María Luisa Cantos presenta su disco para Columna Música


La pianista está considerada como la ‘embajadora de la música española’ en Suiza.

En un concierto que la pianista ofreció en el Palau de la Música Catalana, el gran compositor catalán Federico Mompou calificó la interpretación de esta pianista, ajena a todo divismo, como “exquisita y asombrosa”, destacando “el modo en que la intérprete entiende la música que toca y la proyecta al público con gran derroche de emotividad”.

María Luisa Cantos nació en Barcelona e inició sus estudios de piano a la edad de tres años, actuando por primera vez en público a los cinco años. Obtuvo el título de profesora de piano tan solo con 16 años ganando por oposición el Premio Extraordinario. Paralelamente cursó estudios de órgano. Frecuentó en master-classes a grandes maestros, y fue alumna de Geza Anda, entre otros. Diversos premios y distinciones le permitieron ampliar su formación musical en Paris y Viena. Diversas giras la llevaron a diferentes países de America, desde Louisville (Kentucky) en los Estados Unidos, hasta Santiago de Chile y  Caracas. En  Nueva York dio un recital en el Carnegie Hall, tras el que la crítica destacó su “técnica depurada y brillante“, su “fuerza y poder  interpretativo“ y su “excepcional expresión musical“. El amplio repertorio que posee atrae por la gran diversidad de estilos, especialmente por su interpretación de compositores como Brahms, Schumann o los impresionistas, lo que pone de manifiesto su calidad y versatilidad musical en la combinación y elección de sus programas.

Paralelamente a su carrera pianística se dedica también a la investigación de la historia musical española. A ella se debe la Fundación de los Cursos Internacionales de Interpretación de Música Española que tie­nen lugar anualmente en Baden, Suiza, su país de residencia, desde 1979, y que se han convertido en un sólido referente en la vida musical constituyendo un foro cultural único en su género. En 1990 creó la Fundación Música Española Suiza que tiene como principal objetivo la promoción y divulgación de la música española en Suiza y su repercu­sión en centro Europa, siendo ella su Presidenta y Directora artística. Ha sido condecorada con el Lazo de Dama de la Orden de Isabel la Católica, por sus méritos culturales en el extranjero.

Recientemente y con motivo de la celebración de los 25 años de actividades de la Fundación Música Española en Suiza, ha actuado como solista con los Hungarian Virtuosi, realizando una importante gira artística por Suiza, Eslovenia y Hungría, que finalizó en la prestigiosa Academia Franz Liszt de Budapest.

El nuevo disco de María Luisa Cantos, para el sello Columna Música,  contiene un selecto recital con obras de Brahms, Schumann, Scriabin y Granados. La presentación del mismo tendrá lugar mañana viernes, 20 de abril, a las 20.00 h. en la Sala Enric Morera del Conservatorio Municipal de Música de Barcelona. En el acto participarán, además de ella misma, Josep Daniel Gubern, vicepresidente del Aula de Extensión Universitaria de Sant Cugat del Vallés, y Josep Pascual, director artístico de Columna Música.

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Pat Martino, icono de la superación y el talento, en el ciclo ‘Masters at Work’


El guitarrista estadounidense de jazz es la estrella invitada en la próxima cita de ‘Masters at work’.

El guitarrista de jazz estadounidense Pat Martino se suma al exitoso ciclo Masters at Work puesto en marcha por la sala BBK. Martino (Philadelphia, 1944) cuenta con una historia a sus espaldas en la que se entrelaza el espíritu de superación con un talento desbordado para el jazz y el soul. Comenzó a tocar profesionalmente cuando era un quinceañero, y pronto se unió al tren de la nueva oleada de grupos de los 60. Así, trabajó con los saxofonista Willis Gator Jackson y Red Holloway, y con organistas como Don Patterson, Jimmy Smith, Jack McDuff o Richard Groove Holmes.

