Pensando (y creciendo) en voz alta


El cantautor Manolo Tarancón apuntala su ascendente carrera con ‘Reflexiones’, un cuarto disco rotundo y liberado de ataduras.

Si eres cantautor en castellano, con unos referentes y unas trazas que no son el epítome de lo cool entre el joven y atropellado consumidor de música que se estila hoy , y además has de cargar con el sambenito de las odiosas comparaciones, digamos que lo tienes crudo. Si además ocurre que es el propio músico quien debe producir, promocionar, presentar y dar a conocer por medio país su propuesta con cargo a su propio bolsillo, aún pinta más negro.

Tan sombrío panorama es extensible a cualquier creador, es lo que hay, pero, en el caso de Manolo Tarancón, tanto obstáculo estuvo a punto de hacerle tirar la toalla: “Cuando acabé Horas Vacías no salían conciertos, la cosa estaba muy parada, y ahí fue donde entró David García (Limbotheque), quien me sacó de casa porque estaba muy cabizbajo, un poco depre”, cuenta, pero “cuando te gusta mucho todo esto, te quitas de encima todos esos demonios y sin darte cuenta, lo estás volviendo a hacer”.

Y lo que ha vuelto a hacer es lo que mejor sabe. Así que no le quedó más remedio que empaparse de unas vibraciones positivas que no siempre le han empujado. El resultado es Reflexiones, un cuarto disco rotundo, heterogéneo, luminoso y liberado de ataduras. Su mejor trabajo hasta la fecha, aunque reconoce que lleva tiempo buscando su sonido.

Editado en La Viejita, el sello que el propio Tarancón se montó con el cantautor leonés Fabían, porque “salvo que veas muy claro que el sello te va a dar una buena contraprestación de promoción y conciertos, no queda otra vía que la autogestión. Y más con la venta online y las redes sociales. El peaje que tienes que pagar para que el disco se distribuya en tiendas no vale la pena”.

La heterogeneidad se explica porque “al ser una colección de canciones, cada tema es independiente. No hay eje conductor”. Aunque el hecho de haber grabado entre el estudio de Paco Loco en Puerto de Santa María y el de Paco Morillas, en Valencia, junto a Carlos Soler Otte (Damien Lott), sí redunda en un sonido que “buscaba una producción más pop en unos temas y en otras más oscura”. Reconoce que “a mucha gente la sorprendía eso de grabar en dos estudios, y podía haber sido un problema el homogeneizarlo todo en la masterización, pero estoy contento con la decisión”.

Y de entre todos los músicos con los que ha colaborado últimamente, apunta a Tórtel como el proyecto que más le ha ayudado a dotar de cierta brisa mediterránea su propia música, porque “me di cuenta de que canciones que podían ser similares por temática a las mías, podían gozar de un tratamiento mucho más luminoso, y Tórtel me ha enseñado a hacer canciones comprometidas pero menos drásticas”.

Es por ello que, entre aproximaciones a sonoridades para él insospechadas (aires de bossa y ranchera, nada menos), también destacan las aportaciones externas. Como la guitarra de Jesús de Santos (Polar) o las voces de Vanessa Prado (La Gran Alianza) y Carol García (Limbotheque).

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Ni un euro para la Ciudad del Flamenco


El Gobierno olvida en sus Presupuestos al proyecto más importante de Jerez.

Este ejercicio pasará en blanco para la Ciudad del Flamenco de Jerez. El Gobierno ignora el proyecto más importante que espera el municipio en los Presupuestos Generales del Estado (PGE). El que está llamado a ser Centro Nacional de Flamenco, según anunció en 2010 la entonces ministra de Cultura Ángeles González Sinde, no ha merecido ni un euro en las previsiones de gasto de 2012.

Una década después de que el exalcalde de Jerez, Pedro Pacheco, anunciara a bombo y platillo la nueva infraestructura y siete años más tarde de que empezaran las obras, sólo se ha ejecutado una parte de la cimentación, que no llega ni al 10%.

A este ritmo de financiación, algo más de tres millones del Estado en el último año, y con los recortes de la crisis, la ambiciosa Ciudad del Flamenco seguirá siendo una gran explanada de tierra en pleno barrio de San Mateo.

El gobierno municipal de Jerez, del mismo color político que el central, resta importancia al vacío presupuestario y culpa de la falta de financiación al anterior gobierno socialista por desviar para el pago de nóminas en el Ayuntamiento hasta dos millones de euros de una subvención finalista del Ministerio. “Desde Cultura ya nos dejaron claro que no habría más subvenciones hasta que justifiquemos la inversión de ese dinero”, aclara el delegado municipal de Urbanismo, Antonio Saldaña.

