Risas con rap y reggae


La Fundación de Raperos Atípicos de Cádiz (FRAC) saca de gira sus rimas caústicas.

Risas con rap y reggae. Un desternillante cóctel que la FRAC (Fundación de Raperos Atípicos de Cádiz) ofrece en su nueva gira por varias ciudades para presentar su quinto disco en cinco años: Reggae en el INEM. Si la definición políticamente incorrecta se creara hoy y en Andalucía, sus protagonistas serían estos músicos que hacen gala de un ingenio mordiente apenas visto en el escenario. La actualidad política y social es un carrusel sobre el que se recrean para disparar rimas ácidas en las que la ironía de ciertos cantautores se queda en pañales.

Los raperos presentan temas como Odio eterno al fútbol moderno o Los lunes dance hall, en el que revisan su amarga situación laboral para darle la vuelta y reírse de sí mismos con sana guasa gaditana. Sus próximas citas pasan por Jaén, Madrid, Almería y Palma del Río. El grupo es firme defensor de compartir contenidos y todos sus discos (todos) están en la Red para que sus seguidores se los descarguen. “Grabar, darlo gratis e intentar dar conciertos, que es donde hay que ganarse al público. Nuestras grabaciones valen, pero agradecemos los conciertos por encima de todo”, aclara el cantante Karim Aljende, que comparte micro con Antonio Pareja.

La cáustica arrasa con todo: políticos, sindicalistas, periodistas, estrellas del cine… son protagonistas de estrofas combinadas con ritmos raperos que a veces se trufan con ecos del carnaval, la otra pasión de la banda, que nunca formará parte de la directiva de la SGAE. “Ante todo somos aficionados al carnaval callejero y cada año sacamos algo en paralelo a la FRAC”, relata Aljende sobre su objetivo subversivo a través de la carcajada. Su propia e inusual definición sobre el género da pistas de lo insólito de su propuesta: “Canción popular melodramática / Dub /reggae”. En ella colaboran artistas vocales e instrumentales como Nieves Yeh Yeh, Emilio Flou o Vaporetto Sound.

Desde que nacieron en 2007, la FRAC acumula ya 50 temas. Su último álbum destripa la situación de desempleo que azota a la comunidad, con especial énfasis en la Bahía gaditana, epicentro de estas crisis cíclicas y al parecer sin remedio cercano. Y a pesar del sombrío panorama, las críticas siempre dejan hueco a las risas y a menudo a las carcajadas.

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Comienza el Festival de Música Antigua de Valencia


La XIII edición de ‘Música, Història i Art’ contará con conciertos, seminarios y talleres de danza.

La ciudad de Valencia celebra un año más el Festival de Música Antigua ‘Música, Història i Art’. Organizado por Cultural Comes con el patrocinio de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Valencia, el festival ha contado con la participación durante los últimos 13 años de intérpretes nacionales e internacionales de primer nivel que lo han consolidado como una cita de referencia dentro de su género. El Festival MHA ofrece a los valencianos y visitantes de la ciudad la posibilidad de disfrutar de la música antigua en espacios históricos de singular belleza, buscando la conjugación de la historia, la música, el arte, la cultura y el turismo. El Festival es miembro de la Red Europea de Festivales de Música Antigua (European Early Music Network) y ha conseguido consolidarse en el calendario musical de la ciudad de Valencia gracias al patrocinio de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Valencia y el apoyo de diversas Instituciones.

De esta manera, la Sala Consulado de Comercio de la Lonja de la Seda de Valencia acogerá el próximo jueves 19 de abril el primer concierto, en torno a las mujeres y la Edad Media. ‘La Cité des dames’ es el título del programa que el prestigioso grupo Capella de Ministrers estrenará en el concierto inaugural.

El Palacio de Cervelló, residencia de personajes ilustres, es el elegido para acoger el segundo concierto del Festival, que tendrá lugar el 10 de mayo y que ofrecerán el clavecinista Ignasi Jordà y la flautista Laura Palomar, bajo el título ‘Pour connaisseurs et amateurs’. El siguiente concierto tendrá lugar el 14 de junio en el Museo de la Ciudad situado en el antigua Palacio de los Condes de Berdebel. En esta ocasión la cantante valenciana Mara Aranda será la encargada de ofrecer un concierto en torno a la música sefardí bajo el nombre ‘La música encerrada: Sefarad’.

