Valencia quiere contar la historia del jazz en España


El primer congreso sobre la presencia de esta música en nuestro país se celebrará en noviembre

El congreso sobre la historia de jazz en  España que se celebrará en Valencia en noviembre supondrá un importante paso para paliar  la escasez de estudios sobre la llegada y desarrollo de esta música nuestro país. Aunque hace casi un siglo que los melómanos españoles conviven este género, el congreso internacional Jazz en España será el  primero dedicado al tema en nuestro país. Se trata de una iniciativa de la subdirección general de Música de CulturArts – Generalitat Valenciana y la Fundación Autor de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), que contará con la colaboración de la Universitat de València y la Universitat Politècnica de València.

El encuentro, que se celebrará entre los días 28 y 30 de noviembre de 2013, pretende contribuir a  “actualizar y presentar a la comunidad científica la investigación más reciente sobre la historia y presencia del jazz en nuestro país de la mano de los especialistas y protagonistas de este género”.  Además de la entrada del jazz en la Pelnínsula Ibérica, se abordarán “las peculiaridades de su consolidación en diferentes ciudades y territorios, su asimilación desde otras tradiciones musicales, la recepción por parte del público y los medios de comunicación o la influencia de algunos músicos destacados en su desarrollo”, entre otros aspectos.

Las mesas redondas y ponencias se complementarán con una serie de conciertos en la Universitat Politècnica de València, enmarcados en su tradicional festival Novembre, así como jam sessions en distintos clubes de la ciudad y una exposición sobre la memoria gráfica jazzística que acogerá la Universitat de València en el Centre Cultural La Nau, organizada en colaboración con la Fundación Ebbe Traberg.

 

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Pensando (y creciendo) en voz alta


El cantautor Manolo Tarancón apuntala su ascendente carrera con ‘Reflexiones’, un cuarto disco rotundo y liberado de ataduras.

Si eres cantautor en castellano, con unos referentes y unas trazas que no son el epítome de lo cool entre el joven y atropellado consumidor de música que se estila hoy , y además has de cargar con el sambenito de las odiosas comparaciones, digamos que lo tienes crudo. Si además ocurre que es el propio músico quien debe producir, promocionar, presentar y dar a conocer por medio país su propuesta con cargo a su propio bolsillo, aún pinta más negro.

Tan sombrío panorama es extensible a cualquier creador, es lo que hay, pero, en el caso de Manolo Tarancón, tanto obstáculo estuvo a punto de hacerle tirar la toalla: “Cuando acabé Horas Vacías no salían conciertos, la cosa estaba muy parada, y ahí fue donde entró David García (Limbotheque), quien me sacó de casa porque estaba muy cabizbajo, un poco depre”, cuenta, pero “cuando te gusta mucho todo esto, te quitas de encima todos esos demonios y sin darte cuenta, lo estás volviendo a hacer”.

Y lo que ha vuelto a hacer es lo que mejor sabe. Así que no le quedó más remedio que empaparse de unas vibraciones positivas que no siempre le han empujado. El resultado es Reflexiones, un cuarto disco rotundo, heterogéneo, luminoso y liberado de ataduras. Su mejor trabajo hasta la fecha, aunque reconoce que lleva tiempo buscando su sonido.

Editado en La Viejita, el sello que el propio Tarancón se montó con el cantautor leonés Fabían, porque “salvo que veas muy claro que el sello te va a dar una buena contraprestación de promoción y conciertos, no queda otra vía que la autogestión. Y más con la venta online y las redes sociales. El peaje que tienes que pagar para que el disco se distribuya en tiendas no vale la pena”.

La heterogeneidad se explica porque “al ser una colección de canciones, cada tema es independiente. No hay eje conductor”. Aunque el hecho de haber grabado entre el estudio de Paco Loco en Puerto de Santa María y el de Paco Morillas, en Valencia, junto a Carlos Soler Otte (Damien Lott), sí redunda en un sonido que “buscaba una producción más pop en unos temas y en otras más oscura”. Reconoce que “a mucha gente la sorprendía eso de grabar en dos estudios, y podía haber sido un problema el homogeneizarlo todo en la masterización, pero estoy contento con la decisión”.

Y de entre todos los músicos con los que ha colaborado últimamente, apunta a Tórtel como el proyecto que más le ha ayudado a dotar de cierta brisa mediterránea su propia música, porque “me di cuenta de que canciones que podían ser similares por temática a las mías, podían gozar de un tratamiento mucho más luminoso, y Tórtel me ha enseñado a hacer canciones comprometidas pero menos drásticas”.