Por el polémico desvío de fondos, según Saldaña; o por una cuestión de “prioridades”, según el diputado nacional del PP por la provincia de Cádiz, Aurelio Romero; el Ayuntamiento jerezano parece no confiar demasiado en la financiación pública del complejo cultural. De hecho, estudian ya la “redefinición” del proyecto para que la “iniciativa privada” pueda garantizar su viabilidad. La idea pasa por una fórmula público-privada en la que el Estado termine implicándose con una cantidad, aún sin determinar.

Para rebajar el coste del proyecto (40 millones de euros) el Ayuntamiento va a revisar todos los gastos, excepto el diseño, un impresionante edificio modular ideado por el estudio de arquitectura de los suizos Herzog y de Meuron.

El edificio iba a ser una realidad en 2013, pero no hay dinero. Todo un revés para una ciudad que le había confiado el arranque de una próspera industria.

Risas con rap y reggae


La Fundación de Raperos Atípicos de Cádiz (FRAC) saca de gira sus rimas caústicas.

Risas con rap y reggae. Un desternillante cóctel que la FRAC (Fundación de Raperos Atípicos de Cádiz) ofrece en su nueva gira por varias ciudades para presentar su quinto disco en cinco años: Reggae en el INEM. Si la definición políticamente incorrecta se creara hoy y en Andalucía, sus protagonistas serían estos músicos que hacen gala de un ingenio mordiente apenas visto en el escenario. La actualidad política y social es un carrusel sobre el que se recrean para disparar rimas ácidas en las que la ironía de ciertos cantautores se queda en pañales.

Los raperos presentan temas como Odio eterno al fútbol moderno o Los lunes dance hall, en el que revisan su amarga situación laboral para darle la vuelta y reírse de sí mismos con sana guasa gaditana. Sus próximas citas pasan por Jaén, Madrid, Almería y Palma del Río. El grupo es firme defensor de compartir contenidos y todos sus discos (todos) están en la Red para que sus seguidores se los descarguen. “Grabar, darlo gratis e intentar dar conciertos, que es donde hay que ganarse al público. Nuestras grabaciones valen, pero agradecemos los conciertos por encima de todo”, aclara el cantante Karim Aljende, que comparte micro con Antonio Pareja.

La cáustica arrasa con todo: políticos, sindicalistas, periodistas, estrellas del cine… son protagonistas de estrofas combinadas con ritmos raperos que a veces se trufan con ecos del carnaval, la otra pasión de la banda, que nunca formará parte de la directiva de la SGAE. “Ante todo somos aficionados al carnaval callejero y cada año sacamos algo en paralelo a la FRAC”, relata Aljende sobre su objetivo subversivo a través de la carcajada. Su propia e inusual definición sobre el género da pistas de lo insólito de su propuesta: “Canción popular melodramática / Dub /reggae”. En ella colaboran artistas vocales e instrumentales como Nieves Yeh Yeh, Emilio Flou o Vaporetto Sound.

Desde que nacieron en 2007, la FRAC acumula ya 50 temas. Su último álbum destripa la situación de desempleo que azota a la comunidad, con especial énfasis en la Bahía gaditana, epicentro de estas crisis cíclicas y al parecer sin remedio cercano. Y a pesar del sombrío panorama, las críticas siempre dejan hueco a las risas y a menudo a las carcajadas.

Morente, agonía y muerte de un cantaor


En 2010, el mito del flamenco ingresaba de urgencia en Madrid y 11 días después fallecía.

La familia del artista está envuelta en una guerra judicial para saber si hubo negligencia médica.

El cirujano Enrique Moreno espera que se pronuncie justicia.

Los protagonistas de este suceso pasarán a la historia por su valentía y su capacidad para innovar en terrenos tan opuestos como el del flamenco y la medicina. Enrique Morente ya tenía categoría de maestro antes de su multitudinario entierro, y su figura no ha parado de agrandarse desde entonces con sentidos homenajes, libros y discos en su honor. También Enrique Moreno, el cirujano que le operó de cáncer de esófago y al que se conoce en la profesión como “la mano de Dios”, con más de 1.600 trasplantes a sus espaldas, sigue sustituyendo hígados y páncreas a pacientes de la Seguridad Social en el hospital 12 de Octubre, actividad que compagina con la atención en su consulta privada a enfermos, que pagan cantidades que no bajan de las cinco cifras, por ponerse en sus manos. Fue precisamente en ese espacio, un piso de unos 300 metros cuadrados en la madrileña calle de Velázquez, decorado con óleos antiguos y fotos de su nueva esposa y sus hijos, donde ambos Enriques se conocieron el 2 de diciembre de 2010.

