2012. Con todo, frente a esos escasos renacimientos, España continúa sembrada de edificios que, como en lista de espera, aguardan su oportunidad

A las viviendas adosadas se unen centros de salud, oficinas y hasta estudios cinematográficos abandonados. Muchos no han llegado a estrenarse porque no queda presupuesto público para su gestión y mantenimiento. A ese sarpullido de mala planificación se suman las grandes obras paralizadas inconclusas —no en vano, casi todas con nombre de ciudad: la de la Justicia, la del Medio Ambiente, la de la Luz o de la Cultura en Madrid, Soria, Alicante y Santiago— y todos los proyectos que, tras ganar un concurso y hacer que arquitectos y ayuntamientos incurriesen en gastos, tienen por rostro un solar vacío y por futuro una espera que se antoja interminable. Con el parque arquitectónico vacío disponible en España casi nadie se atreve a poner otra piedra.

Puede que no sea para menos. Muchas de las obras más importantes de la última década retratan la ambición ciega de antaño y la ruina difícil de reparar que atravesamos hoy, pero sería peligroso que el próximo lustro nos retratara de nuevo despistados, sin saber qué hacer con lo ya construido. Por eso, frente a ese paisaje irresponsable, algunas instituciones han optado por adaptar los inmuebles para evitar que una arquitectura tan icónica como a veces hueca termine por constituir el paisaje más revelador del presente de nuestras ciudades.

Es el caso del MUNCYT de La Coruña. Inaugurado hace poco más de un año, el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología nació de un vientre de alquiler: el edificio que debía albergar el Centro de las Artes y el Conservatorio de Danza de la diputación coruñesa. Los arquitectos madrileños Victoria Acebo y Ángel Alonso ganaron el concurso para levantarlo hace más de una década: “El edificio buscaba la convivencia de dos instituciones distintas con una única gestión”, cuentan. A pesar de cuajar ese dos por uno, una vez concluido, el inmueble atravesó años de estancamiento por falta de medios hasta que la gestión pasó de local a estatal y Ramón Núñez —con experiencia en el arranque de varios museos científicos— se hizo cargo del su dirección. “No hubiéramos sido capaces de solicitar un espacio así y, posiblemente, nadie hubiera pensado diseñarlo si el primer programa hubiera sido como Museo de la Ciencia”, explica con optimismo Núñez frente a la cabina del Boeing 747 que en 1981 trasladó el Guernica de regreso a España, desde Nueva York, y que hoy es la pieza estrella de su museo.

Aunque los arquitectos lamentan que no todas las intervenciones han sido consensuadas y que la museística no tuvo en cuenta su trabajo, la versatilidad del trabajo de AceboXAlonso pudo verse cuando su edificio admitió cambiar de fachada su entrada principal. También cuando, para meter la cabina del avión, tuvieron que cortar pilares y apear vigas.

Esa flexibilidad también la está demostrando, finalmente, uno de los emblemas de la Expo de Zaragoza. Tras años sin un futuro claro, los edificios de esa muestra conforman hoy la incómoda ruina de un proyecto inaugurado el año que estalló la burbuja. En ese escenario, el polémico pabellón-puente que ideó la arquitecta Zaha Hadid por casi 70 millones de euros ha sido, por fin, abierto al público hace unas semanas.

Ibercaja se hizo cargo de su gestión y, en 2011, llegó a celebrar un concurso para dotarlo de contenido. Querían levantar sobre el Ebro un pequeño Museo de Nuevas Tecnologías que la directora de la obra social de la caja, Teresa Fernández Fortún, anunció como “apropiado para su arquitectura”. Sin embargo, dos años después el pabellón permanecía vacío y cerrado. Por eso, la entidad aragonesa ha optado por abrirlo de forma gratuita. Los vecinos pueden ahora cruzar la pasarela-mirador los fines de semana. Si no es museo, por lo menos sí es puente, y quienes atraviesan el río pueden acortar el camino que une la margen derecha del Ebro con el recinto de la antigua Expo.

