Página recomendada del día: Instrumentos Musicales Web


Hola amigos!

El día de hoy quiero recomendaros una muy buena página con visión de futuro, en la cuál se publicará diversa información acerca de todos los instrumentos musicales que nos rodean. Entra aquí para echarle un vistazo. Es nueva por lo que carece por el principio de contenido, pero creemos que debemos impulsar a las nuevas páginas para que la música, y en especial la clásica, no decaiga. SOIS BIENVENIDOS!

La dirección es http://instrumentosmusicalesweb.com

Así mismo, si vosotros queréis publicitar alguna página en especial no olviden mandar un correo a melomanoslocos@hotmail.com y estaré encantado de publicitar su página, siempre y cuando tenga relación con nuestro tema.

Un saludo.

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Pensando (y creciendo) en voz alta


El cantautor Manolo Tarancón apuntala su ascendente carrera con ‘Reflexiones’, un cuarto disco rotundo y liberado de ataduras.

Si eres cantautor en castellano, con unos referentes y unas trazas que no son el epítome de lo cool entre el joven y atropellado consumidor de música que se estila hoy , y además has de cargar con el sambenito de las odiosas comparaciones, digamos que lo tienes crudo. Si además ocurre que es el propio músico quien debe producir, promocionar, presentar y dar a conocer por medio país su propuesta con cargo a su propio bolsillo, aún pinta más negro.

Tan sombrío panorama es extensible a cualquier creador, es lo que hay, pero, en el caso de Manolo Tarancón, tanto obstáculo estuvo a punto de hacerle tirar la toalla: “Cuando acabé Horas Vacías no salían conciertos, la cosa estaba muy parada, y ahí fue donde entró David García (Limbotheque), quien me sacó de casa porque estaba muy cabizbajo, un poco depre”, cuenta, pero “cuando te gusta mucho todo esto, te quitas de encima todos esos demonios y sin darte cuenta, lo estás volviendo a hacer”.

Y lo que ha vuelto a hacer es lo que mejor sabe. Así que no le quedó más remedio que empaparse de unas vibraciones positivas que no siempre le han empujado. El resultado es Reflexiones, un cuarto disco rotundo, heterogéneo, luminoso y liberado de ataduras. Su mejor trabajo hasta la fecha, aunque reconoce que lleva tiempo buscando su sonido.

Editado en La Viejita, el sello que el propio Tarancón se montó con el cantautor leonés Fabían, porque “salvo que veas muy claro que el sello te va a dar una buena contraprestación de promoción y conciertos, no queda otra vía que la autogestión. Y más con la venta online y las redes sociales. El peaje que tienes que pagar para que el disco se distribuya en tiendas no vale la pena”.

La heterogeneidad se explica porque “al ser una colección de canciones, cada tema es independiente. No hay eje conductor”. Aunque el hecho de haber grabado entre el estudio de Paco Loco en Puerto de Santa María y el de Paco Morillas, en Valencia, junto a Carlos Soler Otte (Damien Lott), sí redunda en un sonido que “buscaba una producción más pop en unos temas y en otras más oscura”. Reconoce que “a mucha gente la sorprendía eso de grabar en dos estudios, y podía haber sido un problema el homogeneizarlo todo en la masterización, pero estoy contento con la decisión”.

Y de entre todos los músicos con los que ha colaborado últimamente, apunta a Tórtel como el proyecto que más le ha ayudado a dotar de cierta brisa mediterránea su propia música, porque “me di cuenta de que canciones que podían ser similares por temática a las mías, podían gozar de un tratamiento mucho más luminoso, y Tórtel me ha enseñado a hacer canciones comprometidas pero menos drásticas”.

Es por ello que, entre aproximaciones a sonoridades para él insospechadas (aires de bossa y ranchera, nada menos), también destacan las aportaciones externas. Como la guitarra de Jesús de Santos (Polar) o las voces de Vanessa Prado (La Gran Alianza) y Carol García (Limbotheque).

La estrella discreta


De camarera a artista internacional.Diez años después de ‘Come away with me’, el disco más vendido de la década, Norah Jones se desvía ligeramente de su seguro camino con ‘Little broken hearts’, un álbum marcado por una ruptura amorosa.

