Valencia quiere contar la historia del jazz en España


El primer congreso sobre la presencia de esta música en nuestro país se celebrará en noviembre

El congreso sobre la historia de jazz en  España que se celebrará en Valencia en noviembre supondrá un importante paso para paliar  la escasez de estudios sobre la llegada y desarrollo de esta música nuestro país. Aunque hace casi un siglo que los melómanos españoles conviven este género, el congreso internacional Jazz en España será el  primero dedicado al tema en nuestro país. Se trata de una iniciativa de la subdirección general de Música de CulturArts – Generalitat Valenciana y la Fundación Autor de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), que contará con la colaboración de la Universitat de València y la Universitat Politècnica de València.

El encuentro, que se celebrará entre los días 28 y 30 de noviembre de 2013, pretende contribuir a  “actualizar y presentar a la comunidad científica la investigación más reciente sobre la historia y presencia del jazz en nuestro país de la mano de los especialistas y protagonistas de este género”.  Además de la entrada del jazz en la Pelnínsula Ibérica, se abordarán “las peculiaridades de su consolidación en diferentes ciudades y territorios, su asimilación desde otras tradiciones musicales, la recepción por parte del público y los medios de comunicación o la influencia de algunos músicos destacados en su desarrollo”, entre otros aspectos.

Las mesas redondas y ponencias se complementarán con una serie de conciertos en la Universitat Politècnica de València, enmarcados en su tradicional festival Novembre, así como jam sessions en distintos clubes de la ciudad y una exposición sobre la memoria gráfica jazzística que acogerá la Universitat de València en el Centre Cultural La Nau, organizada en colaboración con la Fundación Ebbe Traberg.

 

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Lenguaje Musical para principiantes


Te presentamos un temario que estamos realizando a través de YouTube de Lenguaje Musical para personas que no sepan nada de música o no se acuerden de gran cosa…

Podéis acceder a este temario a través de este enlace.

Aquí tenéis la primera lección:

 

Pensando (y creciendo) en voz alta


El cantautor Manolo Tarancón apuntala su ascendente carrera con ‘Reflexiones’, un cuarto disco rotundo y liberado de ataduras.

Si eres cantautor en castellano, con unos referentes y unas trazas que no son el epítome de lo cool entre el joven y atropellado consumidor de música que se estila hoy , y además has de cargar con el sambenito de las odiosas comparaciones, digamos que lo tienes crudo. Si además ocurre que es el propio músico quien debe producir, promocionar, presentar y dar a conocer por medio país su propuesta con cargo a su propio bolsillo, aún pinta más negro.

Tan sombrío panorama es extensible a cualquier creador, es lo que hay, pero, en el caso de Manolo Tarancón, tanto obstáculo estuvo a punto de hacerle tirar la toalla: “Cuando acabé Horas Vacías no salían conciertos, la cosa estaba muy parada, y ahí fue donde entró David García (Limbotheque), quien me sacó de casa porque estaba muy cabizbajo, un poco depre”, cuenta, pero “cuando te gusta mucho todo esto, te quitas de encima todos esos demonios y sin darte cuenta, lo estás volviendo a hacer”.

Y lo que ha vuelto a hacer es lo que mejor sabe. Así que no le quedó más remedio que empaparse de unas vibraciones positivas que no siempre le han empujado. El resultado es Reflexiones, un cuarto disco rotundo, heterogéneo, luminoso y liberado de ataduras. Su mejor trabajo hasta la fecha, aunque reconoce que lleva tiempo buscando su sonido.

Editado en La Viejita, el sello que el propio Tarancón se montó con el cantautor leonés Fabían, porque “salvo que veas muy claro que el sello te va a dar una buena contraprestación de promoción y conciertos, no queda otra vía que la autogestión. Y más con la venta online y las redes sociales. El peaje que tienes que pagar para que el disco se distribuya en tiendas no vale la pena”.