Tras el descanso estival el MHA volverá con la organización de un seminario interdisciplinar en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, titulado ‘Dies Irae’. Una visión multidisciplinar del fin del mundo será el leitmotiv bajo el que ponentes como Joan Francesc Mira o Rafa Beltrán de la Universitat de València, Philippe Vendrix, de la Universitdad de Tours, Carles Magraner, director de Capella de Ministrers o Maricarmen Gómez Muntané de la Universitat Autónoma de Barcelona, ofrecerán su diferentes puntos de vista sobre el Apocalipsis. Durante el seminario, que tendrá lugar los días 26 y 27 de octubre, tendrá lugar un concierto en la Capilla de la Sapiencia del Centre Cultural la Nau en torno a la música y el Apocalipsis. Asimismo, la bailarina y coreógrafa Eva Narejos, ofrecerá un taller de danza medieval que girará en torno a la Danza de la Muerte.

Concierto espectáculo para presentar el CD ‘Nocturnos’


Videoarte y danza acompañarán hoy a la nueva grabación de Sira Hernández para La mà de Guido.

Hoy martes 17, a las 19.30, en el Centro de Artes Santa Mónica de Barcelona (Espai Balcó), se presentará el CD ‘Nocturnos’, grabado por el sello La mà de Guido. La presentación correrá a cargo de la periodista de Catalunya Música Mónica Pagés, del profesor de la Universidad Autónoma Eduard Cairol (traductor de los ‘Himnes a la Nit’ de Novalis), y del poeta e instigador cultural y artístico Manel Guerrero.

Con motivo de la presentación la protagonista del disco, la pianista Sira Hernández, interpretará diversos de los Nocturnos que integran este registro, entre los cuales se estrenará el escrito por el compositor Llorenç Balsach. En el acto también intervendrá Pau Arán, bailarín de la compañía de danza de Pina Bausch y uno de los protagonistas de la reciente película de Wim Wenders dedicada a la coreógrafa. Paralelamente al concierto presentación, se proyectará un video arte expresamente realizado para la ocasión por el artista Josep Feliu.

Nacida en Barcelona, Sira Hernández  ha realizado sus estudios musicales en Italia, bajo la guía de los Maestros Felice Quaranta y Remo Remoli, en el Conservatorio Giuseppe Verdi de Turín, donde debutó a la edad de dieciséis años, consiguiendo el título de grado superior de piano en 1982. En 1987 inició su actividad concertística, participando en varios ciclos de conciertos y Festivales internacionales y en importantes actos culturales: Festival de Peralada, Festival Internacional de Santa Florentina, Festival de Música Clásica de Toledo, Ciclos de Conciertos de Caja Madrid, Euroconcert, Ciclo Nuevos Repertorios-Música XXI en la SGAE, Fundación Eina, Sala Polivalente del Auditorio de Barcelona, Palau Macaya de la Fundación La Caixa, Ciclo “Un invierno en Mallorca” organizados en Valldemosa y Sóller, Ciclo de conciertos en el Palazzo Bricherasio de Turín ( Italia ), por la Fundación Caixa de Catalunya en la Pedrera en homenaje a Anthony Caro y  a Roault, entre otros, en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. El repertorio de Sira Hernández es muy extenso y va desde la música barroca a la música contemporánea, pasando por los grandes compositores clásicos y románticos y nacionales.

Sira Hernández tiene grabados varios CDs con gran éxito de crítica, para los sellos Ars Harmónica / La mà de Guido y Columna Música. En 2007 grabó para La mà de Guido, un disco dedicado integralmente a I. Albéniz con obras casi desconocidas del compositor, y ahora nos trae este recopilatorio de nocturnos de compositores tan variados como Field, Chopin, Liszt, Borodin, Tchaikovsky, Fauré, Debussy, Satie, Scriabin, Blancafort, Britten, Bonet y Balsach.

La sonrisa del Liceo


Tiene un crédito tan ilimitado que su gran reto es saber utilizar correctamente tamaño capital.