A través de los ventanales de la habitación del hotel de París en el que Norah Jones recibe a los medios se puede ver la verja del jardín de las Tullerías. A unos doscientos metros se encuentra la estatua dorada de Juana de Arco, que desafió a los invasores ingleses en el siglo XV. Y, como la doncella de Orleans, la joven estadounidense está dispuesta a enfrentarse al mundo, en su caso a la prensa europea, sin bajar la guardia. “Está de muy buen humor”, asegura la responsable de su discográfica justo antes de subir a la habitación del cuarto piso para los veinticinco minutos de entrevista concedidos a Babelia. La propia Norah Jones, que viste discretamente de oscuro, abre la puerta con una gran sonrisa. Se muestra tan amable como recelosa. Espera de pie a que su interlocutor del momento tome asiento y le ofrece algo de beber que ella misma le acerca en un vaso. Y se sienta, expectante.

Con poco más de veinte años, Norah Jones (Nueva York, 1979) grabó un primer disco del que se han vendido más de veinte millones de ejemplares. Y que le valió llevarse ocho grammys en 2003. Aquel Come away with me, con la canción de Jesse Harris Don’t know why, convirtió de un día para otro a una chica que había crecido en Tejas y se estaba ganando la vida en Nueva York como camarera en una estrella internacional. Con una cuenta corriente para no tener que preocuparse por el futuro. Hace ya diez años de aquello. Pero, en la selección musical del avión que lleva al periodista de Madrid a París, está… Come away with me. “Lo recuerdo como si fuese ayer. Era abrumador, una locura, y no creo que fuese lo mejor para mí, pero bueno”, dice. Probablemente haya un punto de timidez en ella, mucho pudor a exponerse ante extraños. Y desconfianza ante lo que vaya a salir luego en diarios, revistas o blogs de medio mundo. “Traducen tan mal lo que he dicho”, cuenta con cara de resignación, “incluso en inglés a veces se malinterpretan mis palabras”.

Su nuevo disco, Little broken hearts (pequeños corazones rotos), está marcado por una ruptura amorosa. Las canciones son contadas desde el punto de vista de una persona herida. Incluso la juguetona Happy pills habla de poder quitarse a un hombre de encima. A la pregunta de quién demonios es el malvado que rompe esos pobres corazones a los que se refiere el título del disco, dice con una sonrisa: “Ya estoy bien, son cosas de la vida”. Y frena en seco. Silencio. Uno de los periodistas abordó el asunto de su separación a las bravas para saber si tenía una nueva relación sentimental y la respuesta de la cantante fue rápida: “No es asunto tuyo”.

Little broken hearts es el quinto disco de Norah Jones —sin contar los dos publicados con Little Willies ni el recopilatorio de sus colaboraciones— tras Feels like home (2004), Not too late (2007) y The fall (2009). Varias de las 12 canciones inéditas exploran texturas y ritmos que no son los habituales de la cantante y pianista. “Siempre intento cosas distintas. Lo que no me apetece para nada es hacer siempre el mismo disco. Y fue divertido trabajar con alguien como él, escribir canciones con él”, asegura. Él es Brian Burton, también conocido como Danger Mouse, con trabajos anteriores para Gorillaz o Beck. “Tiene un sonido muy distinto. La forma en que graba los instrumentos es diferente de lo que yo estoy acostumbrada. No tengo paciencia para encontrar sonidos extraños en los teclados, él sí, y eso me encanta. Amo la música, pero no soy buena buscando sonidos, yo soy buena tocando”, dice riendo.

Por primera vez Jones llegó a un estudio de grabación con las manos vacías. Apenas unas cuantas ideas en un cuaderno de notas cuando entró en el pequeño estudio de Burton en Los Ángeles: “Pese a ser una experiencia nueva para mí no estaba asustada. Confiaba en él, en su modo de trabajar y sabía que nos dábamos bien. ¡Y ahora ya sé que soy capaz de hacerlo!”. No hubo la presión de una fecha de entrega: según ella, ni sus representantes ni la discográfica sabían que estaba grabando.

Se ha escrito que Norah Jones con Danger Mouse es igual que la unión del chocolate con el helado. No le hace gracia el símil. Aunque acaba aceptando el juego de saber cuál de los dos sería ella. “Estoy segura de que soy el helado”, dice riendo. “Bueno, pensándolo bien es simpático, me lo tomo como un cumplido”.

En 2008 se habían encontrado los dos en Rome, un disco de Burton que se inspira en la música del cine italiano. “Brian me llamó para preguntarme si quería participar en su disco y le dije: ‘Claro, me parece fantástico, soy una gran admiradora tuya’. Vino a mi casa y estuvo tocando las canciones. Unos meses más tarde nos volvimos a reunir para la grabación. Trabajamos muy a gusto y, al terminar, le pregunté si estaría interesado en producir mi siguiente disco. Me dijo que sí, pero que era mejor ver qué es lo que iba surgiendo, componer juntos… Me pareció bien, así que me puse a buscar al productor de The fall”. De todos modos quedaron durante una semana “para intentar algo, para ver si la cosa podía funcionar”. “Fue verdaderamente bueno, así que decidimos hacerlo. Pero nos ha tomado tres años programar un calendario que nos conviniera a ambos”, explica. Danger Mouse le sugirió grabar un disco sombrío: “Me preguntó entonces si yo quería algo así y pensé ‘hum, no necesariamente’, pero mis circunstancias, cuando por fin estuvimos juntos, sí que le daban sentido a eso. Tuve un montón de inspiración”.