La heterogeneidad se explica porque “al ser una colección de canciones, cada tema es independiente. No hay eje conductor”. Aunque el hecho de haber grabado entre el estudio de Paco Loco en Puerto de Santa María y el de Paco Morillas, en Valencia, junto a Carlos Soler Otte (Damien Lott), sí redunda en un sonido que “buscaba una producción más pop en unos temas y en otras más oscura”. Reconoce que “a mucha gente la sorprendía eso de grabar en dos estudios, y podía haber sido un problema el homogeneizarlo todo en la masterización, pero estoy contento con la decisión”.

Y de entre todos los músicos con los que ha colaborado últimamente, apunta a Tórtel como el proyecto que más le ha ayudado a dotar de cierta brisa mediterránea su propia música, porque “me di cuenta de que canciones que podían ser similares por temática a las mías, podían gozar de un tratamiento mucho más luminoso, y Tórtel me ha enseñado a hacer canciones comprometidas pero menos drásticas”.

Es por ello que, entre aproximaciones a sonoridades para él insospechadas (aires de bossa y ranchera, nada menos), también destacan las aportaciones externas. Como la guitarra de Jesús de Santos (Polar) o las voces de Vanessa Prado (La Gran Alianza) y Carol García (Limbotheque).

Ni un euro para la Ciudad del Flamenco


El Gobierno olvida en sus Presupuestos al proyecto más importante de Jerez.

Este ejercicio pasará en blanco para la Ciudad del Flamenco de Jerez. El Gobierno ignora el proyecto más importante que espera el municipio en los Presupuestos Generales del Estado (PGE). El que está llamado a ser Centro Nacional de Flamenco, según anunció en 2010 la entonces ministra de Cultura Ángeles González Sinde, no ha merecido ni un euro en las previsiones de gasto de 2012.

Una década después de que el exalcalde de Jerez, Pedro Pacheco, anunciara a bombo y platillo la nueva infraestructura y siete años más tarde de que empezaran las obras, sólo se ha ejecutado una parte de la cimentación, que no llega ni al 10%.

A este ritmo de financiación, algo más de tres millones del Estado en el último año, y con los recortes de la crisis, la ambiciosa Ciudad del Flamenco seguirá siendo una gran explanada de tierra en pleno barrio de San Mateo.

El gobierno municipal de Jerez, del mismo color político que el central, resta importancia al vacío presupuestario y culpa de la falta de financiación al anterior gobierno socialista por desviar para el pago de nóminas en el Ayuntamiento hasta dos millones de euros de una subvención finalista del Ministerio. “Desde Cultura ya nos dejaron claro que no habría más subvenciones hasta que justifiquemos la inversión de ese dinero”, aclara el delegado municipal de Urbanismo, Antonio Saldaña.

Por el polémico desvío de fondos, según Saldaña; o por una cuestión de “prioridades”, según el diputado nacional del PP por la provincia de Cádiz, Aurelio Romero; el Ayuntamiento jerezano parece no confiar demasiado en la financiación pública del complejo cultural. De hecho, estudian ya la “redefinición” del proyecto para que la “iniciativa privada” pueda garantizar su viabilidad. La idea pasa por una fórmula público-privada en la que el Estado termine implicándose con una cantidad, aún sin determinar.

Para rebajar el coste del proyecto (40 millones de euros) el Ayuntamiento va a revisar todos los gastos, excepto el diseño, un impresionante edificio modular ideado por el estudio de arquitectura de los suizos Herzog y de Meuron.

El edificio iba a ser una realidad en 2013, pero no hay dinero. Todo un revés para una ciudad que le había confiado el arranque de una próspera industria.

Las bandas toman la ópera


El Palau de les Arts abre sus puertas a las sociedades musicales valencianas.

Las bandas de música tomaron ayer el edificio de la ópera de Valencia. Y lo hicieron para quedarse. La Banda Simfònica d’Algemesí y la Agrupación Musical Santa Cecilia de Ador abrieron el ciclo titulado Les bandes a les Arts, en el que participarán un total de 22 agrupaciones distribuidas en 11 conciertos a precios populares (la entrada cuesta tres euros).