Tiene un crédito tan ilimitado que su gran reto es saber utilizar correctamente tamaño capital. Resulta un persona tan transparente, cálida y dulce que nadie piensa pueda desaprovecharlo, pues el público no sólo siente perdería una buena artista, sino incluso un pequeño rincón de los ensueños, ese reservado a las personas que se desea jamás se pierdan astillándonos así la esperanza. Todo lo que se diga de ella es poco, pero podría resumirse en que en su debut en el recinto, ella hizo sonreír al Liceo.

Y no sólo porque ella viese en las lámparas del adusto templo lírico unas sonrisas dibujadas con los puntos de luz de las lámparas, sino porque allí un comentario ingenuo, “yaya, no te preocupes, los conciertos son así”, dijo a su abuela cuando se reiteraban los problemas con un micro, son un bálsamo para ese mundo cínico en el que habitamos. Esa actitud en escena, la de una niña-mujer en vestido de noche haciendo partícipe al público de sus emociones, desarma. Porque Silvia desarma. Voz y carisma. Enorme capital.

El concierto fue una apoteosis. Más de 20 músicos la ayudaron a interpretar en su integridad su disco de debut en solitario, perfilándolo con arreglos puntillistas en clave acústica, suavemente acunado por el viento. El viaje por la música popular con Silvia en el tajamar, estampa de mascarón de proa con su tupida melena negra, encontró en su acercamiento a la habanera, flamenco, fado, tropicalismo y pop de ganchillo su sentido. Pura caricia.

Pero también, cosa comprensible habida cuenta su extraordinaria voz, se percibió que ésta está por encima de todo, en ocasiones incluso de las mismas canciones, pálidos charcos donde se refleja la luna. Y sí, la imagen es bella, pero mejor el mar de un repertorio pleno para perderse entre reflejos de luz. Es más, en ocasiones hasta pareció que todo era voz, sólo voz que imponía su luminosidad cegando todo lo demás. Pero, en fin, todo esto forma parte del capital que Sílvia ha de gestionar. Y es preferible pensar que lo hará con tino. Nos lo merecemos todos. No sólo ella. Ella, quizás sin querer, así lo ha querido.

París de Oza, orquesta para la crisis


Nació como una parodia de la famosa formación de Noia, pero acabó desbordada por la demanda de las comisiones de fiestas con pocos recursos.

Cuando más estrangula la crisis y las comisiones de fiestas se las ven y se las desean para recaudar fondos entre la vecindad, va la París de Oza y se toma un año sabático, desbordada por la demanda de verbenas baratas. “Murió de éxito”, comentan apesadumbrados en el Ayuntamiento que los vio nacer, el de Oza dos Ríos. Pero cuando se le pregunta a la propia orquesta, esta disipa los lamentos: sus 18 integrantes solo se han tomado un año de descanso, con vacaciones de verano en familia. Y en 2013, cuando regresen, a lo mejor tienen que cambiarse el apellido por el nombre del municipio fusionado. La lista de espera para contratarlos empieza a hacerse larga, pero prometen no caer en la tentación. Este año no existen. Solo se juntaron hace una semana porque los llamaron de Luar. A Gayoso no querían fallarle. Le debían un favor.

La orquesta París de Oza nació en el Entroido de 1999 como parodia carnavalesca de la París de Noia, una de las tres formaciones con más caché de Galicia, contratada con frecuencia por las parroquias más potentes del entorno e inaccesible para las más pequeñas. Un grupo de amigos, organizados en torno al restaurante El Moderno, desfilaron con instrumentos imposibles, fabricados por ellos mismos, incluido el piano de cola y la batería, con bombo de lavadora incorporado. Después, como dice Juan Carlos Martínez, el cura (de siete parroquias de Oza y dos de Cesuras), “morreu o conto” hasta que el grupo regresó en 2008, armado ya de instrumentos auténticos. Tienen de todo, también cables y amplificadores, pero de sus teclas y sus cuerdas (incluso de sus afinadas cuerdas vocales) no sale ni una nota.