“Brian y yo nos hicimos grandes amigos. Nos metimos cada uno en la cabeza del otro. Fue interesante poder tener esa perspectiva porque él es un hombre. No es que mujeres y hombres seamos tan diferentes, pero lo somos. Así que escribíamos estas canciones sobre las relaciones desde nuestras distintas perspectivas. Todavía no comprendo muy bien cómo funcionan las relaciones amorosas, lo intento. Creo que a medida que te vas haciendo mayor lo comprendes mejor”.

“No sé por qué escribí Miriam. La canción salió así. Me gusta que sea muy dramática. Quizá resulta algo chocante, pero ¿por qué no? No creo que sea una letra tan disparatada. No voy a matar a nadie, creo que eso ya se sabe ¿no?”, dice riendo. Confiesa tener demoitis —en español podría ser maquetitis—: “Me lo diagnosticó Mardin, el productor de mi primer disco. Teníamos todas aquellas maquetas y yo le decía: ‘Sí, están bien, pero la primera…’. Me gusta la primera versión de las cosas. Y, después, me resulta difícil cambiar”.

Si algo sorprende a primera vista del nuevo disco de Norah Jones es su portada. Quién iba a imaginar que le diera por inspirarse en el cartel deMudhoney, una película de 1965 de Russ Meyer, el famoso y ya fallecido director de serie B, adorador de mujeres con bustos generosos. “Estaba colgado en el estudio de grabación. Sus carteles son divertidos, aunque yo no hubiera utilizado el deFaster, Pussycat! kill! kill! Para ser sincera no me atrae el rollo de Meyer, pero este cartel en concreto me resulta fascinante. Me seduce la imagen, el blanco y el negro con el rosa. La chica es misteriosa, sexy… La miras y no sabes qué va a ocurrir. Eso me gusta”.

Norah Jones actuó en la película de Wong Kar-Wai My blueberry nights. Una pequeña provocación: ¿es verdad que aceptó el papel por el beso de Jude Law? “¡No lo sabía!”, exclama. “¡El director no me había dicho nada! Ni siquiera que iba a tener que besar a alguien. No sé qué idea le rondaba por la cabeza cuando me ofreció el papel porque todavía no había escrito el guión y no me contó absolutamente nada”. Ahora habla casi susurrando: “Aún no sé por qué me quiso en su película. Me lo dijo una vez, pero no le entendí”. ¿Piensa en el cine? “No, fue estupendo, pero no es lo mío. Hay que levantarse muy temprano, trabajar 14 horas al día… No, gracias. Bueno, si hay un actor muy guapo igual me lo pensaría”, bromea. “Yo nunca digo jamás, pero tendría que ser algo que tuviera muchas ganas de hacer”.

Avisaban antaño de que no se le preguntara por su padre [Norah Jones es hija del gran músico Ravi Shankar, aunque ella creció con su madre]. “Lo que pasa es que hace diez años la gente intentaba montar una historia con algo que nada tenía que ver con la música. Y yo no quería que lo hicieran porque no era justo para mí ni para quien me educó. Trabajé muy duro y no le vi durante años, así que no me parecía razonable aquel enfoque. Ahora estamos muy unidos, pero no hagas la entrevista sobre eso”, dice riéndose con ganas.

En cuanto la conversación deriva hacia un aspecto más personal, aunque sea con la mayor delicadeza, su mirada se vuelve más escrutadora. Sus respuestas son breves, una frase o dos, en la mayoría de los casos, y enseguida calla. Como si temiera que se le escape algo; como si esperara la pregunta trampa, aquella cuya contestación va a ofrecer más información de la que ella está dispuesta a dar. Frunce el ceño al preguntarle si su tatuaje al final de la espalda es el mismo que lleva su hermana Anoushka [la sitarista Anoushka Shankar]. Pero responde: “Nos hicimos el tatuaje juntas cuando ella tenía 18 años y yo 20. Hubiera preferido que eso quedase entre nosotras, pero puso una fotografía en su página web… Lo hicimos porque aun siendo hermanas no crecimos juntas. Nos conocimos ya de mayores y ésa fue nuestra manera de marcar el vínculo”.