No les dio tiempo ni a ir a casa para cambiarse de ropa y preparar un pequeño neceser. Enrique Morente (Granada, 1942-Madrid, 2010) y su esposa, Aurora Carbonell, ingresaron en la clínica La Luz con lo puesto. Procedían de la consulta del doctor Moreno; el informe médico apuntaba intervención inmediata.

Y anunciaba un posible tratamiento posterior de quimioterapia. Acompañaba a la familia otro doctor, Julio García Paredes, amigo de toda la vida de los Morente, el facultativo, ahora jubilado, que había tratado al cantaor durante años de sus recurrentes dolencias de esófago en otro hospital madrileño, el Clínico. Fue precisamente en este centro sanitario donde le practicaron el 18 de noviembre la endoscopia y la biopsia que confirmó el diagnóstico: cáncer de esófago. Con el miedo en el cuerpo y la incredulidad que producen semejantes noticias, la familia pidió asesoramiento a García Paredes. Necesitaban una segunda opinión y querían al mejor médico. La información recabada por Javier Conde, marido de la hija mayor del cantaor, Estrella Morente, coincidía con los datos aportados en ese momento por el médico de la familia: el número uno de esa especialidad era Enrique Moreno.

Pionero en el trasplante de hígado y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica en 1999, Moreno (Siruela, Badajoz, 1939) echó un vistazo al resultado de las pruebas que portaban y, según relata la viuda, sin apenas levantar la vista del informe, aconsejó operar cuanto antes. Un tratamiento previo no entraba en sus opciones. En los archivos de su consulta privada se almacenan historias de cerca de 14.000 pacientes. Tiene fama de realizar cirugías radicales y de operar lo que otros no se atreven. Acostumbrado a tratar los peores diagnósticos, el médico no suele andarse por las ramas. “Tome una decisión ya y no me haga perder el tiempo”, recuerda Aurora que respondió, más o menos, el jefe de cirugía de trasplantes del hospital 12 de Octubre ante los argumentos del cantaor que, con lágrimas en los ojos, explicaba que se encontraba en plena gira, acabando una película y que se había comprometido con el embajador de Francia para recibir la insignia del título de Caballero de la Legión de Honor. En ese momento pesó más la salud y aplazó todos sus planes.

Si fuera una soleá, se llamaría la más triste: el 13 de diciembre, 11 días después, estaba muerto. “Creo que no se nos dio la información adecuada sobre la gravedad de la dolencia. De haber sobrevivido, seguramente, mi marido no hubiera vuelto a cantar”, añade la viuda. Sin embargo, esa tarde ella y su marido decidieron ponerse en manos de Moreno y partir apresuradamente para la clínica La Luz. Un día para la exploración analítica, rayos y estudio cardiológico.

El sábado 4 de diciembre de 2010, por la mañana, Morente entraba en el quirófano para ser operado de una esofagectomía subtotal con sustitución por estómago tubolizado. Tras siete horas de intervención (de 11.20 a 18.30), el enfermo fue trasladado a la UCI y extubado a las pocas horas. A las once de la mañana del domingo, Moreno exploró al paciente, que se encontraba despierto y consciente. La operación había sido un éxito y el posoperatorio no presentaba complicaciones. Por la tarde, la situación se mantenía igual. La esposa del cantaor, que no se había apartado de su lado, se movía por la clínica con las deportivas de su marido. “Todo sucedió de manera tan precipitada que tuve que recurrir a las zapatillas de Enrique, solo llevaba los tacones con los que salí de casa el jueves para ir a la consulta. Por eso, cuando la doctora Gudín, intensivista de guardia, me dijo que me fuera a descansar, que lo dejaba en buenas manos, abandoné el hospital. En maldita hora me fui”, recuerda ahora, en el despacho de Enrique Gordillo, exfiscal de la Audiencia Nacional y nuevo abogado de la familia.

Sobre lo que sucedió en las horas que siguieron a la partida de la antigua bailaora, entre las doce de la noche y las cinco de la madrugada, en la UCI y en el quirófano de la clínica La Luz, tendrá que pronunciarse el juzgado. Lo cierto es que la evolución del enfermo cambió radicalmente en ese tiempo y tuvo que ser intervenido por segunda vez. Es en este punto donde la versión de la familia y la de los médicos chocan estrepitosamente. Para el torero Javier Conde, yerno del cantaor, se trata de un caso claro de “abandono”. En pleno puente de la Inmaculada, con miles de madrileños buscando unos días de asueto, la actividad de la clínica “no debía ser la mejor para atender una emergencia. Sospecho que tardaron demasiado en operarle. Sabemos que llamaba a gritos desesperado a su esposa y que ingresó en el quirófano con el abdomen hinchado por la hemorragia interna”, argumenta el diestro. Yerno y suegra se quitan la palabra en el relato y de sus gestos se desprende desesperación y agotamiento. “Cuando llamé desde el sofá de casa a la una de la madrugada para ver cómo se encontraba, dijeron que todo iba bien”. La siguiente llamada en su móvil procedía de la clínica: “¿Cuánto tardáis, cuánto tardáis?”, creyó escuchar la viuda que le decía la doctora Gudín, antes de salir inmediatamente para el hospital. Serían poco más de las cinco de la madrugada del 6 de diciembre. La viuda de Morente, muy pálida y de luto riguroso, recuerda que, cuando regresó de madrugada a la clínica, el doctor Moreno, “con las piernas cruzadas, bata blanca y muy tranquilo”, le informó de que lo habían intervenido por segunda vez y que se encontraba en coma. “Para estimularlo nos aconsejó que le cantáramos y le habláramos al oído”.