No lejos de ese singular pabellón, la solitaria figura de la Torre del Agua, el edificio hueco que el arquitecto Enrique de Teresa construyó como reclamo de la Expo, ha corrido peor suerte. La Caja Inmaculada (CAI) anunció, en 2009, que se hacía cargo de esa infraestructura, donde pensaba inaugurar, en 2012, otro museo de ciencia e investigación. Lo que ocupó la torre, en 2012, fue una discoteca, temporal, que Volkswagen montó para presentar su Golf 7. Estamos en 2013 y la investigación continúa para decidir qué uso podrá dársele a una torre de 73 metros sin forjados —es decir, sin división por pisos— que costó cerca de 50 millones de euros. Mientras, se han iniciado otras pesquisas.

Hace unos días, el portavoz de la Chunta Aragonesista, Juan Martín, solicitó al Ayuntamiento de Zaragoza “que aplique los mismos criterios, sin miramientos, que sufren los ciudadanos para cobrar a la CAI lo que la entidad debe a las arcas municipales y, en el caso de que no lo haga, inicie el procedimiento que la caja seguiría con cualquier otra persona”. Martín denunciaba que, pese a haber firmado un acuerdo con la Sociedad Pública Expoagua para explotar la torre durante 20 años pagando un coste de mantenimiento anual de 1,5 millones de euros, la Caja Inmaculada no ha abonado todavía ese pago. Por eso los miembros de la Chunta exigían al Ayuntamiento un desahucio. Sin embargo, aunque la CAI sea la entidad que más desahucios ha firmado en Zaragoza ¿puede desahuciarse lo que no está ocupado? Desde la CAI responden que están “estudiando la mejor forma de resolver el acuerdo alcanzado cuando el marco económico era otro”. También señalan que hoy las demandas generadas por la crisis son otras y aseguran, además, que “nunca hemos llegado a tomar posesión del edificio ni, por lo tanto, a asumir su gestión”.

En Sevilla, otra caja de ahorros sí es protagonista de la reconversión, anterior a la inauguración, de un edificio emblemático y no exento de polémica. La antigua Torre Cajasol, llamada a ser el rascacielos más alto de Andalucía, hoy se llama Torre Pelli y pertenece al grupo Caixabank. Tal vez por eso, y teniendo en cuenta el 12% de oficinas desocupadas que soporta la capital hispalense, sus nuevos dueños hayan decidido ocupar parte de su torre de 40 plantas con la futura sede del centro cultural Caixaforum que estaba previsto construir en las antiguas atarazanas de la ciudad. Así las cosas, la entidad se ha asegurado de llevar vida a su edificio. Por eso, cuando, previsiblemente el año que viene, se inaugure ese rascacielos de 180 metros, la sede de CaixaForum en la Isla de la Cartuja llenará varias de sus plantas y evitará que la torre se convierta, después de una gestación polémica, en un nuevo edificio a medio gas.

Sin alcanzar la ruinosa suerte del aeropuerto de Castellón, que todavía aspira a poder entrar en funcionamiento, en el campo de Lérida, El Alguaire, uno de los aeródromos arquitectónicamente más singulares de los últimos tiempos, parece estancado en la falta de actividad. Su arquitecto, Fermín Vázquez (del estudio B720), asegura que diseñarlo fue para su oficina una ocasión de oro: nunca habían levantado un aeropuerto y, gracias a la experiencia, han sido invitados a varios concursos internacionales. Bromea, además, comentando que el bar de la terminal —el edificio que costó “poco más de seis millones de euros”— se ha convertido en “la cafetería más de moda en la ciudad”.