Dice que siempre ha querido que su voz sonara mayor. “Tampoco estropeada o demasiado mayor, pero que no suene cristalina. Mis voces preferidas son las de cantantes que han vivido como Billie Holiday o Ray Charles”. Norah Jones ha grabado con Willie Nelson, Foo Fighters, Outkast, Q-Tip, Belle and Sebastian, Herbie Hancock o Charlie Haden: “Es muy emocionante estar con héroes de tu infancia, gente con la que has crecido. Poder cantar con alguien como Ray Charles, que ya se fue. Recuerdo que la primera vez que estuve con él me puse a llorar”.

A los diez años de Come away with me, Norah Jones, que confiesa disfrutar como una niña cuando visita una gran tienda de juguetes que hay en Tokio, y a la que le encanta estar en casa, cocinar y nadar, ha grabado el que posiblemente sea su mejor disco desde aquel espectacular debut.

El FIB prevé un 5% menos de asistencia que en 2011


La última edición concentró a 200.000 personas durante los cuatro días de conciertos.

Los organizadores del evento estiman un impacto económico de 21 millones de euros.

El Festival Internacional de Benicàssim (FIB) reducirá ligeramente la afluencia en su decimoctava edición. “Las ventas van bien, no tanto como el año pasado, pero sí esperamos llegar al 95% de 2011”, admitió el jueves el director del festival, Vince Power, durante la presentación del evento en esta localidad. El director ejecutivo, Pepe Corral, dijo que están ante “un año complicado”, pero aludió al “cartel de gran calidad” de este año (que encabeza Bob Dylan, cuya actuación será el viernes 13 de julio) y manifestó que en tres semanas sabrán si cuelgan el cartel de completo.

Las previsiones avanzadas suponen que el FIB perderá 10.000 fibers durante los cuatro días de conciertos con respecto a la última edición, cuando se recuperaron los 200.000 asistentes.

De momento, la venta en el extranjero permanece invariable. No así en territorio nacional, donde las compras se resienten por la crisis. Por esta razón, la organización ha decidido este año aplicar descuentos del 10% en las entradas (que van desde los 75 euros el pase de un día a los 145 por los cuatro) a toda la comunidad universitaria de la Comunidad Valenciana.

El FIB estima que este año supondrá un impacto económico de 21 millones de euros, de los que tres serán en inversión de proveedores valencianos.

Sobre las noticias que auguraban un cambio de sede del festival ante problemas como el aumento en el alquiler de los terrenos, el director ejecutivo manifestó que “el FIB no tiene sentido si no es en Benicàssim”, pero volvió a hacer un llamamiento a las Administraciones para que los compromisos “no se queden en discursos y se hagan efectivos”.

“No he superado la timidez”


La cantante Anni B.Sweet estrenará nuevo disco el próximo martes 24.

‘Oh, Monsters!’ es el título de su segundo trabajo.

Han pasado tres años desde que a Ana López le cambió de golpe la vida. Entonces, la veinteañera estudiaba Arquitectura en Madrid y disfrutaba de su pasión, la música, componiendo en un inglés académico logrado en la infancia y con apariciones en los open mic —actuaciones gratuitas de músicos noveles— en pequeños locales de la capital. Su voz cristalina y sus historias cantadas con su inseparable guitarra pronto obtuvieron una legión de incondicionales, sobre todo en Internet, donde subió sus primeros temas. Momento en que el sello Subterfuge le propuso grabar su primer disco, Start, restart, undo(2009), con el que Ana López dejó paso a Anni B. Sweet, la sensaciónindie del momento.

“Fue una locura”, recuerda Anni B. Sweet desde su casa de Madrid, ciudad en la que ha fijado su residencia por motivos de logística. “Tuve que dejar la carrera, porque tanto Arquitectura como la música son dos dedicaciones muy egoístas y, al final, escogí la música”, añade.

Temas como Take on me, A sarcastic hello o Motorway fueron todo un éxito, lo que le llevó a dejar los pequeños locales de Madrid para recorrer toda España e iniciar una gira por tres continentes. “Fue todo inesperado. Estaba estudiando y de repente me vi actuando en México, Japón, Argentina, Alemania… Fue un choque muy fuerte”, afirma la cantante malagueña, cuyo primer trabajo se publicó en 11 países.

Ahora, con 24 años y mucha más experiencia, Anni B.Sweet se prepara para asaltar los escenarios de nuevo. El próximo martes 24 sale a la venta su segundo trabajo Oh, Monsters!, cuyo primer single, At home, ha sido muy bien acogido en iTunes.