Ahora, los tres trompetistas se han puesto a estudiar música, han entrado en la banda de música de Abegondo y hasta se atrevieron con unas pocas piezas en trío durante la procesión de Semana Santa en Oza. Pero la orquesta París hace “riguroso play-back” y su público lo sabe y lo acepta encantado. “Lo nuestro es todo teatro”, informa el líder de la formación, Juan Carlos Pérez, al que muchos seguidores llaman Blas, por lo bien que emula en sus evoluciones sobre las tablas a Blas Piñón, el cantante de la París de Noia. “En Galicia no somos los únicos que hacemos play-back, pero sí somos los únicos que lo decimos”, continúa. “A pesar de esto, después de cada show la gente viene a felicitarnos y nos dice que si estamos de broma, que no se puede creer que sea todo de mentira”. Basta con ver uno de sus vídeos en YouTube para entender por qué dan el pego.

Su fama se ha extendido de boca en boca. El año pasado, tuvieron 50 actuaciones durante la temporada de verano en los más remotos rincones de las cuatro provincias gallegas. “Van polo caldo”, asegura la madre del vocalista. Lo justo para cubrir los gastos de desplazamiento, de reposición de instrumentos y de alquiler del camión escenario. Unos 2.500 o 3.000 euros, dependiendo de lo lejos que caiga la parroquia. Al final de temporada, con los escasos beneficios, se regalan un viaje de cercanías y fin de semana para los integrantes y sus consortes, en compensación por tanta ausencia estival.

“Mi familia es la que mejor lo lleva”, bromea el cura de Oza. El sacerdote empezó de bajista y luego se pasó a la guitarra eléctrica. Es en buena parte el culpable de que la París de Oza apenas toque en domingo. Las actuaciones casi siempre se conciertan en sábado, al mediodía y a la noche. El repertorio, de más de 70 temas, actualizado cada temporada (ensayan las coreografías en un local cedido por el consistorio), da para tocar hasta las cuatro de la madrugada. En el cartel anunciador, Juan Carlos Martínez aparece con su instrumento detrás de un altar revestido para la misa. Cada uno de los integrantes se presenta con algún atributo de su oficio. El escayolista, con una moldura. Los albañiles, haciendo la masa. Las amas de casa, con fregonas. El palista, con su máquina. El jardinero, con la motosierra. El matachín, con un gorrino. El funerario… “El funerario sale con una bandeja porque también es camarero”, explican. Entre tanto profesional, también había un carpintero. Pero Ramiro Fiaño ya ha cumplido los 76 y ahora está jubilado. Un mal día una máquina le rebanó un dedo, no obstante en la París de Oza es el rey de los teclados. El público jamás ha sentido un trompicón en sus escalas.

El más joven, trompeta en mano, es Ángel Pérez. Ahora tiene 12 y cuando cumpla los 13, como muy tarde a los 14, proyecta compartir escena con la auténtica París. Hace ya tiempo que los unos saben de los otros y quieren tocar juntos una noche. De hecho, Gemma, vocalista de los de Noia, es hija del escayolista (y trompetista) de los de Oza, Luis Lareo, y ahijada de Charo Vieites, una de las cantantes de la alternativa económica, más conocida por sus fans como Charo Reina. Hai pocas oportunidades de coincidir porque la comisión de fiestas que paga a los de Oza no puede aspirar a los de Noia. Casualmente, este verano, los famosos están contratados para las patronales de Cuiña, en Oza, y el Blas de pega fue tanteado. Querían juntarlos a todos. Pero ni de broma. Gayoso aparte, el año sabático es sagrado.

L’‘anomalia’ Sílvia Pérez Cruz, al Liceu


El nou disc, ‘11 de novembre’, d’aire artesanal, parla de coses que són dins.