Con el saxofonista John Handy recorrió la costa oeste de EEUU a partir de 1966, y en esa época empezó a destacar en la vanguardia jazzísticacon su liderazgo en las sesiones de Prestige, Muse o Warner Bros. En esta época comenzó a experimentar con el hard bop y la fusión con otras músicas del mundo.

Pero llegó 1980 y la vida le puso a prueba con un aneurisma cerebral que no le mató, pero le ocasionó una perdida de memoria casi total. En su biografía, Martino cuenta que “tras la operación no podía recordar practicamente nada. No reconocía a mis padres, no tenía memoria ni de mi guitarra ni de mi carrera musical”.

Su convalecencia se prolongó durante más de cuatro años, en los que volvió a aprender a tocar el instrumento escuchando sus propios discos. No fue hasta 1987 que regresó a los escenarios con The Return. Su actividad se resintió un poco comparada con la evolución creativa previa a la operación quirúrgica. Pero Martino consiguió recuperar su forma y volver a grabar para Muse y Evidence. La actuación del día 27 es una oportunidad perfecta para demostrar al público que sigue estando en plenas facultades.

Los datos:

Sala BBK (Gran Vía López de Haro 19-21, Bilbao)

Tfno. 94 405 88 24

Fecha: 27 de abril

Hora: Dos sesiones, 20.30 y 22.30

Precio: 22 euros

Grimaud offers emotive Brahms, Slatkin dramatic Shostakovich with New World


There’s always a sense of occasion when the New World Symphony leaves its base in Miami Beach for the grander surroundings of the Arsht Center’s Knight Concert Hall.

The orchestra brings star performers and big classics to the 2,200-seat hall, in this case the French pianist Hélène Grimaud and the veteran American conductor Leonard Slatkin. And on Saturday night there was the added lure of seeing these musicians in works to which they felt particularly close.

Grimaud has long felt a special relationship to Brahms’ Piano Concerto No. 1. The work was first sketched out after the suicide attempt of Brahms’ friend Robert Schumann, and the French pianist told the New Yorker magazine last year that she broke down and cried as a teenager after performing the first movement.

Her performance was one of grand tragedy, emphasizing dramatic power over interpretive subtlety. After Slatkin led the orchestra through the thumping, turbulent introduction, Grimaud entered with a melody in thirds, played in a free-form manner that gave the impression that the performance would lack rhythmic discipline.

But that turned out not to be the case, and she proceeded with steely precision and absolute technical control that brought out the work’s dark power. In the fast double octaves that lead up to the climactic restatement of the main theme, she played with great percussive drive, slowing up just a bit to give dramatic weight to the passage without losing forward momentum.

Leonard Slatkin

Grimaud is an emotive performer, swaying to the music and engaging in heavy breathing that was audible thirty feet from the stage. The second movement showed her affinity for the work’s climactic moments as she drew tones from the Steinway that easily cut through Brahms’ thick orchestral writing. The third movement was taken at a rapid pace, with Grimaud playing in a free style that shorted some of the Bach-like precision of this consciously old-fashioned movement. But there was nothing calculated about her playing and her passion and engagement made this a highly satisfying performance.

Slatkin conducted the Shostakovich Fifth Symphony from memory. His interpretation was a straightforward one that seemed to steer clear of the politics that have surrounded this symphony since its 1937 premiere. He took the finale, the most controversial part of the work, at a stately pace, neither accelerating in the end to create a parody of Stalinist triumphalism nor making it a deafening statement of orchestral bombast.

The first movement was a masterpiece of pacing, as Slatkin led the orchestra across terrain that ranged from classic orchestral grandeur to moments of dissonant, 20th-century bleakness. The orchestra’s brass section was a standout—the horns’ precise and menacing when they restated the second theme, the entire section weighted and balanced in the great climax of the first movement.