Son 14 temas que conservan el encanto melódico de sus anteriores creaciones pero que se adentran en un mundo de estilos más variados, ricos en detalles y atmósferas nuevas en los que Anni B. Sweet sorprende con arreglos electrónicos o potentes guitarras.

“No he dejado de componer en estos tres años y las canciones corresponden a cada una de las etapas que he vivido en este tiempo tan extraño”, cuenta sobre su nuevo trabajo en el que, asegura, ha sacado fuera todos los miedos que la atenazan. “El mismo título, Oh, Monsters!,hace referencia a esos pequeños monstruitos que me rondaban. Habla de los miedos que tengo, todas esas cosas nuevas vividas, los cambios que te llegan sin saber cómo reaccionar, el hacerse mayor, las inseguridades… Además, el sonido oscuro de algunos temas también representa bien este nombre”, explica la artista, quien pese a volver a grabar todo el disco en inglés anda inmersa en un próximo trabajo donde cantará en español. “Siempre he compuesto en castellano, pero nunca me había atrevido”, dice sobre este otro “monstruito” que también le rondaba.

Antes, Anni B. Sweet volverá a subirse al escenario, su medio natural pero también otra de sus aprensiones. “Hace un año y medio que no toco en España y estoy algo nerviosa. No he logrado superar aún la timidez cuando subo al escenario. Me sigue entrando pánico escénico”, reconoce la cantante, que el próximo sábado 28 actuará en el Festival de Málaga Cine Español, cita con la que arranca la gira de presentación por el país de Oh, Monsters!

“Cuando la gente oye un cláxon, yo oigo un Mi”


El joven violonchelista Pablo Ferrández debuta con la Orquesta de RTVE con el clásico pero complicado ‘Concierto en Re’ de Haydn.

“Mi padre no iba a ser chelista pero, cuando era joven, escuchó un disco de Pau Casals y le encantó. Entonces, a los 18 años, que es tardísimo para un músico, decidió tocar el chelo. Tanto le impactó que, cuando nací yo, me pusieron Pablo por Casals”, explica Pablo Ferrández sobre su padre, violonchelista de la Orquesta Nacional de España y del que heredó la pasión por el hermano mediano de la cuerda. A sus 22 años ya sabe lo que es subirse a las tablas del Gran Teatro del Liceo y del Auditorio Nacional, pero este viernes escribe una nueva página de su carrera: toca con la Orquesta de Radio Televisión Española el ‘Concierto en Re’ de Joseph Haydn. Completan el programa la ‘Sinfonía nº5’ de Beethoven y ‘Teponaztli’ de Cruz-Guevara.

El ‘Concierto en Re’ tiene esa doble percepción que separa al oyente del intérprete. Para el público, una pieza del padre del clasicismo vienés que resulta muy agradable al oído y con estructuras bien delimitadas. Para el solista, un puzle de digitaciones, matices y posiciones que conlleva un arduo estudio previo para domar la partitura. “Técnicamente es un infierno. Es uno de los conciertos más difíciles de chelo. Cuando me dijeron que tenía que tocar el ‘Concierto en Re’ me asusté un poco, pero me lo tomé como un reto”, explica Ferrández.

Curtido en la Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid, el joven violonchelista estudia ahora en la Academia Krönberg, una “escuela exclusiva donde solo hay 14 alumnos”. “De la Reina Sofía solo tengo las mejores palabras: me lo ha dado todo. Estuve 7 años allí, pero necesitaba ir a esta escuela para desarrollar mi carrera como solista”, explica. Aún así, vive entre Frankfurt y Madrid, y sigue colaborando con el grupo de cámara que formó con sus compañeros en la escuela madrileña.

Pero a este instrumentista la música le viene desde la cuna. Su madre, profesora de música, inventó cuando él nació un método de enseñanza musical llamado El mago diapasón. Con este método, la madre de Ferrández logró que su hijo desarrollara oído absoluto en tan solo un año. “Es una técnica que requiere mucho trabajo durante todos los días, pero da resultado. De pequeño cuando sonaba el cláxon de un coche, yo escuchaba Mi. Mi madre lo imparte en centros infantiles y clases particulares y ya tiene muchos alumnos que tienen oído absoluto y sus padres no tienen nada que ver con la música. Puede que haya gente que nazca con ello, pero también se puede enseñar”, comenta el violonchelista.