Sea como sea, lo que parece seguro es que la gente no llega hasta allí (a 15 kilómetros de Lleida) para ver despegar a los aviones. Solo hay vuelos fijos los domingos y los viernes entre Palma y Lérida. El resto del año, instalaciones de primer orden esperan a los chárter que la compañía británica Thomas Cook trae desde Manchester, Bristol o Birmingham con turistas que se acercan a esquiar al Pirineo. ¿Pagan esos esquiadores británicos los gastos de mantenimiento? En Aeroports de Catalunya señalan que todavía no, aunque aseguran que el coste de mantenimiento se ha reducido en el último año de 1,2 a 0,6 millones de euros. Un taller que en octubre de 2011 reunió en las instalaciones del aeródromo a estudiantes de arquitectura de todo el mundo para buscar nuevos usos para la terminal podría hacer pensar en otras posibilidades de futuro para ese aeropuerto pequeño, hermoso y remoto. En la Generalitat, sin embargo, lo desmienten: “Habrá más usos en el futuro, pero todos tendrán que ver con la aeronáutica”. Otro edificio icónico que espera, en España, pista para despegue.

 

Anuncios

Las bandas toman la ópera


El Palau de les Arts abre sus puertas a las sociedades musicales valencianas.

Las bandas de música tomaron ayer el edificio de la ópera de Valencia. Y lo hicieron para quedarse. La Banda Simfònica d’Algemesí y la Agrupación Musical Santa Cecilia de Ador abrieron el ciclo titulado Les bandes a les Arts, en el que participarán un total de 22 agrupaciones distribuidas en 11 conciertos a precios populares (la entrada cuesta tres euros).

Este concierto es una reivindicación de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana hecha realidad, que desde que se inauguró el Palau de les Arts hace seis años había reclamado que las bandas tuviesen su espacio en el emblemático edificio.

“Esta es una jornada histórica para el colectivo”, aseguró Josep Francesc Almeria, presidente de la federación de bandas de música. “Las sociedades musicales demostrarán con su calidad que este proyecto debería haber comenzado mucho antes”, explicó Almeria, que añadió: “Hay aspectos mejorables en el diseño del ciclo, que esperamos que se aborden en beneficio de todos, para lo que nos ponemos a disposición de la Consejería de Gobernación”.

El concierto de ayer es el primero que las bandas de música ofrecen en este coliseo, si se exceptúa el repertorio que ofrecieron en la sesión inaugural las bandas municipales de Castellón y Valencia el pasado 24 de marzo.

El repertorio que ayer sonó en el palacio de la ópera de Valencia fue variado, pero sobre todo incluyó temas valencianos dirigidos por Ramon García —en el caso de la banda de Ador— y Alberto Ferrer, que dirigió la agrupación de Algemesí, también la primera banda que actuó en el certamen de Valencia de 1866.

Los aficionados de este municipio de La Ribera Alta y del de La Safor se movilizaron ayer para escuchar a sus bandas tocar por primera vez en la historia en el escenario del Palau de les Arts. La Federación de Sociedades Musicales agrupa a un total de 537 bandas de las tres provincias con un total de 40.000 músicos y 60.000 alumnos y más de 200.000 socios que constituyen el principal agente cultural valenciano.

“A veces se recuerdan mejor los versos”


Raimon destaca su pasión por Espriu en el pregón de Sant Jordi de Barcelona.

A sus 71 años, Raimon, el cantautor de Xàtiva, presenta un aspecto inmejorable. Enfundado en un traje negro y luciendo un cabello blanco bien recortado, el compositor de Al ventse presentó ayer en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona para hacer el Pregón de la Lectura de Sant Jordi de este año, el primero del alcalde Xavier Trias.

El músico optó por un formato cada vez más habitual, una charla de media hora con el periodista, también valenciano, Vicent Partal. El diálogo mostró a un Raimon jovial y animado que repasó el peso de la literatura en su obra, que no es poco, hasta el extremo de afirmar que “la literatura se recuerda mejor que la música: de ella, muchas veces solo quedan los versos”.

“Cada vez que los lees es como si los tuvieras presentes”, afirmó Raimon sobre sus escritores preferidos, entrer ellos, Ausiàs March, Salvador Espriu, Joan Fuster y Joan Oliver. El artista recordó que la primera relación de su música con la literatura la tuvo cuando Fuster le regaló la poesía completa de Espriu. “Con él tuve la posibilidad de acceder en mi lengua a temas que solo había leído en inglés, francés, español o italiano”. El cantautor recordó la noche en que, entre copas de coñac y un paquete de Chesterfield, cantó para el poeta catalán suCançó de capvespre, “lo más puro de la obra de Espriu”, apostilló Partal.