Los fríos partes médicos señalan que, sobre la una de la madrugada, el paciente sufrió un cambio brusco con hipotensión y dolor agudo de abdomen, provocado por una hemorragia, una de las secuelas previsibles tras una intervención de esas características. El doctor Alonso, de guardia en la UCI, informó telefónicamente de la situación clínica al cirujano responsable del paciente, el doctor Moreno, que salió “disparado para la clínica”. A las 3.30 se trasladó al cantaor al quirófano. Nada más comenzar la operación, sufrió una parada cardiaca y fue sometido a reanimación cardiopulmonar. La familia sostiene que pudieron pasar casi diez minutos en esa situación, y los médicos, que recuperó el ritmo con una sola desfibrilación. Al concluir la intervención se detectó un deterioro neurológico. Un TAC craneal posterior informa de probable encefalopatía isquémica con infartos extensos.

No debió de ser una madrugada sencilla para el cirujano. Según datos del hospital 12 de Octubre requeridos por el juzgado, el doctor Moreno y un equipo de tres médicos y tres anestesistas practicaron, esa misma jornada, una intervención quirúrgica de trasplante hepático que se inició a las cero horas y concluyó a las 20.10 del mismo día 6 de diciembre, y en la que, según se especifica, a las 5.20 se llevó a cabo la incisión al paciente con número de historia clínica 4695143. En operaciones de este tipo están pautados los descansos y los relevos. “Moreno es un esclavo de su profesión y jamás abandonaría a un paciente, pero una vez operado es pedirle demasiado que permanezca a su lado las 24 horas del día. Un médico no interrumpe su vida profesional por un paciente. Lo habitual en estos casos es que el facultativo se rodee de un equipo, casi tan competente como él mismo, capaz de suplantarle en una intervención, tanto si hace falta porque necesita descansar o porque se encuentre fuera de España participando en algún congreso”, aporta un médico que conoce bien a Moreno. “Nadie puede estar en dos sitios a la vez. Tanto si participó él en la intervención como si envió a alguien de su equipo, no creo que se pueda acusar de falta de ética”.

Entre tanto, en la clínica La Luz, y siguiendo las instrucciones médicas de reanimación, Estrella Morente, con los ojos vendados por su esposo, que no quería que viera a su padre entubado y en ese estado, le cantaba cada día al oído sin observar mejoría. Le pusieron incluso a sus nietos al teléfono para que lo animasen a ver si despertaba. “Hasta en eso nos tomaron el pelo. Hubo un momento en que nos ofrecieron trasladarlo a la Seguridad Social, pero nos negamos”, recuerda el torero, que, “harto” de escuchar “buenas palabras”, decidió acudir a un abogado. Desconfiado, Conde ya había empezado a grabar con el móvil algunas conversaciones con los médicos y responsables de la clínica (las grabaciones no han sido puestas en manos del juzgado).

A través de Estrella Morente pidieron ayuda a Caco Senante, entonces miembro de la junta directiva de la SGAE, quien les puso en contacto con José Ramón García-García, aficionado a los toros y abogado de Teddy Bautista, aún presidente de la sociedad de autores. En poco más de un folio, redactado de puño y letra del abogado, se puso en conocimiento del Juzgado de Instrucción número 18, de guardia la noche del 11 de diciembre, la sospecha de una posible negligencia médica y, con el cantaor agonizando en la clínica, la policía intervino la historia clínica.

Más tarde solicitaron una comparecencia para que no se desconectara al paciente y un día después falleció. Posteriormente, la familia contrató a Gonzalo Martínez-Fresneda, abogado recomendado a la familia por el juez Garzón, muy amigo también del cantaor, quien con el procedimiento judicial en marcha dejó el proceso en manos de otro letrado. El Juzgado de Instrucción número 52, que preside Fermín Javier Echarri, decidirá si se archiva la causa o se realiza un juicio que determine si hubo responsabilidad médica.