Este instrumentista forma parte de una generación de buena cuerda española que elimina el prejuicio de que los violinistas, violistas, chelistas y contrabajistas españoles no tienen nivel. “Los instrumentistas españoles de cuerda fuera de España estamos supervalorados. En España seguimos con la tendencia de no valorar como se merece lo español, pero se está superando ese prejuicio. La educación musical en España es cada vez mejor”, explica.

Recién llegado del Festival de violonchelo de Los Ángeles, Ferrández ya tiene en la cabeza su agenda de conciertos hasta dentro de un año. Un momento especial será cuando toque como solista el próximo febrero en el Auditorio Nacional y debute con la Orquesta Nacional de España. Él estará junto al podio del director mientras su padre lo observa desde detrás del atril. “Va a ser un momento muy emocionante”, sentencia Ferrández.

Pablo Ferrández con la Orquesta de RTVE. Viernes a las 20.00 en el Teatro Monumental (Antón Martín). Entradas: de 10 a 22 euros.

Miguel Muñiz deja la dirección general del Teatro Real


La crisis que vive la institución con sus trabajadores ha precipitado su salida, prevista para julio.

Miguel Muñiz, director general del Teatro Real, abandona el cargo después de casi ocho años al frente de la gestión del coliseo madrileño. Muñiz, hombre próximo al PSOE, puso su cargo a disposición del patronato en diciembre al consumarse el cambio de Gobierno. Pero entonces el Real decidió que si él quería, podía continuar hasta el final de esta temporada. La crisis que vive el teatro con sus trabajadores y un cierto malestar interno han precipitado su marcha, aunque se incorporará al consejo asesor. Ignacio García-Belenguer, actual administrador, será a partir de ahora el director general.

La idea de Muñiz y del patronato era que éste pudiera terminar la temporada, en el mes de julio, al frente de la dirección general. Su buena labor y resultados en ese cargo aconsejaban que el cambio no fuera traumático. Así que no se aceptó su dimisión en diciembre. Entonces, ¿por qué ahora sí? Por el momento no queda claro si ha sido él quien ha dimitido o el patronato quien le ha pedido que se marchara. Lo que parece evidente es que la crisis que vive el Real en las últimas semanas con sus trabajadores ha precipitado la decisión.

Ya a finales de enero, el anterior administrador del Real y hombre muy cercano a Muñiz, Alfredo Tejero, dimitió, según su entorno, por discrepancias con la dirección artística y la distribución del presupuesto. Entonces el patronato le sustituyó por Ignacio García-Belenguer (Zaragoza, 1967). Un antiguo Director de Coordinación del Patrimonio Nacional y Secretario General de la Agencia Española de Protección de Datos. Un hombre con el que Mortier, director artístico, de fuerte personalidad, se siente de momento muy cómodo. Pese a todo, al director belga, allá donde ha estado, nunca le ha convencido la figura de un director general que pudiera generar interferencias en el proyecto artístico.

Dos meses después de la dimisión de Tejero, se supo que un error administrativo en la aplicación del Real Decreto 8/2010 que obligaba al Teatro Real a rebajar los sueldos de sus trabajadores en un 5%, ha provocado que la institución tenga que reclamar ahora a sus empleados alrededor de un millón de euros en sueldos que no les descontó en su momento. Un caso que ha provocado movilizaciones, una amenaza de huelga y un más que probable pleito en los tribunales entre la dirección y los trabajadores. Mirando hacia el terremoto que asoló a su vecino de Barcelona (el Liceo), el Real se encontró con su propia crisis.

Según Tejero y el propio Muñiz, el decreto se aplicó de una forma más favorable para los trabajadores, reduciendo la masa salarial aplicando la parte importante del recorte a complementos y horas extras y rebajando los salarios de forma progresiva. Pero Hacienda considera que se hizo mal y que el dinero debe volver a las arcas del Teatro. Una situación compleja que, todo sea dicho, no le viene mal a la caja del Real para cuadrar un presupuesto que tiene que reducir en 1,5 millones.

Buena fe o negligencia, aquel episodio, cuya responsabilidad última recae en Muñiz, ha tensado mucho los ánimos en el teatro. Las pancartas y las consignas en su contra y la de Tejero antes de cada representación de Vida y muerte de Marina Abramovic han tenido que hacer mella en su paciencia. Después de ocho exitosos años –también en la paz social obtenida hasta ahora con los trabajadores- resulta muy desagradable terminar así un ciclo. Además, Muñiz considera que el error fue fruto de un intento de beneficiar a los trabajadores y no comparte su reivindicación.