Este concierto es una reivindicación de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana hecha realidad, que desde que se inauguró el Palau de les Arts hace seis años había reclamado que las bandas tuviesen su espacio en el emblemático edificio.

“Esta es una jornada histórica para el colectivo”, aseguró Josep Francesc Almeria, presidente de la federación de bandas de música. “Las sociedades musicales demostrarán con su calidad que este proyecto debería haber comenzado mucho antes”, explicó Almeria, que añadió: “Hay aspectos mejorables en el diseño del ciclo, que esperamos que se aborden en beneficio de todos, para lo que nos ponemos a disposición de la Consejería de Gobernación”.

El concierto de ayer es el primero que las bandas de música ofrecen en este coliseo, si se exceptúa el repertorio que ofrecieron en la sesión inaugural las bandas municipales de Castellón y Valencia el pasado 24 de marzo.

El repertorio que ayer sonó en el palacio de la ópera de Valencia fue variado, pero sobre todo incluyó temas valencianos dirigidos por Ramon García —en el caso de la banda de Ador— y Alberto Ferrer, que dirigió la agrupación de Algemesí, también la primera banda que actuó en el certamen de Valencia de 1866.

Los aficionados de este municipio de La Ribera Alta y del de La Safor se movilizaron ayer para escuchar a sus bandas tocar por primera vez en la historia en el escenario del Palau de les Arts. La Federación de Sociedades Musicales agrupa a un total de 537 bandas de las tres provincias con un total de 40.000 músicos y 60.000 alumnos y más de 200.000 socios que constituyen el principal agente cultural valenciano.

Mil voces solidarias en una


El Palau de les Arts y la Federació de Cors organizan un concierto solidario a beneficio del Conservatorio de Lorca.

El Palau de les Arts y la Federació de Cors de la Comunitat Valenciana han puesto sus recursos al servicio del Conservatorio Narciso Yepes de Lorca, que sufrió serios daños a consecuencia de los terremotos que se produjeron en la población murciana en mayo del año pasado. El próximo sábado, día 28, mil voces elevarán su canto en el Palau de les Arts para proclamar bien alto la solidaridad con el pueblo de Lorca y en especial con el personal y los estudiantes de su conservatorio de música.

En el concierto participan el coro de la Federación, el Modus Novus de Lorca y otros treinta coros de toda la Comunitat Valenciana, hasta sumar un millar de voces. En palabras del presidente de la federación coral, Manuel Pérez: “Se trata de ayudar a nuestros amigos de Lorca que después de un año del terremoto no han vuelto al conservatorio”.

Mil veus per Lorca presenta un programa multicolor, con música popular, contemporánea, religiosa, africana e incluso gospel, que concluirá con la interpretación conjunta de un pasaje de la Novena sinfonía de Antonin Dvorák, adaptado como La pau és el camí, y la romanza Canto a Murcia de La Parranda de Francisco Alonso. Las entradas tienen un precio único de 10 euros. Los interesados pueden adquirir sus localidades a través de los canales habituales. Asimismo, se ha habilitado una fila cero para que aquellas personas que deseen colaborar y no puedan asistir, realicen sus aportaciones en una cuenta corriente. Toda la información está en http://www.lesarts.com/. Los coros participantes proceden de Torrent, Villena, Vinaròs, La Canyada, L’Eliana,Valencia, Borriana, Castellò, Benicarló, Sant Vicent de Raspeig, la UNED, Dénia, Novelda, Ibi, Vilamarxant, Paterna, Massanassa, Mislata, Sueca, Tavernes de la Valldigna y Montcada.

Risas con rap y reggae


La Fundación de Raperos Atípicos de Cádiz (FRAC) saca de gira sus rimas caústicas.