Transcurrido casi año y medio del fallecimiento del cantaor, la polémica que originó su muerte no cesa. Se han escrito incontables páginas, cargadas de acusaciones y lamentos; cuatro abogados han intervenido en el proceso por parte de la familia, el caso ha pasado por varios juzgados y siete médicos, integrantes del equipo de Enrique Moreno, la estrella en cirugía de aparato digestivo, han declarado como imputados en una supuesta negligencia médica. Hasta ahora, el último acto de un proceso judicial que todavía se encuentra en fase de instrucción ha sido la declaración en el juzgado de la viuda y el yerno del cantaor la pasada semana. Como muchos otros asuntos en este país, las posturas son radicalmente opuestas. ¿Negligencia o “linchamiento” médico? Mientras la familia habla con todo el que quiera escucharla, el cirujano acusado espera pacientemente a que se pronuncie la justicia para dar su versión sobre los hechos: “A veces me pregunto qué hubiera hecho Gregorio Marañón ante semejante campaña de derribo”, concluye Moreno, antes de reiterar su fe en el proceso judicial y su respeto a la instrucción que se lleva a cabo.

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El FIB prevé un 5% menos de asistencia que en 2011


La última edición concentró a 200.000 personas durante los cuatro días de conciertos.

Los organizadores del evento estiman un impacto económico de 21 millones de euros.

El Festival Internacional de Benicàssim (FIB) reducirá ligeramente la afluencia en su decimoctava edición. “Las ventas van bien, no tanto como el año pasado, pero sí esperamos llegar al 95% de 2011”, admitió el jueves el director del festival, Vince Power, durante la presentación del evento en esta localidad. El director ejecutivo, Pepe Corral, dijo que están ante “un año complicado”, pero aludió al “cartel de gran calidad” de este año (que encabeza Bob Dylan, cuya actuación será el viernes 13 de julio) y manifestó que en tres semanas sabrán si cuelgan el cartel de completo.

Las previsiones avanzadas suponen que el FIB perderá 10.000 fibers durante los cuatro días de conciertos con respecto a la última edición, cuando se recuperaron los 200.000 asistentes.

De momento, la venta en el extranjero permanece invariable. No así en territorio nacional, donde las compras se resienten por la crisis. Por esta razón, la organización ha decidido este año aplicar descuentos del 10% en las entradas (que van desde los 75 euros el pase de un día a los 145 por los cuatro) a toda la comunidad universitaria de la Comunidad Valenciana.

El FIB estima que este año supondrá un impacto económico de 21 millones de euros, de los que tres serán en inversión de proveedores valencianos.

Sobre las noticias que auguraban un cambio de sede del festival ante problemas como el aumento en el alquiler de los terrenos, el director ejecutivo manifestó que “el FIB no tiene sentido si no es en Benicàssim”, pero volvió a hacer un llamamiento a las Administraciones para que los compromisos “no se queden en discursos y se hagan efectivos”.

“No he superado la timidez”


La cantante Anni B.Sweet estrenará nuevo disco el próximo martes 24.

‘Oh, Monsters!’ es el título de su segundo trabajo.

Han pasado tres años desde que a Ana López le cambió de golpe la vida. Entonces, la veinteañera estudiaba Arquitectura en Madrid y disfrutaba de su pasión, la música, componiendo en un inglés académico logrado en la infancia y con apariciones en los open mic —actuaciones gratuitas de músicos noveles— en pequeños locales de la capital. Su voz cristalina y sus historias cantadas con su inseparable guitarra pronto obtuvieron una legión de incondicionales, sobre todo en Internet, donde subió sus primeros temas. Momento en que el sello Subterfuge le propuso grabar su primer disco, Start, restart, undo(2009), con el que Ana López dejó paso a Anni B. Sweet, la sensaciónindie del momento.

“Fue una locura”, recuerda Anni B. Sweet desde su casa de Madrid, ciudad en la que ha fijado su residencia por motivos de logística. “Tuve que dejar la carrera, porque tanto Arquitectura como la música son dos dedicaciones muy egoístas y, al final, escogí la música”, añade.

Temas como Take on me, A sarcastic hello o Motorway fueron todo un éxito, lo que le llevó a dejar los pequeños locales de Madrid para recorrer toda España e iniciar una gira por tres continentes. “Fue todo inesperado. Estaba estudiando y de repente me vi actuando en México, Japón, Argentina, Alemania… Fue un choque muy fuerte”, afirma la cantante malagueña, cuyo primer trabajo se publicó en 11 países.

Ahora, con 24 años y mucha más experiencia, Anni B.Sweet se prepara para asaltar los escenarios de nuevo. El próximo martes 24 sale a la venta su segundo trabajo Oh, Monsters!, cuyo primer single, At home, ha sido muy bien acogido en iTunes.