Ja té disc nou. I el presenta al Liceu. Recorda els seus inicis en la professió als 14 anys, quan “un senyor amb molts diners em va convidar a cantar en una festa”. És Sílvia Pérez Cruz. Una cara i una veu que com a instrument s’ha posat al servei d’una llarguíssima llista de projectes que l’han acostat a una varietat de músiques populars. Però encara no havia gravat cap disc amb composicions pròpies. Malgrat tot, ja és popular, però no famosa. Per això Sílvia Pérez Cruz és una deliciosa anomalia que demà presenta al Liceu el seu primer disc, 11 de novembre, en honor al dia que el seu pare feia anys. Un 11 de no-vembre del 2011 li va dedicar el concert que va oferir al Coliseum, i va recordar que aquell dia s’havia despertat a les 11 h. Un seguit de petites coincidències sentimentals i emotives són al cor d’aquest disc, sobrevolat pel record del seu pare, a qui dedica el disc, “papá, espero que te guste, está lleno de ti”. Al seu pare li agradava Nao sei, una cançó —amb lletra de Maria Mercè Mar-çal— que va cantar al Coliseum, i que forma part del disc que interpretarà demà al Liceu.Folegandros és una peça dedicada a l’illa grega que la cantant recorda que al seu pare també li agradava molt, perquè “com que és una mitja havanera la podia acostar als seus patrons estilístics. Fins i tot quan jo n’escrivia els arranjaments per als cors, ell va posar-hi la veu”, explica. El seu pare també va poder escoltar la cançó que li va dedicar la filla,Pare meu, amb lletra de Maria Cabrera. El disc, però, no és només un homenatge al pare: segons la cantant, O meu amor e gloria “està dedicada a les meves tres glòries, la meva àvia, la meva mare i la meva germana, que són algunes de les veus que sonen a la cançó”. Formada al bressol de la música popular, la que es canta al carrer, a les tasques i a les festes familiars i no ens arriba digitalitzada, ha recreat aquesta música al disc, on conviuen molts estils musicals. El resultat: una artista comprensible naturalment no només a la seva Catalunya natal (Calella de Palafrugell, 1983), sinó arreu de la península ibèrica. Al disc canta en català, castellà, gallec i portuguès amb un marcat accent acústic i una delicada i precisa instrumentació ideats per ella mateixa i Raül Fernández (Refree), amb qui ha compartit la producció d’una obra on Pérez Cruz no només fa prova d’una veu extraordinària, sinó de ser una artista que sap perfectament què necessiten la seva veu i les seves cançons. El disc té, doncs, un aire artesanal, de joguina feta amb temps, sense presses que en desbaratin l’efecte, el tacte i la delicadesa necessàries per parlar de coses que són ben endins. Al Liceu les composicions s’interpretaran amb molts dels músics que han gravat el disc, amb la intenció que, com diu la cantant, “soni tal com està enregistrat, ja que si hem treballats els arranjaments, com a mínim que es puguin sentir en condicions”.

La voz de la Primavera Árabe


La cantautora tunecina Emel Mathlouthi se convirtió en inspiración de la revolución de los Jazmines.

La música y las revoluciones han ido siempre de la mano. Es un complemento, una herramienta y muchas veces una banda sonora que recuerda a un tiempo y el cambio social que lo marcó. La música de la cantautora tunecina Emel Mathlouthi se convirtió sin ella quererlo en el hilo musical que inspiró la Revolución de los Jazmines, y ahora vive en Francia donde se está forjando una carrera musical imparable. El 21 de julio actuará en Barcelona.

“Yo no salí a la calle para cantar, solo estaba en las protestas de Túnez para estar con mis compatriotas, exigir la libertad contra el régimen injusto y tirano de Ben Ali. Mi amiga me cogió de la mano y me pidió que cantase Kelmti Horra (Mi mundo es libre), una canción que se conocía en algunos sectores underground de mi ciudad”. Pronto se convirtió en el himno inspirador de la revolución de su país. “Todavía no soy conocida en muchos países árabes, no hago actuaciones en Egipto ni en Libia, donde los artistas como yo no somos reconocidos, pero me gustaría luchar contra eso, dar la cara por la nueva generación de gente que como yo no tenemos el espacio que merecemos. Creo que la gente necesita un nuevo discurso”.

Mathlouthi tiene 30 años, y desde muy joven encontró en la música una forma de libertad para expresarse: “Cuando era pequeña en mi país las mujeres no teníamos espacio para crear, lo que me suponía un gran peso. La música se convirtió en el aire de mis pulmones y en el discurso de mi voz”. Sus canciones han experimentado un importante giro desde que las escribió entre 2005 y 2009. Las influencias musicales van desde el flamenco hasta el folk y el rock, pasando por la música celta, el fado, o los ritmos latinos. “Me despierta mucha curiosidad la música de todo el mundo, creo que llegó un momento en que todas se mezclaron en mi cabeza y derrepente apareció mi propio estilo. Después estuve dos años pensando en cómo dar a mis canciones un aire nuevo. Pienso en la música como en una película e intento darle ese color, ese ambiente que las haga universales”.