Risas con rap y reggae. Un desternillante cóctel que la FRAC (Fundación de Raperos Atípicos de Cádiz) ofrece en su nueva gira por varias ciudades para presentar su quinto disco en cinco años: Reggae en el INEM. Si la definición políticamente incorrecta se creara hoy y en Andalucía, sus protagonistas serían estos músicos que hacen gala de un ingenio mordiente apenas visto en el escenario. La actualidad política y social es un carrusel sobre el que se recrean para disparar rimas ácidas en las que la ironía de ciertos cantautores se queda en pañales.

Los raperos presentan temas como Odio eterno al fútbol moderno o Los lunes dance hall, en el que revisan su amarga situación laboral para darle la vuelta y reírse de sí mismos con sana guasa gaditana. Sus próximas citas pasan por Jaén, Madrid, Almería y Palma del Río. El grupo es firme defensor de compartir contenidos y todos sus discos (todos) están en la Red para que sus seguidores se los descarguen. “Grabar, darlo gratis e intentar dar conciertos, que es donde hay que ganarse al público. Nuestras grabaciones valen, pero agradecemos los conciertos por encima de todo”, aclara el cantante Karim Aljende, que comparte micro con Antonio Pareja.

La cáustica arrasa con todo: políticos, sindicalistas, periodistas, estrellas del cine… son protagonistas de estrofas combinadas con ritmos raperos que a veces se trufan con ecos del carnaval, la otra pasión de la banda, que nunca formará parte de la directiva de la SGAE. “Ante todo somos aficionados al carnaval callejero y cada año sacamos algo en paralelo a la FRAC”, relata Aljende sobre su objetivo subversivo a través de la carcajada. Su propia e inusual definición sobre el género da pistas de lo insólito de su propuesta: “Canción popular melodramática / Dub /reggae”. En ella colaboran artistas vocales e instrumentales como Nieves Yeh Yeh, Emilio Flou o Vaporetto Sound.

Desde que nacieron en 2007, la FRAC acumula ya 50 temas. Su último álbum destripa la situación de desempleo que azota a la comunidad, con especial énfasis en la Bahía gaditana, epicentro de estas crisis cíclicas y al parecer sin remedio cercano. Y a pesar del sombrío panorama, las críticas siempre dejan hueco a las risas y a menudo a las carcajadas.

Morente, agonía y muerte de un cantaor


En 2010, el mito del flamenco ingresaba de urgencia en Madrid y 11 días después fallecía.

La familia del artista está envuelta en una guerra judicial para saber si hubo negligencia médica.

El cirujano Enrique Moreno espera que se pronuncie justicia.

Los protagonistas de este suceso pasarán a la historia por su valentía y su capacidad para innovar en terrenos tan opuestos como el del flamenco y la medicina. Enrique Morente ya tenía categoría de maestro antes de su multitudinario entierro, y su figura no ha parado de agrandarse desde entonces con sentidos homenajes, libros y discos en su honor. También Enrique Moreno, el cirujano que le operó de cáncer de esófago y al que se conoce en la profesión como “la mano de Dios”, con más de 1.600 trasplantes a sus espaldas, sigue sustituyendo hígados y páncreas a pacientes de la Seguridad Social en el hospital 12 de Octubre, actividad que compagina con la atención en su consulta privada a enfermos, que pagan cantidades que no bajan de las cinco cifras, por ponerse en sus manos. Fue precisamente en ese espacio, un piso de unos 300 metros cuadrados en la madrileña calle de Velázquez, decorado con óleos antiguos y fotos de su nueva esposa y sus hijos, donde ambos Enriques se conocieron el 2 de diciembre de 2010.

No les dio tiempo ni a ir a casa para cambiarse de ropa y preparar un pequeño neceser. Enrique Morente (Granada, 1942-Madrid, 2010) y su esposa, Aurora Carbonell, ingresaron en la clínica La Luz con lo puesto. Procedían de la consulta del doctor Moreno; el informe médico apuntaba intervención inmediata.