Son 14 temas que conservan el encanto melódico de sus anteriores creaciones pero que se adentran en un mundo de estilos más variados, ricos en detalles y atmósferas nuevas en los que Anni B. Sweet sorprende con arreglos electrónicos o potentes guitarras.

“No he dejado de componer en estos tres años y las canciones corresponden a cada una de las etapas que he vivido en este tiempo tan extraño”, cuenta sobre su nuevo trabajo en el que, asegura, ha sacado fuera todos los miedos que la atenazan. “El mismo título, Oh, Monsters!,hace referencia a esos pequeños monstruitos que me rondaban. Habla de los miedos que tengo, todas esas cosas nuevas vividas, los cambios que te llegan sin saber cómo reaccionar, el hacerse mayor, las inseguridades… Además, el sonido oscuro de algunos temas también representa bien este nombre”, explica la artista, quien pese a volver a grabar todo el disco en inglés anda inmersa en un próximo trabajo donde cantará en español. “Siempre he compuesto en castellano, pero nunca me había atrevido”, dice sobre este otro “monstruito” que también le rondaba.

Antes, Anni B. Sweet volverá a subirse al escenario, su medio natural pero también otra de sus aprensiones. “Hace un año y medio que no toco en España y estoy algo nerviosa. No he logrado superar aún la timidez cuando subo al escenario. Me sigue entrando pánico escénico”, reconoce la cantante, que el próximo sábado 28 actuará en el Festival de Málaga Cine Español, cita con la que arranca la gira de presentación por el país de Oh, Monsters!

“Cuando la gente oye un cláxon, yo oigo un Mi”


El joven violonchelista Pablo Ferrández debuta con la Orquesta de RTVE con el clásico pero complicado ‘Concierto en Re’ de Haydn.

“Mi padre no iba a ser chelista pero, cuando era joven, escuchó un disco de Pau Casals y le encantó. Entonces, a los 18 años, que es tardísimo para un músico, decidió tocar el chelo. Tanto le impactó que, cuando nací yo, me pusieron Pablo por Casals”, explica Pablo Ferrández sobre su padre, violonchelista de la Orquesta Nacional de España y del que heredó la pasión por el hermano mediano de la cuerda. A sus 22 años ya sabe lo que es subirse a las tablas del Gran Teatro del Liceo y del Auditorio Nacional, pero este viernes escribe una nueva página de su carrera: toca con la Orquesta de Radio Televisión Española el ‘Concierto en Re’ de Joseph Haydn. Completan el programa la ‘Sinfonía nº5’ de Beethoven y ‘Teponaztli’ de Cruz-Guevara.

El ‘Concierto en Re’ tiene esa doble percepción que separa al oyente del intérprete. Para el público, una pieza del padre del clasicismo vienés que resulta muy agradable al oído y con estructuras bien delimitadas. Para el solista, un puzle de digitaciones, matices y posiciones que conlleva un arduo estudio previo para domar la partitura. “Técnicamente es un infierno. Es uno de los conciertos más difíciles de chelo. Cuando me dijeron que tenía que tocar el ‘Concierto en Re’ me asusté un poco, pero me lo tomé como un reto”, explica Ferrández.

Curtido en la Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid, el joven violonchelista estudia ahora en la Academia Krönberg, una “escuela exclusiva donde solo hay 14 alumnos”. “De la Reina Sofía solo tengo las mejores palabras: me lo ha dado todo. Estuve 7 años allí, pero necesitaba ir a esta escuela para desarrollar mi carrera como solista”, explica. Aún así, vive entre Frankfurt y Madrid, y sigue colaborando con el grupo de cámara que formó con sus compañeros en la escuela madrileña.

Pero a este instrumentista la música le viene desde la cuna. Su madre, profesora de música, inventó cuando él nació un método de enseñanza musical llamado El mago diapasón. Con este método, la madre de Ferrández logró que su hijo desarrollara oído absoluto en tan solo un año. “Es una técnica que requiere mucho trabajo durante todos los días, pero da resultado. De pequeño cuando sonaba el cláxon de un coche, yo escuchaba Mi. Mi madre lo imparte en centros infantiles y clases particulares y ya tiene muchos alumnos que tienen oído absoluto y sus padres no tienen nada que ver con la música. Puede que haya gente que nazca con ello, pero también se puede enseñar”, comenta el violonchelista.

Este instrumentista forma parte de una generación de buena cuerda española que elimina el prejuicio de que los violinistas, violistas, chelistas y contrabajistas españoles no tienen nivel. “Los instrumentistas españoles de cuerda fuera de España estamos supervalorados. En España seguimos con la tendencia de no valorar como se merece lo español, pero se está superando ese prejuicio. La educación musical en España es cada vez mejor”, explica.