María Luisa Cantos presenta su disco para Columna Música


La pianista está considerada como la ‘embajadora de la música española’ en Suiza.

En un concierto que la pianista ofreció en el Palau de la Música Catalana, el gran compositor catalán Federico Mompou calificó la interpretación de esta pianista, ajena a todo divismo, como “exquisita y asombrosa”, destacando “el modo en que la intérprete entiende la música que toca y la proyecta al público con gran derroche de emotividad”.

María Luisa Cantos nació en Barcelona e inició sus estudios de piano a la edad de tres años, actuando por primera vez en público a los cinco años. Obtuvo el título de profesora de piano tan solo con 16 años ganando por oposición el Premio Extraordinario. Paralelamente cursó estudios de órgano. Frecuentó en master-classes a grandes maestros, y fue alumna de Geza Anda, entre otros. Diversos premios y distinciones le permitieron ampliar su formación musical en Paris y Viena. Diversas giras la llevaron a diferentes países de America, desde Louisville (Kentucky) en los Estados Unidos, hasta Santiago de Chile y  Caracas. En  Nueva York dio un recital en el Carnegie Hall, tras el que la crítica destacó su “técnica depurada y brillante“, su “fuerza y poder  interpretativo“ y su “excepcional expresión musical“. El amplio repertorio que posee atrae por la gran diversidad de estilos, especialmente por su interpretación de compositores como Brahms, Schumann o los impresionistas, lo que pone de manifiesto su calidad y versatilidad musical en la combinación y elección de sus programas.

Paralelamente a su carrera pianística se dedica también a la investigación de la historia musical española. A ella se debe la Fundación de los Cursos Internacionales de Interpretación de Música Española que tie­nen lugar anualmente en Baden, Suiza, su país de residencia, desde 1979, y que se han convertido en un sólido referente en la vida musical constituyendo un foro cultural único en su género. En 1990 creó la Fundación Música Española Suiza que tiene como principal objetivo la promoción y divulgación de la música española en Suiza y su repercu­sión en centro Europa, siendo ella su Presidenta y Directora artística. Ha sido condecorada con el Lazo de Dama de la Orden de Isabel la Católica, por sus méritos culturales en el extranjero.

Recientemente y con motivo de la celebración de los 25 años de actividades de la Fundación Música Española en Suiza, ha actuado como solista con los Hungarian Virtuosi, realizando una importante gira artística por Suiza, Eslovenia y Hungría, que finalizó en la prestigiosa Academia Franz Liszt de Budapest.

El nuevo disco de María Luisa Cantos, para el sello Columna Música,  contiene un selecto recital con obras de Brahms, Schumann, Scriabin y Granados. La presentación del mismo tendrá lugar mañana viernes, 20 de abril, a las 20.00 h. en la Sala Enric Morera del Conservatorio Municipal de Música de Barcelona. En el acto participarán, además de ella misma, Josep Daniel Gubern, vicepresidente del Aula de Extensión Universitaria de Sant Cugat del Vallés, y Josep Pascual, director artístico de Columna Música.

Miguel Muñiz deja la dirección general del Teatro Real


La crisis que vive la institución con sus trabajadores ha precipitado su salida, prevista para julio.

Miguel Muñiz, director general del Teatro Real, abandona el cargo después de casi ocho años al frente de la gestión del coliseo madrileño. Muñiz, hombre próximo al PSOE, puso su cargo a disposición del patronato en diciembre al consumarse el cambio de Gobierno. Pero entonces el Real decidió que si él quería, podía continuar hasta el final de esta temporada. La crisis que vive el teatro con sus trabajadores y un cierto malestar interno han precipitado su marcha, aunque se incorporará al consejo asesor. Ignacio García-Belenguer, actual administrador, será a partir de ahora el director general.