In keeping with Slatkin’s middle-of-the-road approach, the quick second movement didn’t descend into the sort of grotesqueness and sarcasm with which other conductors approach it. In the slow third movement, the orchestra’s fine string sections shone, creating a rich, glowing tone in Shostakovich’s somber melodies. Slatkin often gave the orchestra the space in which to phrase freely, as with the second movement oboe solo over tremolos in the violins, the conductor simply ceasing to direct the musicians and just allowing them to play.

El inquietante mundo de un tierno demente


La Casa Encendida reivindica la figura del artista, icono ‘grunge’, con un concierto y una exposición.

La mente de Daniel Johnston es un lugar donde puede hacer calor, pero también mucho frío. La rana Jeremiah sonríe con toda su inocencia pero de pronto empiezan a brotarle ojos, crecerle las piernas y salirle dientes como sierras. Allí están el Capitán América y el fantasma Casper, también un ojo con alas de murciélago que no le quita la vista de encima a Jonhston. Y por supuesto el demonio, obsesión constante, y también los Beatles, que le acercaron a la música y nutrieron su obsesión por la fama. Y finalmente, Laurie, su musa y amor platónico, la joven que un día le lanzó un beso mientras Johnston la grababa con su inseparable cámara de vídeo. Y la escena se repite en bucle en su cabeza.

La mente de Johnston es la de un niño. O la de un adulto que no quiere crecer (“En mi universo soy un bebé”, escribe). Un espíritu que encaja bien con una generación, la de los Peter Panes, que ve el auge de lo digital y el artificio, y hace de él y de su arte genuino un icono.

Cuando la MTV le entrevistó en un programa sobre la escena musical más underground de Austin (Texas), miles de espectadores quisieron saber más sobre la música de ese tipo extravagante y empezaron a encargarle copias de las casettes en las que grababa sus canciones, que Johnston y su amigo Jeff Tartacov les enviaban por correo. Y empezó a correrse la voz. En una entrevista, Kurt Cobain colocó uno de sus discos en el puesto 35 de sus discos más influyentes y lució en varias ocasiones una camiseta con unos de sus naifs dibujos de la rana Jeremiah, dando un nuevo empujón a su fama. Las bandas más influyentes del rock alternativo, entonces en pleno boom, cayeron bajo su raro influjo: Sonic Youth, Yo la Tengo, Teenage Fun Club.

En 1990, Johnston vivió su momento de gloria. Tocó, al fin, ante miles de personas durante un festival de Austin. Pero de regreso a casa en la avioneta de su padre sufrió un brote psicótico, quitó las llaves del motor en pleno vuelo y las lanzó por la ventanilla, mostrando en su forma más cruda lo que todos —amigos, músicos, discográficas— acabarían descubriendo tarde o temprano: Que no hay nada cool en la demencia de Johnston, que sobrevivió al accidente solo gracias a la habilidad de su padre.

En 2006, un documental intimista precioso —The devil and Daniel Jonhston, premio en Sundance— retrató su increíble historia, terminando por difundirla en todo el mundo.

El Jonhston de 2012 tiene 52 años, una tripa prominente que cubre con camisetas llenas de lamparones, ha perdido varios dientes y vive con sus padres recluido del mundo, aunque a veces sale de su refugio para dar conciertos. Lo hará, si nada lo impide, el próximo miércoles en La Casa Encendida, que también dedica una exposición a su obra y figura: sus famosas casettes caseras, carteles de sus conciertos y, sobre todo, sus inquietantes dibujos de niño y también de loco.

Daniel Johnston en Madrid

  • Concierto de Daniel Johnston. Miércoles 18 de abril, 21.30. 10 euros.
  • Exposición Visiones simbólicas. Una mirada al universo de Daniel Johnston. Del 20 de abril al 2 de junio. Entrada libre. La Casa Encendida.