Recién llegado del Festival de violonchelo de Los Ángeles, Ferrández ya tiene en la cabeza su agenda de conciertos hasta dentro de un año. Un momento especial será cuando toque como solista el próximo febrero en el Auditorio Nacional y debute con la Orquesta Nacional de España. Él estará junto al podio del director mientras su padre lo observa desde detrás del atril. “Va a ser un momento muy emocionante”, sentencia Ferrández.

Pablo Ferrández con la Orquesta de RTVE. Viernes a las 20.00 en el Teatro Monumental (Antón Martín). Entradas: de 10 a 22 euros.

“La música es como un lenguaje, y en ella puedes escuchar conversaciones”


El pianista Lang Lang protagoniza una conferencia en el Reina Sofía organizada por EL PAÍS.

El estatus de celebridad que el pianista chino Lang Lang ha adquirido en los últimos años habla de una nueva mentalidad sobre la música clásica. La conferencia que tuvo lugar ayer en el auditorio del museo Reina Sofía de Madrid, moderada por el periodista Jesús Ruiz Mantilla y auspiciada por la Fundación Telefónica, es la prueba de cómo de ser prácticamente desconocidos para el gran público, estos músicos comienzan a abrirse camino al estrellato mediático, y con él, a la mayor difusión de su obra. Unas 200 personas, que religiosamente hicieron cola a la intemperie bajo una llovizna que acabó en aguacero, acudieron a ver y oír a Lang Lang hablar de su arte, sí, pero también de sus viajes, de sus proyectos filantrópicos, de su infancia o de su visión de un mundo en crisis.

Por partes. De la música -de su música- el pianista contó que esa misma tarde había estado grabando una pieza de flamenco. Del flamenco, la conversación derivó en las diversas músicas españolas, y de ahí a las europeas. “Cuando era pequeño no me daba cuenta de que los europeos eran tan diferentes entre ellos, lo mismo que pasa cuando los europeos piensan en los asiáticos”, explicaba Lang, que ahora tiene 29 años. “Luego te das cuenta de que la música es como un lenguaje, y en la música de un país puedes escuchar las conversaciones de un idioma”.

En el repaso por su infancia y adolescencia, relató Lang cómo una de sus primeras profesoras de piano casi le hizo desistir de su pasión. “Teníamos problemas de incomunicación, y al final ella me despidió”, contaba entre las risas del público en un inglés fluido, al que el periodista Ruiz Mantilla daba réplica en castellano. Después de ella, llegó Pekín, adonde se mudó desde su Shenyang natal junto a su padre. “Al principio fue duro adaptarme, y sobre todo echaba de menos a mi madre”. (Quizá para no sentirse en el extranjero, el pianista acudió con ella a la conferencia). Más tarde, el salto a EE UU. “Allí aprendí a abrir mi mente en vez de enfocarme solo en un periodo musical o en un país. Todo el mundo debería tener la oportunidad de aprender de todo”.

Ese carácter generoso que ya había sugerido, salió a relucir de pleno con su trabajo con doce niños -unos con talento musical, otros más desaventajados-, a quienes la fundación que creó en 2008 concede becas de estudio. El origen de su filantropía, apuntó, quizá naciera en el viaje que realizó en 2004 a África como embajador cultural de Unicef. “La situación de alguna gente allí me hizo sentir triste”, aseguró el pianista, al que Ruiz Mantilla definió, acertada y asentidamente por el aludido, como “un músico global”.

Llegado el turno de preguntas del público, algunas cuestiones técnicas: “¿Por qué toca la Rapsodia húngara nº 2 de manera diferente a otros pianistas?”; ¿Aprendió a tocar usando escalas?”. “Son preguntas difíciles”, decía risueño el músico. Otras intervenciones fueron tan entrañables que arrancaron los aplausos de los presentes, como cuando un niño de 12 años le agradeció que se acordara de los más pequeños a través de su fundación. A la cuestión de cuándo comprendió que era músico, que esa era su vida, Lang Lang respondió que fue a los cinco años, subido ya sobre un escenario. “Me dí cuenta de que tocar ante el público es cálido, es muy satisfactorio”. Quizá, tras la acogida de ayer, volviera a sentir lo mismo.

Pat Martino, icono de la superación y el talento, en el ciclo ‘Masters at Work’


El guitarrista estadounidense de jazz es la estrella invitada en la próxima cita de ‘Masters at work’.