La idea de Muñiz y del patronato era que éste pudiera terminar la temporada, en el mes de julio, al frente de la dirección general. Su buena labor y resultados en ese cargo aconsejaban que el cambio no fuera traumático. Así que no se aceptó su dimisión en diciembre. Entonces, ¿por qué ahora sí? Por el momento no queda claro si ha sido él quien ha dimitido o el patronato quien le ha pedido que se marchara. Lo que parece evidente es que la crisis que vive el Real en las últimas semanas con sus trabajadores ha precipitado la decisión.

Ya a finales de enero, el anterior administrador del Real y hombre muy cercano a Muñiz, Alfredo Tejero, dimitió, según su entorno, por discrepancias con la dirección artística y la distribución del presupuesto. Entonces el patronato le sustituyó por Ignacio García-Belenguer (Zaragoza, 1967). Un antiguo Director de Coordinación del Patrimonio Nacional y Secretario General de la Agencia Española de Protección de Datos. Un hombre con el que Mortier, director artístico, de fuerte personalidad, se siente de momento muy cómodo. Pese a todo, al director belga, allá donde ha estado, nunca le ha convencido la figura de un director general que pudiera generar interferencias en el proyecto artístico.

Dos meses después de la dimisión de Tejero, se supo que un error administrativo en la aplicación del Real Decreto 8/2010 que obligaba al Teatro Real a rebajar los sueldos de sus trabajadores en un 5%, ha provocado que la institución tenga que reclamar ahora a sus empleados alrededor de un millón de euros en sueldos que no les descontó en su momento. Un caso que ha provocado movilizaciones, una amenaza de huelga y un más que probable pleito en los tribunales entre la dirección y los trabajadores. Mirando hacia el terremoto que asoló a su vecino de Barcelona (el Liceo), el Real se encontró con su propia crisis.

Según Tejero y el propio Muñiz, el decreto se aplicó de una forma más favorable para los trabajadores, reduciendo la masa salarial aplicando la parte importante del recorte a complementos y horas extras y rebajando los salarios de forma progresiva. Pero Hacienda considera que se hizo mal y que el dinero debe volver a las arcas del Teatro. Una situación compleja que, todo sea dicho, no le viene mal a la caja del Real para cuadrar un presupuesto que tiene que reducir en 1,5 millones.

Buena fe o negligencia, aquel episodio, cuya responsabilidad última recae en Muñiz, ha tensado mucho los ánimos en el teatro. Las pancartas y las consignas en su contra y la de Tejero antes de cada representación de Vida y muerte de Marina Abramovic han tenido que hacer mella en su paciencia. Después de ocho exitosos años –también en la paz social obtenida hasta ahora con los trabajadores- resulta muy desagradable terminar así un ciclo. Además, Muñiz considera que el error fue fruto de un intento de beneficiar a los trabajadores y no comparte su reivindicación.

Con la marcha de Muñiz, Ignacio García-Belenguer reunirá el cargo de administrador y director general. Pero todo indica que su perfil, pese a la acumulación de puestos, responderá más bien al de administrador financiero y que convivirá en perfecta armonía con la claridad de ideas del director artístico, Gerard Mortier, y con el presidente del patronato, Gregorio Marañón.

Flying Lotus a Barcelona, Spoon a Madrid


Con Spoon queda casi cerrado el cartel del certamen madrileño.

El de Barcelona anuncia a 30 artistas, entre ellos Flying Lotus, Trust o Nina Kraviz.

Siguiendo la moda de las confirmaciones con cuentagotagotas hoy han sido el Sónar barcelonés y el Día de La Música de Madrid, los que han dado a conocer sus nuevas adquisiciones.

La séptima edición del certamen madrileño, que se celebrará el 22 y 23 de junio y aspira a ser la gran cita anual de la música alternativa en la capital,  ha anunciado como cabeza de cartel a Spoon. Con siete discos de estudio es uno de los grupos estadounidenses que se mantienen en la liga comercial sin perder su credibilidad alternativa. Fundados en Austin en 1993 y miembros de la escudería Merge (el sello de Arcade Fire o magnetic Fields) sus tres últimos discos han entrado en el top ten de Biillboard (y en el número uno de las listas independendientes yanquis).