Disponible nuevo PODCAST de “Grandes ciclos”: Szymanowski – Nacionalismo polaco


Ya está disponible el PODCAST del día 12 de abril y su descarga:

Escuchamos algunas de las obras que mejor definen y caracterizan el período “polaco” de nuestro autor: el ballet Harnasie op. 55, el Cuarteto de cuerda nº 2 op. 56 y uno de los 12 Cantos curpos op. 58. Completamos el programa con la Letanía a la Virgen María op. 59 y las 2 Mazurkas op. 62. Para terminar, escuchamos la última aportación del pianista polaco Rafal Blechacz a la discografía: su versión de la Sonata para piano en do menor op. 8 en una grabación de 2011.

12 de abril: Szymanowski – Nacionalismo polaco DESCARGA PODCAST

Andrew Davis dirige a la Orquesta Sinfónica y Coro de la BBC


  • En programa, obras de Wood y Tippett
  • Un concierto que nos llega desde el Barbican Hall de Londres
  • Como solistas, intervienen la soprano Nicole Cabell y el tenor Toby Spence

Radio Clásica conectará este lunes a las 20.00 horas con el Barbican Hall de Londres, para transmitir el concierto protagonizado por la Orquesta Sinfónica y Coro de la BBC y solistas, todos ellos bajo la dirección de Andrew Davis.

Dentro de los Conciertos a la carta de la temporada de Euroradio, podremos escuchar: el Concierto para violín y orquesta número 2, de Hugh Wood; con la participación deAnthony Marwood, como solista; y Un niño de nuestro tiempo, de Michael Tippett.

Andrew Davis

Formado en el Royal College of Music, el director británico Andrew Davis comenzó su carrera como batuta asociada a la Orquesta Sinfónica de la BBC de Escocia a principios de los años 70. Poco después, sería nombrado titular de la Sinfónica de Toronto. En el año 2000 se convirtió en el director principal de la Ópera Lírica de Chicago. Su repertorio abarca un amplio abanico de géneros y épocas, si bien, Davis se ha centrado en apoyar la interpretación de la música británica contemporánea.

Classify, música clásica en Spotify


El servicio musical estrena una aplicación para aprender a disfrutar y descubrir los clásicos.

Aunque se llame Classify la aplicación no sirve para poner orden, sino para descubrir y paladear la música clásica en Spotify. De momento solo funciona en PC y Mac, pero no en móviles y tabletas.

Se instala dentro del propio programa y da contexto sobre las grandes creaciones de la Historia. Se pueden escoger entre orquestas, música de cámara, ópera o solistas.

Die spinnen, die New Yorker!


Selbst so unterschiedliche Komponisten wie Franz Schubert und Morton Feldmann können etwas gemeinsam haben – das belegt das junge Ensemble The Knights aus New York. Konzept-CDs wie ihre gibt es zwar viele, aber so viel Spaß machen sie selten.

Gretchens Schicksal ist hart. Das unterstreicht Franz Schubert in seinem Lied “Gretchen am Spinnrade” op. 2, das eine Momentaufnahme aus Goethes “Faust” anrührend gestaltet: Es fängt die Situation des unglücklichen Mädchens schnurrend und emsig drehend ein, spielt mit der Vorstellung des Gedanken-Spinnens, die doch nur tiefer in die Vorstellung der Ausweglosigkeit führt. Dazu gibt es eine Orchesterfassung, arrangiert vom russischen Geiger und Komponisten Lljova (eigentlich Lev Zhurbin): In einer kammermusikalischen Intensivierung scheinen Gretchens Emotionen auf, sie fällt in eine Trance der sanften Verzweiflung, das Unheil des Schlusses im Gefängnis deutet sich in Ferne an.

Das junge New Yorker Orchester The Knights meistert dieses im Kern einfache und doch fordernde Stück auf einem Album, das begeistert – vorausgesetzt, man legt nicht allzu viel Wert auf Genregrenzen und Stilschranken. Denn auf der CD “A Second of Silence” unternehmen die Musiker auch einen Besuch im Salon des Komponisten Eric Satie, dessen filigrane, pastellen schimmernde Klänge sie delikat auffächern. “Gymnopédie I” und “II” heißen die beiden nur gut zweiminütigen Werke, die wie Salon-Meditationen klingen und durchscheinend schweben müssen. Die Voraussetzung dazu schufen die Arrangements für Kammerorchester von Claude Debussy. 