Y anunciaba un posible tratamiento posterior de quimioterapia. Acompañaba a la familia otro doctor, Julio García Paredes, amigo de toda la vida de los Morente, el facultativo, ahora jubilado, que había tratado al cantaor durante años de sus recurrentes dolencias de esófago en otro hospital madrileño, el Clínico. Fue precisamente en este centro sanitario donde le practicaron el 18 de noviembre la endoscopia y la biopsia que confirmó el diagnóstico: cáncer de esófago. Con el miedo en el cuerpo y la incredulidad que producen semejantes noticias, la familia pidió asesoramiento a García Paredes. Necesitaban una segunda opinión y querían al mejor médico. La información recabada por Javier Conde, marido de la hija mayor del cantaor, Estrella Morente, coincidía con los datos aportados en ese momento por el médico de la familia: el número uno de esa especialidad era Enrique Moreno.

Pionero en el trasplante de hígado y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica en 1999, Moreno (Siruela, Badajoz, 1939) echó un vistazo al resultado de las pruebas que portaban y, según relata la viuda, sin apenas levantar la vista del informe, aconsejó operar cuanto antes. Un tratamiento previo no entraba en sus opciones. En los archivos de su consulta privada se almacenan historias de cerca de 14.000 pacientes. Tiene fama de realizar cirugías radicales y de operar lo que otros no se atreven. Acostumbrado a tratar los peores diagnósticos, el médico no suele andarse por las ramas. “Tome una decisión ya y no me haga perder el tiempo”, recuerda Aurora que respondió, más o menos, el jefe de cirugía de trasplantes del hospital 12 de Octubre ante los argumentos del cantaor que, con lágrimas en los ojos, explicaba que se encontraba en plena gira, acabando una película y que se había comprometido con el embajador de Francia para recibir la insignia del título de Caballero de la Legión de Honor. En ese momento pesó más la salud y aplazó todos sus planes.

Si fuera una soleá, se llamaría la más triste: el 13 de diciembre, 11 días después, estaba muerto. “Creo que no se nos dio la información adecuada sobre la gravedad de la dolencia. De haber sobrevivido, seguramente, mi marido no hubiera vuelto a cantar”, añade la viuda. Sin embargo, esa tarde ella y su marido decidieron ponerse en manos de Moreno y partir apresuradamente para la clínica La Luz. Un día para la exploración analítica, rayos y estudio cardiológico.

El sábado 4 de diciembre de 2010, por la mañana, Morente entraba en el quirófano para ser operado de una esofagectomía subtotal con sustitución por estómago tubolizado. Tras siete horas de intervención (de 11.20 a 18.30), el enfermo fue trasladado a la UCI y extubado a las pocas horas. A las once de la mañana del domingo, Moreno exploró al paciente, que se encontraba despierto y consciente. La operación había sido un éxito y el posoperatorio no presentaba complicaciones. Por la tarde, la situación se mantenía igual. La esposa del cantaor, que no se había apartado de su lado, se movía por la clínica con las deportivas de su marido. “Todo sucedió de manera tan precipitada que tuve que recurrir a las zapatillas de Enrique, solo llevaba los tacones con los que salí de casa el jueves para ir a la consulta. Por eso, cuando la doctora Gudín, intensivista de guardia, me dijo que me fuera a descansar, que lo dejaba en buenas manos, abandoné el hospital. En maldita hora me fui”, recuerda ahora, en el despacho de Enrique Gordillo, exfiscal de la Audiencia Nacional y nuevo abogado de la familia.