También acudirán al Día de la Música Bear in Heaven, un trío nacido en Nueva York en 2003 que viene con su trabajo, I Love You, It’s Cool. Producido por David Wrench (Bat For Lashes, Everything Everything)  el álbum es la quintaesencia de eso que ahora se identifica con el sonido de Brooklyn: pop electrónico bailable con una leve aura psicodélica. En el otro extremo, alejado de cualquier modernidad, está JD McPherson. El de Oklahoma, en formato de trío, plantea un regreso a la esencia del rock’n’roll clásico y al rockabilly de los cincuenta.

Por último el productor de Nottingham Darren Williams, alias Star Slinger, nombre muy valorado en los ambientes del hip-hop electrónico, que también es uno de los 30 nuevos artistas que el Sónar de Barcelona ha anunciado hoy. Entre esa avalncha de incorporaciones destacan el angelino Flying Lotus explorador del espacio entre el jazz, la electrónica y el hip-hop; los británicos Simian Mobile Disco presentando nuevo disco, y dos de las revelaciones más sonadas de 2012: el dúo canadiense de synthpop oscuro Trust y la dj y la productora dehouse rusa Nina Kraviz.

También anuncia Sónar, que se celebra el 14, 15 y 16 de junio, el estreno mundial del show de Mostly Robot, un grupo formado por Jamie Lidell, Tim Exile, Jeremy Ellis, DJ Shiftee y Mister Jimmy, quienes ofrecerán una jam tecnológica exclusiva e inédita junto al colectivo audiovisual Pfadfinderei.

Artículos relacionados:

Comienza el Festival de Música Antigua de Valencia


La XIII edición de ‘Música, Història i Art’ contará con conciertos, seminarios y talleres de danza.

La ciudad de Valencia celebra un año más el Festival de Música Antigua ‘Música, Història i Art’. Organizado por Cultural Comes con el patrocinio de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Valencia, el festival ha contado con la participación durante los últimos 13 años de intérpretes nacionales e internacionales de primer nivel que lo han consolidado como una cita de referencia dentro de su género. El Festival MHA ofrece a los valencianos y visitantes de la ciudad la posibilidad de disfrutar de la música antigua en espacios históricos de singular belleza, buscando la conjugación de la historia, la música, el arte, la cultura y el turismo. El Festival es miembro de la Red Europea de Festivales de Música Antigua (European Early Music Network) y ha conseguido consolidarse en el calendario musical de la ciudad de Valencia gracias al patrocinio de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Valencia y el apoyo de diversas Instituciones.

De esta manera, la Sala Consulado de Comercio de la Lonja de la Seda de Valencia acogerá el próximo jueves 19 de abril el primer concierto, en torno a las mujeres y la Edad Media. ‘La Cité des dames’ es el título del programa que el prestigioso grupo Capella de Ministrers estrenará en el concierto inaugural.

El Palacio de Cervelló, residencia de personajes ilustres, es el elegido para acoger el segundo concierto del Festival, que tendrá lugar el 10 de mayo y que ofrecerán el clavecinista Ignasi Jordà y la flautista Laura Palomar, bajo el título ‘Pour connaisseurs et amateurs’. El siguiente concierto tendrá lugar el 14 de junio en el Museo de la Ciudad situado en el antigua Palacio de los Condes de Berdebel. En esta ocasión la cantante valenciana Mara Aranda será la encargada de ofrecer un concierto en torno a la música sefardí bajo el nombre ‘La música encerrada: Sefarad’.

Tras el descanso estival el MHA volverá con la organización de un seminario interdisciplinar en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, titulado ‘Dies Irae’. Una visión multidisciplinar del fin del mundo será el leitmotiv bajo el que ponentes como Joan Francesc Mira o Rafa Beltrán de la Universitat de València, Philippe Vendrix, de la Universitdad de Tours, Carles Magraner, director de Capella de Ministrers o Maricarmen Gómez Muntané de la Universitat Autónoma de Barcelona, ofrecerán su diferentes puntos de vista sobre el Apocalipsis. Durante el seminario, que tendrá lugar los días 26 y 27 de octubre, tendrá lugar un concierto en la Capilla de la Sapiencia del Centre Cultural la Nau en torno a la música y el Apocalipsis. Asimismo, la bailarina y coreógrafa Eva Narejos, ofrecerá un taller de danza medieval que girará en torno a la Danza de la Muerte.