Gespenstische Stimmungsbilder

So etwas können The Knights hervorragend. Die ersten Musikerinnen und Musiker des New Yorker Ensembles machten zunächst mit ihrem heutigen Leiter und Dirigenten Eric Jacobsen gemeinsam Kammermusik – eine gute Schule für Klangsinn und Disziplin. Da dieser Kern aus Studenten hochrangiger Musikschulen wie der Juilliard School in New York bestand, sammelten sich bald ähnliche Talente um den Maestro Jacobsen, die genau wie er vor allem Ungewöhnliches und Abenteuerliches unternehmen wollten und dies seit 2007 auch tun.

Klassisches Repertoire spielt die inzwischen auf Orchesterstärke von 39 Mitgliedern angewachsene Truppe ebenso gern wie zeitgenössisches Repertoire sowie Pop und Jazz. Dabei suchen und finden sie stets Querverbindungen. Auf “A Second of Silence” spielen sie neben den Werken von Schubert und Satie auch das viersätzige “Company” vonPhilip Glass und Morton Feldmans gespenstisches Stimmungsbild “Madame Press Died Last Week at Ninety”, alles Studien in variierten Wiederholungen, die eben gerade nicht langweilig werden, sondern durch ihre repetitive Struktur mit wechselnden Akzenten stetig intensiver wirken.

Natürlich gehören die Schubert-Symphonien Nr. 3 und die berühmte Achte (“Unvollendete”) nur mit ein wenig Um-die-Ecke-Denken ins Programm “Wiederholungen”, doch beide beinhalten durchaus Momente des Insistierens. Und wer je die deutsche TV-Version des Fontane-Romans “Der Stechlin” gesehen hat, mit dem Intro der galoppierenden Pferde zu Schuberts achtem Symphonie-Anfang, wird die rhythmische Bewegung dieses Allegro stets mit dem gleichmäßig fließenden Pferde-Ausritt verbinden.

Klanglich gebieten The Knights noch nicht über die Palette eines Traditionsorchesters, aber ihr Sound besitzt doch Individualität und transportiert Spielfreude, so das die knapp 70 Minuten ihrer CD nie langweilig werden. Im Booklet finden sich nicht zu ausufernde Infos zu allen Stücken, was den Reiz der Interpretationen noch erhöht.

Yan Huichang, Directeur musical du Hong Kong Chinese Orchestra


Si la Chine dispose désormais de solides ambassadeurs de son rayonnement artistique avec en chef de file l’incontournable Lang Lang, elle s’attache désormais à faire connaître son école instrumentale et de direction d’orchestre. Yan Huichang, le directeur musical du Hong Kong Chinese Orchestra depuis 1997, est venu donner des classes de maître aux conservatoires de Bruxelles, Luxembourg et Paris : au programme, la comparaison entre les orchestres chinois et occidentaux, sur le double plan de la direction et de la composition. Une visite qui n’est en réalité qu’un prélude au Prix International de Composition 2013 qui sera remis à Luxembourg l’an prochain, et qui a pour vocation de stimuler la création d’un répertoire avec des instruments occidentaux et chinois. ResMusica a rencontré le chef à Paris à l’issue de sa tournée, pour en savoir plus sur cette offensive de charme en terres francophones.