Más allá de las influencias culturales, la cantautora cree que en realidad su música se inspira en sus emociones, mucha poesía y también melancolía. “La gente me dice que mi canción es muy importante en una época como esta”. Tanto es así que ella misma no era consciente de la trascendencia de su música hasta que sufrió en sus carnes la censura. Su cuenta de Facebook contaba con más de 30.000 fans, allí colgaba sus vídeos y criticaba la situación política del régimen de Ben Ali. En Internet encontró su espacio libre, desde donde podía hablar con los jóvenes de su país, comunicarse con ellos y mostrar su arte. Las autoridades tunecinas la cerraron la página de un día para otro: “Por un lado fue un shock para mí, y sin embargo me estimuló porque me di cuenta de la magnitud que tenía lo que hacía”.

¿Pero quién es Emel Mathlouthi, una cantante comprometida con la política o una activista política que canta? “Hace tiempo estaba muy comprometida, entonces la música se convirtió en la mejor manera de actuar: muestra el poder de manera más eficaz, las letras de las canciones son eternas. Yo me considero una cantante, porque cuando la música cuenta una historia, cuando tiene una causa, nunca muere”. La tunecina desprende ansia de libertad, asegura que siempre ha entendido la música como un puente hacia la democracia: “Cuando la melodía está bien hecha y es lo suficientemente fuerte el mensaje puede llegar muy lejos traspasando las barreras de la censura y del lenguaje. Puede llegar a ser muy poderosa y llegarte al corazón e incluso tocar la fibra sensible aunque no entiendas la letra”.

Mathlouthi habla cinco idiomas, desde niña aprendió a querer saber más, siempre deseó salirse de una sociedad que le asfixiaba. “En Túnez tienes que ser como las demás niñas, no mostrar tus emociones, no gritar, no expresarte. Este sentimiento de frustración me acompañó en mi infancia, hasta que fui al instituto y a la universidad, donde me di cuenta de que no hay problema si quieres gritar”. A pesar de su personalidad libre, no lo tuvo fácil en su casa. “Mi madre no quería que fuera una artista, ella es muy tradicional y creía que, como mujer, tenía que estudiar, casarme y tener hijos, y si elegía otra dirección iba a ser duro. No quería que fuera diferente. Además yo era una buena estudiante y a ella le hubiera gustado que fuese ingeniero, doctora… Pero estudié diseño gráfico y no era o que esperaba para mí. Mi padre en cambio es un tipo muy abierto. Fue él quien me enseñó a ser yo misma y mostrar mis diferencias”.

Se muestra confiada en que algo está pasando en la sociedad musulmana, especialmente en las mujeres: “En Túnez las chicas se empiezan a casar más tarde; las mujeres se preocupan ahora por sus carreras; tienen la ambición de hacer algo por la sociedad”. Pero Emel Mathlouthi está convencida de que no es suficiente, que esto no ha terminado aquí. “A las mujeres y a mi país todavía nos queda mucho camino por recorrer”.

Disponible nuevo PODCAST de “Grandes ciclos”: Szymanowski – Sinfonías nº 2 y 3: cambio de rumbo


Ya está disponible el PODCAST del día 3 de abril y su descarga:

Escuchamos tres obras de la conocida como “etapa vienesa” de Szymanowski: la Sinfonía nº 2 en Si bemol mayor op. 19 (con la Sinfónica de Detroit dirigida por Antal Dorati), el Romance op. 23 para violín y piano y las Canciones de amor de Hafiz op. 24. Nos introducimos en el siguiente período compositivo de nuestro autor, en la “etapa impresionista”, para escuchar una de las obras más importantes de la misma: la Sinfonía nº 3 op. 27 “El canto de la noche” en versión del tenor Jon Garrison, el Coro y la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Birmingham y Simon Rattle a la batuta.

3 de abril: Szymanowski – Sinfonías nº 2 y 3: cambio de rumbo DESCARGA PODCAST

Alondra de la Parra es la nueva directora de la OFJ


La decisión se tomó en conjunto por los integrantes del Comité Técnico, el Patronato y los músicos del grupo.

La Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ) ya tiene batuta. Alondra de la Parra es la nueva directora artística de la agrupación. Esta decisión fue tomada por los integrantes del Comité Técnico, el Patronato y los músicos del grupo, informó hace unos momentos en un comunicado la Secretaría de Cultura (SC) de Jalisco.

La negociación se realizó durante estos días, ya que la directora es una de las batutas invitadas a la temporada ”De héroes a titanes”. Este viernes, a las 20:30 horas, y el domingo, a las 12:30 horas, estará al frente del grupo para interpretar el programa seis de este ciclo, que incluye piezas de Mozart, Mahler y Adams.

La dependencia estatal anunciará próximamente el plan de trabajo de la directora neoyorkina de raíces mexicanas. Alondra de la Parra debutó como huésped con la OFJ en 2005 y en 2010 regresó al Teatro Degollado para presentar su disco ”Mi alma Mexicana”.

La también fundadora de la Orquesta Filarmónica de las Américas lleva en la ciudad desde el pasado 12 de marzo, ya que también dirigió el programa cuatro de la temporada.

Yeny Delgado, cada vez mejor


Salta, 22/03/2012. Teatro Provincial. Solista: Angel José Martínez Haza (violín). Orquesta Sinfónica de Salta. Directora, Yeny Delgado. Romeo y Julieta, obertura fantasía de Piotr Ilich Chaicovsqui (1840-1893). Romanza para violín y orquesta en fa menor, op. 11 de Antonin Dvoràk (1841-1904). Danzas Sinfónicas op.45 de Sergei Rajmaninov (1873-1943). Aforo 75%.

Si, un repertorio pausible, para muchos poco transitado pero no por ello menos interesante. Luego del deterioro soviético, durante años las orquestas rusas atravesaron por severos problemas morfológicos. No hablo de calidad sino de cantidad, y sus formaciones aparecían como de menor sustancia, comparadas con las grandes orquestas occidentales. Ese camino, tal vez no deliberadamente, fue el elegido por la directora cubana. Y en el terreno de las suposiciones, quizás esta circunstancia tuvo que ver con sus modos suaves y delicados. El drama de la lucha entre las familias de los Montescos y Capuletos que generó muchísimas visiones artísticas al tener que ver con el juvenil amor de dos adolescentes que termina trágicamente, exigía desde lo estrictamente musical una lectura más apasionada, sobre todo en la exposición de los temas que retratan a Julieta y a Romeo. No es una mala crítica porque afinación y tempo fueron correctísimos, simplemente es un modo de señalar que la maravillosa orquestación del compositor merecía una forma más corpulenta y maciza.

Llegó el solista de esta noche. Martinez Haza pertenece a la sección de primeros violines de la orquesta. Es un ejecutante prolijo y si bien se preocupó permanentemente por exhibir el sentimiento nostálgico de la página, su lirismo, sus aspectos melódicos que devienen de una obra de cámara anterior del compositor, el espíritu eslavo de Dvoràk quedó a medio andar. El inicio casi etéreo, magistralmente entrelazado con una modulación memorable prometía su conocido carácter checo. Fue sólo una atmósfera, un ligero manto bien leído, es cierto, pero sin todo ese adorno propio de las cosas de Dvoràk

Los compositores rusos de la segunda mitad del siglo XIX en adelante, fueron dueños de una inventiva melódica conmovedora. Pero al mismo tiempo, dominaban largamente el arte de instrumentar. Ya lo habíamos notado en el primero de la noche y luego la directora se encargó de traer estas características del notable Rajmaninov en el mejor momento del concierto. Originalmente escrita para dos pianos (su idea era Horowitz y él mismo) comenzó a orquestarlas con un criterio postromántico con una tímida inserción en el incipiente modernismo. Delgado tuvo enorme musicalidad y llevó la obra con arte. Se lució en la primera danza el impecable solo de saxo alto de Nelso Leonardo Montero y en la segunda, uno breve del violín concertino Ana Cristina Tarta. La directora aprovechó lo que ya se anticipó el jueves pasado, la orquesta flexible, poderosa por momentos, en definidos bloques en otros o en bellas sutilezas cuando hacía falta. En resumen, la Mª Delgado hizo realidad el concepto “la tarea del artista es descubrir cuanta música uno puede hacer con lo que tiene de esfuerzo y talento”.