Concierto espectáculo para presentar el CD ‘Nocturnos’


Videoarte y danza acompañarán hoy a la nueva grabación de Sira Hernández para La mà de Guido.

Hoy martes 17, a las 19.30, en el Centro de Artes Santa Mónica de Barcelona (Espai Balcó), se presentará el CD ‘Nocturnos’, grabado por el sello La mà de Guido. La presentación correrá a cargo de la periodista de Catalunya Música Mónica Pagés, del profesor de la Universidad Autónoma Eduard Cairol (traductor de los ‘Himnes a la Nit’ de Novalis), y del poeta e instigador cultural y artístico Manel Guerrero.

Con motivo de la presentación la protagonista del disco, la pianista Sira Hernández, interpretará diversos de los Nocturnos que integran este registro, entre los cuales se estrenará el escrito por el compositor Llorenç Balsach. En el acto también intervendrá Pau Arán, bailarín de la compañía de danza de Pina Bausch y uno de los protagonistas de la reciente película de Wim Wenders dedicada a la coreógrafa. Paralelamente al concierto presentación, se proyectará un video arte expresamente realizado para la ocasión por el artista Josep Feliu.

Nacida en Barcelona, Sira Hernández  ha realizado sus estudios musicales en Italia, bajo la guía de los Maestros Felice Quaranta y Remo Remoli, en el Conservatorio Giuseppe Verdi de Turín, donde debutó a la edad de dieciséis años, consiguiendo el título de grado superior de piano en 1982. En 1987 inició su actividad concertística, participando en varios ciclos de conciertos y Festivales internacionales y en importantes actos culturales: Festival de Peralada, Festival Internacional de Santa Florentina, Festival de Música Clásica de Toledo, Ciclos de Conciertos de Caja Madrid, Euroconcert, Ciclo Nuevos Repertorios-Música XXI en la SGAE, Fundación Eina, Sala Polivalente del Auditorio de Barcelona, Palau Macaya de la Fundación La Caixa, Ciclo “Un invierno en Mallorca” organizados en Valldemosa y Sóller, Ciclo de conciertos en el Palazzo Bricherasio de Turín ( Italia ), por la Fundación Caixa de Catalunya en la Pedrera en homenaje a Anthony Caro y  a Roault, entre otros, en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. El repertorio de Sira Hernández es muy extenso y va desde la música barroca a la música contemporánea, pasando por los grandes compositores clásicos y románticos y nacionales.

Sira Hernández tiene grabados varios CDs con gran éxito de crítica, para los sellos Ars Harmónica / La mà de Guido y Columna Música. En 2007 grabó para La mà de Guido, un disco dedicado integralmente a I. Albéniz con obras casi desconocidas del compositor, y ahora nos trae este recopilatorio de nocturnos de compositores tan variados como Field, Chopin, Liszt, Borodin, Tchaikovsky, Fauré, Debussy, Satie, Scriabin, Blancafort, Britten, Bonet y Balsach.

Las palmeras crecen en la campiña


The Wave Pictures recuperan su espíritu festivo a base de ritmos africanos en su último trabajo, ‘Long black cars’.

A partir de una producción desenfrenada, largas giras y colaboraciones,The Wave Pictures parecen empeñados en sobrevivir al refrán: dime con quién andas y te diré quién eres -aunque en la campiña inglesa de la que proceden, tengan su propia versión-. El trío liderado por David Tattersall, con Franic Rozycki al bajo y Jonny Helm a la batería, vuelve con Long black cars, pero sigue sin ser antifolk, indie pop o cualquier etiqueta propia de las compañías con las que alterna. “La mayoría de nuestros amigos son músicos de Nueva York, artistas como Jeffrey Lewis y Herman Dune, de ahí viene el encasillamiento, pero nosotros somos una banda de rock and roll británica, eso es todo”, aclara Tattersall.