 

ResMusica : En 2013 vous organisez un prix de composition en coopération avec la Société Luxembourgeoise de Musique Contemporaine. La musique orchestrale chinoise est-elle difficile d’accès pour le public occidental? 
Yan Huichang : Quand nous jouons avec l’orchestre au Royaume-Uni, aux Etats-Unis, en Norvège, en Belgique, le public est enthousiaste. Quand nous avons interprété les différents styles de musique chinoise au Festival de Saint-Denis, à l’occasion de l’année France-Chine, l’assistance était tellement enthousiaste qu’elle continuait à applaudir même après que l’orchestre avait quitté la scène. Il a fallu que je revienne dire que le concert était vraiment fini !

RM : Quels sont ces différents styles de musique chinoise ? 
YH : Il y en a trois. Le premier consiste en l’orchestration de mélodies asiatiques anciennes.

Le deuxième reprend des éléments traditionnels, qui sont intégrés dans une nouvelle composition : l’exemple en est les Melodies of Western Yunnan (Mélodies de l’Ouest du Yunnan – voir vidéo ci-dessousde Guo Wenjing ou la Silk Road Fantasia Suite (Suite de la Fantaisie de la route de la soie) de Zhao Jiping. Ces deux styles sont très difficiles à diriger car ils exigent beaucoup de connaissance sur les caractéristiques, le langage, l’arrière-plan historique qui varient selon les provinces dont ces éléments sont issus, comme c’est le cas par exemple pour l’Ouverture 1812 de Tchaïkovski. La Silk Road Fantasia Suite est familière pour le public occidental comme peut l’être celle d’Elgar, car le compositeur est connu pour ses musiques de films. Une autre œuvre de Zhao Jiping est le concerto pour violoncelle Zhuang Zhou’s Dream (Le Rêve de Zhuang Zhou), écrit en 2009, qui est de nature philosophique, avec une personne qui rêve de devenir un papillon.

Le troisième style est constitué par des nouvelles compositions qui n’ont pas de lien direct avec la musique chinoise, mais s’inspirent de sa philosophie. Un exemple est JingQiShen du compositeur Chan Ming-chi, qui a reçu un prix de l’UNESCO en 2001 pour cette œuvre. Composée il y a quinze ans, elle proposait une nouvelle manière de faire jouer les instruments, et elle était considérée comme impossible à exécuter. Aujourd’hui, c’est un classique de la musique chinoise.

Il y a des œuvres comme Autumn Execution de Doming Lam qui se situent entre les deuxième et troisième styles. C’est une composition nouvelle, écrite sur une commande de notre orchestre en 1978. Basée sur un opéra de Beijing, elle raconte l’histoire de l’exécution d’une femme innocente, condamnée par une justice corrompue.

RM : La technique pour diriger un orchestre chinois est-elle spécifique ?
YH : La technique est la même que celle d’un orchestre occidental, mais il faut connaître la technique pour jouer les instruments chinois, ainsi que le contexte culturel.

RM : Quelle a été votre formation et votre parcours ?
YH : J’ai été formé au Conservatoire de Shanghai dont j’ai été diplômé en 1983. J’étais le seul élève à être formé comme chef d’orchestre, c’était en effet une classe où il ne pouvait y avoir qu’un étudiant. J’y ai appris les deux styles de direction chinoise et occidentale, pour l’orchestre et l’opéra, avec les particularités des différences provinces. J’ai ensuite été nommé 8 ans à Beijing à l’Orchestre Chinois National de Chine. De 1992 à 1995, j’ai été le Directeur Musical de Naxos à Singapour, puis j’ai dirigé l’Orchestre Chinois de Taipei à partir de 1995. En 1997, j’ai pris la direction du Hong Kong Chinese Orchestra.

RM : C’était au moment de la rétrocession de Hong Kong ?
YH : Oui, j’ai abrégé mon contrat avec Taipei à la demande du gouvernement. J’ai fait mon premier concert avec l’orchestre le 1erjuin 1997 à Singapour, et le premier concert à Hong Kong était le 1er juillet, pour la cérémonie de la rétrocession.