Sobre lo que sucedió en las horas que siguieron a la partida de la antigua bailaora, entre las doce de la noche y las cinco de la madrugada, en la UCI y en el quirófano de la clínica La Luz, tendrá que pronunciarse el juzgado. Lo cierto es que la evolución del enfermo cambió radicalmente en ese tiempo y tuvo que ser intervenido por segunda vez. Es en este punto donde la versión de la familia y la de los médicos chocan estrepitosamente. Para el torero Javier Conde, yerno del cantaor, se trata de un caso claro de “abandono”. En pleno puente de la Inmaculada, con miles de madrileños buscando unos días de asueto, la actividad de la clínica “no debía ser la mejor para atender una emergencia. Sospecho que tardaron demasiado en operarle. Sabemos que llamaba a gritos desesperado a su esposa y que ingresó en el quirófano con el abdomen hinchado por la hemorragia interna”, argumenta el diestro. Yerno y suegra se quitan la palabra en el relato y de sus gestos se desprende desesperación y agotamiento. “Cuando llamé desde el sofá de casa a la una de la madrugada para ver cómo se encontraba, dijeron que todo iba bien”. La siguiente llamada en su móvil procedía de la clínica: “¿Cuánto tardáis, cuánto tardáis?”, creyó escuchar la viuda que le decía la doctora Gudín, antes de salir inmediatamente para el hospital. Serían poco más de las cinco de la madrugada del 6 de diciembre. La viuda de Morente, muy pálida y de luto riguroso, recuerda que, cuando regresó de madrugada a la clínica, el doctor Moreno, “con las piernas cruzadas, bata blanca y muy tranquilo”, le informó de que lo habían intervenido por segunda vez y que se encontraba en coma. “Para estimularlo nos aconsejó que le cantáramos y le habláramos al oído”.

Los fríos partes médicos señalan que, sobre la una de la madrugada, el paciente sufrió un cambio brusco con hipotensión y dolor agudo de abdomen, provocado por una hemorragia, una de las secuelas previsibles tras una intervención de esas características. El doctor Alonso, de guardia en la UCI, informó telefónicamente de la situación clínica al cirujano responsable del paciente, el doctor Moreno, que salió “disparado para la clínica”. A las 3.30 se trasladó al cantaor al quirófano. Nada más comenzar la operación, sufrió una parada cardiaca y fue sometido a reanimación cardiopulmonar. La familia sostiene que pudieron pasar casi diez minutos en esa situación, y los médicos, que recuperó el ritmo con una sola desfibrilación. Al concluir la intervención se detectó un deterioro neurológico. Un TAC craneal posterior informa de probable encefalopatía isquémica con infartos extensos.

No debió de ser una madrugada sencilla para el cirujano. Según datos del hospital 12 de Octubre requeridos por el juzgado, el doctor Moreno y un equipo de tres médicos y tres anestesistas practicaron, esa misma jornada, una intervención quirúrgica de trasplante hepático que se inició a las cero horas y concluyó a las 20.10 del mismo día 6 de diciembre, y en la que, según se especifica, a las 5.20 se llevó a cabo la incisión al paciente con número de historia clínica 4695143. En operaciones de este tipo están pautados los descansos y los relevos. “Moreno es un esclavo de su profesión y jamás abandonaría a un paciente, pero una vez operado es pedirle demasiado que permanezca a su lado las 24 horas del día. Un médico no interrumpe su vida profesional por un paciente. Lo habitual en estos casos es que el facultativo se rodee de un equipo, casi tan competente como él mismo, capaz de suplantarle en una intervención, tanto si hace falta porque necesita descansar o porque se encuentre fuera de España participando en algún congreso”, aporta un médico que conoce bien a Moreno. “Nadie puede estar en dos sitios a la vez. Tanto si participó él en la intervención como si envió a alguien de su equipo, no creo que se pueda acusar de falta de ética”.

Entre tanto, en la clínica La Luz, y siguiendo las instrucciones médicas de reanimación, Estrella Morente, con los ojos vendados por su esposo, que no quería que viera a su padre entubado y en ese estado, le cantaba cada día al oído sin observar mejoría. Le pusieron incluso a sus nietos al teléfono para que lo animasen a ver si despertaba. “Hasta en eso nos tomaron el pelo. Hubo un momento en que nos ofrecieron trasladarlo a la Seguridad Social, pero nos negamos”, recuerda el torero, que, “harto” de escuchar “buenas palabras”, decidió acudir a un abogado. Desconfiado, Conde ya había empezado a grabar con el móvil algunas conversaciones con los médicos y responsables de la clínica (las grabaciones no han sido puestas en manos del juzgado).