Con la marcha de Muñiz, Ignacio García-Belenguer reunirá el cargo de administrador y director general. Pero todo indica que su perfil, pese a la acumulación de puestos, responderá más bien al de administrador financiero y que convivirá en perfecta armonía con la claridad de ideas del director artístico, Gerard Mortier, y con el presidente del patronato, Gregorio Marañón.

“La música es como un lenguaje, y en ella puedes escuchar conversaciones”


El pianista Lang Lang protagoniza una conferencia en el Reina Sofía organizada por EL PAÍS.

El estatus de celebridad que el pianista chino Lang Lang ha adquirido en los últimos años habla de una nueva mentalidad sobre la música clásica. La conferencia que tuvo lugar ayer en el auditorio del museo Reina Sofía de Madrid, moderada por el periodista Jesús Ruiz Mantilla y auspiciada por la Fundación Telefónica, es la prueba de cómo de ser prácticamente desconocidos para el gran público, estos músicos comienzan a abrirse camino al estrellato mediático, y con él, a la mayor difusión de su obra. Unas 200 personas, que religiosamente hicieron cola a la intemperie bajo una llovizna que acabó en aguacero, acudieron a ver y oír a Lang Lang hablar de su arte, sí, pero también de sus viajes, de sus proyectos filantrópicos, de su infancia o de su visión de un mundo en crisis.

Por partes. De la música -de su música- el pianista contó que esa misma tarde había estado grabando una pieza de flamenco. Del flamenco, la conversación derivó en las diversas músicas españolas, y de ahí a las europeas. “Cuando era pequeño no me daba cuenta de que los europeos eran tan diferentes entre ellos, lo mismo que pasa cuando los europeos piensan en los asiáticos”, explicaba Lang, que ahora tiene 29 años. “Luego te das cuenta de que la música es como un lenguaje, y en la música de un país puedes escuchar las conversaciones de un idioma”.

En el repaso por su infancia y adolescencia, relató Lang cómo una de sus primeras profesoras de piano casi le hizo desistir de su pasión. “Teníamos problemas de incomunicación, y al final ella me despidió”, contaba entre las risas del público en un inglés fluido, al que el periodista Ruiz Mantilla daba réplica en castellano. Después de ella, llegó Pekín, adonde se mudó desde su Shenyang natal junto a su padre. “Al principio fue duro adaptarme, y sobre todo echaba de menos a mi madre”. (Quizá para no sentirse en el extranjero, el pianista acudió con ella a la conferencia). Más tarde, el salto a EE UU. “Allí aprendí a abrir mi mente en vez de enfocarme solo en un periodo musical o en un país. Todo el mundo debería tener la oportunidad de aprender de todo”.

Ese carácter generoso que ya había sugerido, salió a relucir de pleno con su trabajo con doce niños -unos con talento musical, otros más desaventajados-, a quienes la fundación que creó en 2008 concede becas de estudio. El origen de su filantropía, apuntó, quizá naciera en el viaje que realizó en 2004 a África como embajador cultural de Unicef. “La situación de alguna gente allí me hizo sentir triste”, aseguró el pianista, al que Ruiz Mantilla definió, acertada y asentidamente por el aludido, como “un músico global”.

Llegado el turno de preguntas del público, algunas cuestiones técnicas: “¿Por qué toca la Rapsodia húngara nº 2 de manera diferente a otros pianistas?”; ¿Aprendió a tocar usando escalas?”. “Son preguntas difíciles”, decía risueño el músico. Otras intervenciones fueron tan entrañables que arrancaron los aplausos de los presentes, como cuando un niño de 12 años le agradeció que se acordara de los más pequeños a través de su fundación. A la cuestión de cuándo comprendió que era músico, que esa era su vida, Lang Lang respondió que fue a los cinco años, subido ya sobre un escenario. “Me dí cuenta de que tocar ante el público es cálido, es muy satisfactorio”. Quizá, tras la acogida de ayer, volviera a sentir lo mismo.

La revista Gramophone lanza su ‘Hall of Fame’


Con este nuevo portal conmemorará los 110 años del nacimiento de la fonografía y los 90 de su primer número.

Para celebrar los primeros 110 años de los primeros registros de música clásica, la revista británica Gramophone prepara el lanzamiento de su Salón de la Fama, que reconocerá a aquellos hombres y mujeres que han contribuido de manera destacada al desarrollo de la industria de la grabación. En su primera etapa se ha decidido la inclusión de 50 directores, cantantes, intérpretes al teclado, intérpretes de metal y viento, intérpretes de cuerdas, ensembles, productores y ejecutivos que han sido elegidos por los lectores de la publicación y su web, entre más de 500 nombres. Los seleccionados se darán a conocer oficialmente en las páginas de la edición de mayo, aunque sus nombres ya han sido revelados en el portal de la revista que en abril de 2013 cumplirá 90 años de vida. Cada año Gramophone añadirá a la lista nuevos nombres de las personas que han hecho de la industria de la música clásica lo que es ahora, cuyo talento, visión creativa y genio personal han enriquecido el catálogo discográfico desde que los primeros sonidos fueron capturados en cera en la última década del siglo XIX.