RM : Vous êtes à la tête de l’orchestre depuis bientôt quinze ans, l’orchestre a-t-il évolué durant cette période ? 
YH : Avant 1997, l’orchestre se consacrait à l’exécution en concert. Depuis, il est devenu un outil de promotion culturelle, où la musique est associée à la danse, et la calligraphie sur scène en cohérence avec la musique. En 1998 on a établi un dialogue entre le thé et la musique de Chine, comme une dégustation de vin.

RM : C’est un projet politique de promotion de la culture chinoise ? 
YH : Ce n’est pas un projet politique, cela fait partie de la culture chinoise. Nous travaillons ensemble avec d’autres formes d’art et nous explorons la beauté de la musique chinoise, pour l’apporter à une plus grande audience et lui faire découvrir l’énergie et la créativité de l’orchestre.

RM : Comment attirez-vous un public plus large ? 
YH : Nous avons organisé des grands concerts qui sont rentrés dans le Livre des Records. En 2001, nous avons fait joué ensemble mille joueurs d’ehru, en 2003 nous avons réuni 3000 personnes qui ont joué des percussions ensemble. Il y avait des enfants, des personnes âgées, d’autres en chaises roulantes, l’objectif principal était de faire expérimenter l’orchestre. Nous avons au programme une œuvre lors de laquelle nous donnons à tout le public une petite percussion en bois pour qu’il joue avec l’orchestre, et qu’il puisse la garder en souvenir. Nous l’avons joué à Carnegie Hall.

RM : Et cela change la perception du public ? 
YH : Je pense, oui. Un jour je suis allé dans une banque et la personne au comptoir m’a reconnu, et elle m’a demandé de signer sur cette petite percussion comme un autographe ! Une autre fois, c’est un policier qui aurait pu me mettre une amende parce que je m’étais arrêté à un mauvais endroit. Il ne l’a pas fait, et il m’a expliqué que c’était parce qu’il me reconnaissait, il avait joué sous ma direction dans un des concerts.

RM : Vous avez dirigé en Belgique au Klara Festival, au Musikverein de Vienne, à Munich, à la Basilique Saint-Denis à Paris, y a-t-il des différences dans l’accueil de la musique chinoise?  
YH : Nous sommes d’abord des ambassadeurs mondiaux de la musique. Au Klara Festival, le Concerto pour violoncelle de Zhao Jiping était joué par une musicienne belge, Marie Hallynck. En Autriche, en Allemagne et au Royaume-Uni, la musique est la musique. A Paris, Debussy – avec La Mer – et Ravel – à l’exception du Boléro –  ont un thème derrière la musique qui est plus proche de la musique chinoise, et qui la rend plus attractive pour le public français.

RM : C’était la première fois que vous donniez une classe de maître à Paris. Quel est l’objectif de ces classes ? 
YH : Quand on remonte dans l’histoire, les pays ont eu des échanges pour catalyser le développement culturel. Nous voyons des orchestres occidentaux qui commandent des œuvres à des musiciens chinois comme Tan Dun, et nous voyons que les compositeurs occidentaux sont plus intéressés par écrire pour des orchestres chinois. Nous cherchons à développer la connaissance des compositeurs, des chefs d’orchestre et du public.
Nous passons nous-mêmes commande à des compositeurs venant des Etats-Unis, du Canada, d’Israël…

RM : Et vous organisez un Prix International de Composition l’an prochain à Luxembourg.
YH : Oui, on souhaite attirer des compositeurs occidentaux. Ce Prix est pour nous très important, c’est une étape dans le développement de la musique chinoise, pour découvrir de nouveaux talents et les développer. Si les compositeurs sont intéressés par la musique chinoise, alors cela participera à la promotion de cette musique.

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Young Johann Sebastian Bach. 1715. Teri Noel T...
Young Johann Sebastian Bach. 1715. Teri Noel Towe seems to demonstrate that the portrait is probably not of Bach http://www.npj.com/thefaceofbach/09w624.html. (Photo credit: Wikipedia)

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