En esta ocasión, la pericia del líder con la guitarra se atreve con ritmos calipsos que han capturado de una banda africana, The Four Brothers. El sonido retoma acordes alegres, un poco olvidados en su anterior trabajo Beer in the breakers, algo más oscuro si es que se puede hablar de tenebrosidad en el caso de esta banda- y contribuye a consolidar sus directos, puntal de un grupo que usa el estudio de grabación como mero trámite. Cada vez que pergeñan un artefacto sonoro se enfrentan al constante tedio de explicar por qué su paso por capilla se reduce a un intensivo de apenas una semana, como les ha vuelto a suceder en su viaje a un estudio en Brooklyn, de donde ha salido su nuevo disco.

“No tenemos otra forma de trabajar, buscamos la espontaneidad y la inmediatez para que cuando se escuchen nuestras canciones se genere esa imagen de improvisación de una reunión de amigos”, explica Tattersall. De esta filosofía da cuenta también la imagen de la carátula del disco, “un tributo a El graduado” –en palabras del cantante-, con un Jonny Helm exhausto sobre las piernas de una mujer.

A los ritmos africanos le han puesto un poco de The Kinks y el toque jazzy de Down by the jetty de Doctor Feelgood. Siempre desde la guitarra. “No experimentamos con otros instrumentos, todo consiste en prueba y error, a ver qué sale”. Este anarquismo es el que les devuelve al bucle infinito del arquetipo. Su sonido termina por ser lo-fi (más casero), y las esferas musicales encuentran su caldo de cultivo para devolverles a esas etiquetas de las que reniegan. Cuando no recurren a sus letras. Long black cars se construyó desde abajo. La última canción da la pista del espíritu de un disco que vuelve a rodar sobre sus historias de lo cotidiano. Las letras siguen convirtiendo lo mundano en extraordinario por artificio de la identificación con las vicisitudes propias, en este caso, de dos hermanos.

The Wave Pictures llevan varios días en territorio español presentando el disco por varias ciudades dentro del ciclo Heineken Music Selector. Han pasado por Barcelona, Valencia y Pontevedra, y ayer cerraron minigira en Madrid. En esta ocasión no les acompaña Darren Hayman, uno de sus “pocos amigos británicos” –como ellos mismos confiesan-, azuzador de la banda y responsable de parte de su producción musical. Aún así, pretenden poner a bailar al público español con un repertorio itinerante –todo en ellos se basa en el libre albedrío- que combina sus 12 nuevas canciones y otras tantas de su adolescencia. “Nos hemos puesto a ensayar temas de nuestros inicios, algunos son incluso anteriores a que se creara la banda, para conseguir nuevas experiencias sobre el escenario”, avisa Tattersall. “Ya sabemos que no somos una banda de jazz, pero hacemos lo que podemos”.

Estrenado el vídeo de Bayona y Keane


La banda estrena su esperado vídeo rodado a principios de marzo en Barcelona.

Juan A. Bayona y Sergio G. Sánchez firman el clip protagonizado por Letizia Dolera y Félix Gómez.

Por fin el antes trío y ahora cuarteto de Battle ha estrenado el vídeo de su canción ‘Disconnected’ segundo single de su nuevo trabajo Strangeland. El rodaje tuvo lugar durante el primer fin de semana de marzo en un caserón a una hora y media en coche de Barcelona. La cinta, que trata con humor todos los tópicos de las películas de terror italianas y americanas de los setenta, está firmada por Juan Antonio Bayona y Sergio G. Sánchez y protagonizada por los cuatro miembros de la banda y los actores Leticia Dolera y Félix Gómez.

El país semanal publicó hace dos semanas un extenso reportaje sobre el rodaje en el que se incluyen entrevistas con los directores y los músicos que hablan sobre este su cuarto trabajo en el que han vuelto a abandonar las guitarras y que los directores califican como uno de los mejores trabajos de Keane hasta la fecha.