En esta primera edición destaca la inclusión de los directores de orquesta Herbert von Karajan, Claudio Abbado, Wilhelm Furtwängler, Leonard Bernstein y de la soprano Maria Callas, personajes que fueron los que mayor número de votos recibieron. Cada primavera los lectores y visitantes del sitio web de Gramophone podrán votar a nuevos miembros del salón. Los melómanos podrán tener acceso a perfiles, videos, entrevistas y recomendaciones discográficas acerca de los seleccionados. El Gramophone Hall of Fame no incluirá compositores (excepto cuando hayan sido también intérpretes), ni orquestas ni coros (aunque sí a ensembles o coros de cámara). Por supuesto que todos ellos han sido vitales para la historia de la música clásica grabada, pero Gramophone quiere conmemorar a los individuos (o pequeños grupos) que cambiaron el curso de la historia de la fonografía. Gramophone colgará en su web una serie de podcasts, en los que se hablará con artistas y críticos sobre algunas de las personalidades nominadas. La primera de estas entrevistas será con Daniel Hope, que habló con el editor de la revista, James Jolly, sobre ocho de los artistas nominados.

El poema sale de la botella para subir al escenario


Nueve horas de recital, música y ‘performance’ y una revista culminan un singular proyecto literario promovido por un hostelero.

“Bueno, aquí estamos. Si quieren preguntar…”. El poeta y hostelero Francisco Mateu no puede evitar un gesto tímido ante los periodistas que, precisamente, él mismo ha convocado. Su timidez, sin embargo, no ha sido un obstáculo para embarcar a más de dos centenares de poetas y no sólo poetas en el singular proyecto lírico y solidario consistente en la organización de nueve horas de Mar-atón de poemas solidarios, que ofrecerá recitales, música y performances, y la presentación de la revista Un mar de poemas solidarios. Ambos tendrán lugar este sábado en el Teatro Micalet de Valencia a partir de las 12 horas. La entrada y el servicio de guardería serán gratuitos.

Todo empezó muchos tiempo atrás. La afición de Mateu por la poesía es conocida más allá de la clientela habitual del restaurante Chez-Lyon de Valencia. Empezó reglando versos. Luego surgió la idea de meterlos en una botella, que fue bien acogida. Tanto que pensó en vender los versos embotellados y destinar las ganancias a una entidad benéfica, como la Asociación de Padres de Niños con Cáncer. Se han vendido más de 1.400 botellas con composiciones de más de 200 poetas y aficionados, muchos de los cuales introdujeron en sus poemas manuscritos con un dibujo, una pintura o una caligrama.

Entre los participantes hay poetas tan premiados como Francisco Brines, Carlos Marzal, Vicente Gallego o Marc Granell. La artistas plástica Carme Calvo también participa. Hay poemas procedentes de varias ciudades de España, y algunos llegados del Japón. Algunos han repetido autoría en los poemas embotellados. “Bueno, como yo”, reconoce Mateu.

Todos han mostrado su disposición a colaborar en la inciaitiva poética-solidaria, y especialmente, el diseñador Daniel Nebot, el director teatral Antoni Tordera, la poeta Maribel Valero (que ha hecho la selección poemas embotellados para la revista), el director del teatro Escena Erasmus, Josep Valero, un transformista, o los empresarios de Antalis Iberia (que ha donado el papel) y Gráficas Vernetta (que imprime la revista de manera desinteresada). Parafraseando a Brines, puede que la poesía no tenga un público muy amplio, pero sí lectores, y muchos amigos.

“No deja de ser significativa la respuesta de la gente: la poesía es muy necesaria hoy”, apunta Tordera, que define el espectáculo del Micalet como “un pequeño islote multidisciplinar”. “No sé lo que va a pasar, pero vamos a leer, a cantar, a escuchar música.. Ya veremos”, añade.

“La revista intenta trasladar la idea, la sensación, de que se va construyendo de manera espontánea”, señala Nebot. La publicación tiene voluntad de continuidad y tendrá distribución en librerías y otros establecimientos.

Las botellas, que siguen produciéndose, se pueden adquirir en restaurantes, librerías (como la del Muvim) y otros establecimientos amigos.