A través de Estrella Morente pidieron ayuda a Caco Senante, entonces miembro de la junta directiva de la SGAE, quien les puso en contacto con José Ramón García-García, aficionado a los toros y abogado de Teddy Bautista, aún presidente de la sociedad de autores. En poco más de un folio, redactado de puño y letra del abogado, se puso en conocimiento del Juzgado de Instrucción número 18, de guardia la noche del 11 de diciembre, la sospecha de una posible negligencia médica y, con el cantaor agonizando en la clínica, la policía intervino la historia clínica.

Más tarde solicitaron una comparecencia para que no se desconectara al paciente y un día después falleció. Posteriormente, la familia contrató a Gonzalo Martínez-Fresneda, abogado recomendado a la familia por el juez Garzón, muy amigo también del cantaor, quien con el procedimiento judicial en marcha dejó el proceso en manos de otro letrado. El Juzgado de Instrucción número 52, que preside Fermín Javier Echarri, decidirá si se archiva la causa o se realiza un juicio que determine si hubo responsabilidad médica.

Transcurrido casi año y medio del fallecimiento del cantaor, la polémica que originó su muerte no cesa. Se han escrito incontables páginas, cargadas de acusaciones y lamentos; cuatro abogados han intervenido en el proceso por parte de la familia, el caso ha pasado por varios juzgados y siete médicos, integrantes del equipo de Enrique Moreno, la estrella en cirugía de aparato digestivo, han declarado como imputados en una supuesta negligencia médica. Hasta ahora, el último acto de un proceso judicial que todavía se encuentra en fase de instrucción ha sido la declaración en el juzgado de la viuda y el yerno del cantaor la pasada semana. Como muchos otros asuntos en este país, las posturas son radicalmente opuestas. ¿Negligencia o “linchamiento” médico? Mientras la familia habla con todo el que quiera escucharla, el cirujano acusado espera pacientemente a que se pronuncie la justicia para dar su versión sobre los hechos: “A veces me pregunto qué hubiera hecho Gregorio Marañón ante semejante campaña de derribo”, concluye Moreno, antes de reiterar su fe en el proceso judicial y su respeto a la instrucción que se lleva a cabo.

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“La SGAE es como los políticos: solo representa a los que más tienen”


La banda vasca Lisabö presenta su quinto disco en Pontevedra.

Los discos de Lisabö se hacen casi a mano, como sus canciones. Las carpetas las serigrafían donde es debido —un vinilo tampoco se puede planchar en cualquier cocina—, pero el montaje es artesanal. Este sábado a las once de la noche presentan en la sala Karma, en Pontevedra, su celebradísimo Animalia Lotsatuen Putzua. Para algunos es la mejor producción estatal del año pasado. Para la asociación Desconcierto Cultural, la manera perfecta de celebrar su segundo aniversario. Si salen bien las cosas, dice Javier Manterola al otro lado del teléfono, se traerán de Euskadi algunos ejemplares para venderlos. Eso, si les da tiempo a armarlos de todo antes de tocar.

No hay contradicción entre los modos y maneras de los iruneses y su producto, o eso parece. Todo lo contrario. “No sé qué va primero y qué va después”, admite el músico, “pero una cosa es reflejo de la otra”. Empezaron en la autogestión en 1998 y ahí vuelven a estar tras la disolución de Esan Ozenki, la discográfica de Muguruza, y Metak, su secuela. La plataforma —no es sello, insisten— se llama Bidehuts. La comparten con bandas como Mursego o Ironen Ero Ni. Su próxima referencia ni siquiera suena. Mu es el primer libro de Borja Iglesias, guitarrista de Anari.

“La autogestión es más exigente, demanda tiempo y esfuerzo, pero no te obliga a rendirle cuentas a nadie. Hacemos las cosas con dedicación y sin ánimo de lucro, tratando de que sean accesibles a la gente sin dejar de ser sensatos y valorar nuestro trabajo”, explica. “De la SGAE no queremos saber nada. Es como los políticos: solo representa a los que más tienen. La gente que de verdad hace que las cosas avancen, los músicos de a pie, no está ahí. Yo tampoco quiero que me defiendan”.