El guitarrista de jazz estadounidense Pat Martino se suma al exitoso ciclo Masters at Work puesto en marcha por la sala BBK. Martino (Philadelphia, 1944) cuenta con una historia a sus espaldas en la que se entrelaza el espíritu de superación con un talento desbordado para el jazz y el soul. Comenzó a tocar profesionalmente cuando era un quinceañero, y pronto se unió al tren de la nueva oleada de grupos de los 60. Así, trabajó con los saxofonista Willis Gator Jackson y Red Holloway, y con organistas como Don Patterson, Jimmy Smith, Jack McDuff o Richard Groove Holmes.

Con el saxofonista John Handy recorrió la costa oeste de EEUU a partir de 1966, y en esa época empezó a destacar en la vanguardia jazzísticacon su liderazgo en las sesiones de Prestige, Muse o Warner Bros. En esta época comenzó a experimentar con el hard bop y la fusión con otras músicas del mundo.

Pero llegó 1980 y la vida le puso a prueba con un aneurisma cerebral que no le mató, pero le ocasionó una perdida de memoria casi total. En su biografía, Martino cuenta que “tras la operación no podía recordar practicamente nada. No reconocía a mis padres, no tenía memoria ni de mi guitarra ni de mi carrera musical”.

Su convalecencia se prolongó durante más de cuatro años, en los que volvió a aprender a tocar el instrumento escuchando sus propios discos. No fue hasta 1987 que regresó a los escenarios con The Return. Su actividad se resintió un poco comparada con la evolución creativa previa a la operación quirúrgica. Pero Martino consiguió recuperar su forma y volver a grabar para Muse y Evidence. La actuación del día 27 es una oportunidad perfecta para demostrar al público que sigue estando en plenas facultades.

Los datos:

Sala BBK (Gran Vía López de Haro 19-21, Bilbao)

Tfno. 94 405 88 24

Fecha: 27 de abril

Hora: Dos sesiones, 20.30 y 22.30

Precio: 22 euros

El poema sale de la botella para subir al escenario


Nueve horas de recital, música y ‘performance’ y una revista culminan un singular proyecto literario promovido por un hostelero.

“Bueno, aquí estamos. Si quieren preguntar…”. El poeta y hostelero Francisco Mateu no puede evitar un gesto tímido ante los periodistas que, precisamente, él mismo ha convocado. Su timidez, sin embargo, no ha sido un obstáculo para embarcar a más de dos centenares de poetas y no sólo poetas en el singular proyecto lírico y solidario consistente en la organización de nueve horas de Mar-atón de poemas solidarios, que ofrecerá recitales, música y performances, y la presentación de la revista Un mar de poemas solidarios. Ambos tendrán lugar este sábado en el Teatro Micalet de Valencia a partir de las 12 horas. La entrada y el servicio de guardería serán gratuitos.

Todo empezó muchos tiempo atrás. La afición de Mateu por la poesía es conocida más allá de la clientela habitual del restaurante Chez-Lyon de Valencia. Empezó reglando versos. Luego surgió la idea de meterlos en una botella, que fue bien acogida. Tanto que pensó en vender los versos embotellados y destinar las ganancias a una entidad benéfica, como la Asociación de Padres de Niños con Cáncer. Se han vendido más de 1.400 botellas con composiciones de más de 200 poetas y aficionados, muchos de los cuales introdujeron en sus poemas manuscritos con un dibujo, una pintura o una caligrama.

Entre los participantes hay poetas tan premiados como Francisco Brines, Carlos Marzal, Vicente Gallego o Marc Granell. La artistas plástica Carme Calvo también participa. Hay poemas procedentes de varias ciudades de España, y algunos llegados del Japón. Algunos han repetido autoría en los poemas embotellados. “Bueno, como yo”, reconoce Mateu.

Todos han mostrado su disposición a colaborar en la inciaitiva poética-solidaria, y especialmente, el diseñador Daniel Nebot, el director teatral Antoni Tordera, la poeta Maribel Valero (que ha hecho la selección poemas embotellados para la revista), el director del teatro Escena Erasmus, Josep Valero, un transformista, o los empresarios de Antalis Iberia (que ha donado el papel) y Gráficas Vernetta (que imprime la revista de manera desinteresada). Parafraseando a Brines, puede que la poesía no tenga un público muy amplio, pero sí lectores, y muchos amigos.

“No deja de ser significativa la respuesta de la gente: la poesía es muy necesaria hoy”, apunta Tordera, que define el espectáculo del Micalet como “un pequeño islote multidisciplinar”. “No sé lo que va a pasar, pero vamos a leer, a cantar, a escuchar música.. Ya veremos”, añade.

“La revista intenta trasladar la idea, la sensación, de que se va construyendo de manera espontánea”, señala Nebot. La publicación tiene voluntad de continuidad y tendrá distribución en librerías y otros establecimientos.

Las botellas, que siguen produciéndose, se pueden adquirir en restaurantes, librerías (como la del Muvim) y otros establecimientos amigos.