Animalia Lotsatuen Putzua lo han grabado, además de Manterola y Martxel Mariskal, el autor de los textos —en euskera—, otros cuatro músicos: Karlos Osinaga (voz y guitarra), Iban Zabalegi (batería), Eneko Aranzasti (batería) y Xabi Zabala (bajo). En directo se suma otro bajista para completar el doble trío: Joseba Ponce. La formación es una garantía de contundencia. “Es un sueño hecho realidad, un gustazo”, dice el cantante y guitarrista. “Eso sí, aunque nosotros tocamos sin tapones, que no nos gustan, si alguien tiene el oído sensible es mejor que se los ponga”.

El quinto disco de Lisabö tampoco parece apto para cualquier oído. Llegó tarde, en diciembre, pero se coló en las listas, y en muchos casos de primero. Es un “milagro”, dice Manterola, que haya seducido así a buena parte de la crítica. “Es complicado, lo entiendo. Sé que no entra a la primera. Ni yo mismo me lo pongo en casa a menudo, hay que encontrar el momento. Por eso es tan gratificante que alguien lo considere un álbum para tener en cuenta. Tampoco nos habría importado que fuese de otra manera, la verdad. Ya nos habíamos quedado a gusto haciéndolo”.

Suelen decir, medio en serio, medio en broma, que sus discos dialogan con su local de ensayo, “un sitio lleno de aparatos de construcción que no sabes ni cómo se llaman, una escenografía de proceso permanente, todo colgando”. Sea como sea, el álbum te perfora. El pozo de los animales avergonzados, como se titularía si el idioma de Lisabö no fuese el euskera, está lleno de alaridos, silencios atronadores, guitarras abrasivas. “Espasmódico, crudo y descarnado, pero no violento”. Lírico y agotador, seis canciones en 45 minutos. Te aplasta y te levanta. “El ruido”, se despide Manterola, “es la fuga de la olla a presión. Parece incontrolable, pero no lo es”.

El FIB prevé un 5% menos de asistencia que en 2011


La última edición concentró a 200.000 personas durante los cuatro días de conciertos.

Los organizadores del evento estiman un impacto económico de 21 millones de euros.

El Festival Internacional de Benicàssim (FIB) reducirá ligeramente la afluencia en su decimoctava edición. “Las ventas van bien, no tanto como el año pasado, pero sí esperamos llegar al 95% de 2011”, admitió el jueves el director del festival, Vince Power, durante la presentación del evento en esta localidad. El director ejecutivo, Pepe Corral, dijo que están ante “un año complicado”, pero aludió al “cartel de gran calidad” de este año (que encabeza Bob Dylan, cuya actuación será el viernes 13 de julio) y manifestó que en tres semanas sabrán si cuelgan el cartel de completo.

Las previsiones avanzadas suponen que el FIB perderá 10.000 fibers durante los cuatro días de conciertos con respecto a la última edición, cuando se recuperaron los 200.000 asistentes.

De momento, la venta en el extranjero permanece invariable. No así en territorio nacional, donde las compras se resienten por la crisis. Por esta razón, la organización ha decidido este año aplicar descuentos del 10% en las entradas (que van desde los 75 euros el pase de un día a los 145 por los cuatro) a toda la comunidad universitaria de la Comunidad Valenciana.

El FIB estima que este año supondrá un impacto económico de 21 millones de euros, de los que tres serán en inversión de proveedores valencianos.

Sobre las noticias que auguraban un cambio de sede del festival ante problemas como el aumento en el alquiler de los terrenos, el director ejecutivo manifestó que “el FIB no tiene sentido si no es en Benicàssim”, pero volvió a hacer un llamamiento a las Administraciones para que los compromisos “no se queden en discursos y se hagan efectivos”.