Es por ello que, entre aproximaciones a sonoridades para él insospechadas (aires de bossa y ranchera, nada menos), también destacan las aportaciones externas. Como la guitarra de Jesús de Santos (Polar) o las voces de Vanessa Prado (La Gran Alianza) y Carol García (Limbotheque).

Las bandas toman la ópera


El Palau de les Arts abre sus puertas a las sociedades musicales valencianas.

Las bandas de música tomaron ayer el edificio de la ópera de Valencia. Y lo hicieron para quedarse. La Banda Simfònica d’Algemesí y la Agrupación Musical Santa Cecilia de Ador abrieron el ciclo titulado Les bandes a les Arts, en el que participarán un total de 22 agrupaciones distribuidas en 11 conciertos a precios populares (la entrada cuesta tres euros).

Este concierto es una reivindicación de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana hecha realidad, que desde que se inauguró el Palau de les Arts hace seis años había reclamado que las bandas tuviesen su espacio en el emblemático edificio.

“Esta es una jornada histórica para el colectivo”, aseguró Josep Francesc Almeria, presidente de la federación de bandas de música. “Las sociedades musicales demostrarán con su calidad que este proyecto debería haber comenzado mucho antes”, explicó Almeria, que añadió: “Hay aspectos mejorables en el diseño del ciclo, que esperamos que se aborden en beneficio de todos, para lo que nos ponemos a disposición de la Consejería de Gobernación”.

El concierto de ayer es el primero que las bandas de música ofrecen en este coliseo, si se exceptúa el repertorio que ofrecieron en la sesión inaugural las bandas municipales de Castellón y Valencia el pasado 24 de marzo.

El repertorio que ayer sonó en el palacio de la ópera de Valencia fue variado, pero sobre todo incluyó temas valencianos dirigidos por Ramon García —en el caso de la banda de Ador— y Alberto Ferrer, que dirigió la agrupación de Algemesí, también la primera banda que actuó en el certamen de Valencia de 1866.

Los aficionados de este municipio de La Ribera Alta y del de La Safor se movilizaron ayer para escuchar a sus bandas tocar por primera vez en la historia en el escenario del Palau de les Arts. La Federación de Sociedades Musicales agrupa a un total de 537 bandas de las tres provincias con un total de 40.000 músicos y 60.000 alumnos y más de 200.000 socios que constituyen el principal agente cultural valenciano.

Xoel López, un poco más al desnudoxoel


El cantante participa el jueves en las ‘charlas canciones de efe eme’ de la sala Matisse de Valencia.

Hay poco que desmigar en el álbum de fotos musical de Xoel López. Desde que este joven gallego (A Coruña, 1977) emprendió su carrera con Deluxe, proyecto hecho a su imagen y semejanza que pasó en su cuarto disco del inglés al castellano, sus letras son hojas sueltas de un diario íntimo y, a la vez, universal. No se le puede negar, por tanto, que no vuelque desde sus entrañas las frases más tiernas y enrabietadas del pop español. Tampoco se le puede reprochar que no maneje una versátil mezcla de melodías, instrumentos y cadencias que apelan a una multiculturalidad por encima de exotismos.

Por eso, el autor de temas comoTendremos que esperar oReconstrucción acude al ciclo mensual de charlas de Efe eme en la sala Matisse de Valencia con un repertorio plagado de instantáneas. Un manojo de versos que ha fluctuado entre la estética más guitarrera y desenfadada de los primeros discos de Deluxe al sonido ecléctico de La Caravana Americana, un proyecto que le llevó durante meses a recorrer el continente americano compartiendo repertorio y escenarios con otros 20 músicos.

Mientras tanto, su pasión por la heterodoxia se ha compaginado con Lovely Luna, un lance emprendido junto a su amigo Félix Arias con el que han firmado dos discos. Del último, Chang y Eng, la webjenesaispop señalaba que “vuelven a firmar un disco despreocupado de las modas y del mundo exterior, en el que además cuentan buenas historias”.

Para más inri, esta semana ha presentado Atlántico bajo su nombre propio, sepultando la trayectoria con Deluxe pero recobrando la energía y la intimidad de sus letras. Para el que quiera embadurnarse un poco más de su persona, lo tendrá al desnudo el jueves a las 21 horas en la sala Matisse.

‘La vida breve’, en el 25º aniversario del Palau de la Música


La acústica del edificio lo ha convertido definitivamente en una de las mejores salas de conciertos del mundo.

El Palau de la Música se ha convertido, desde su construcción, en uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad de Valencia. Inaugurado el 25 de abril de 1987, la acústica del edificio es considerada una de las mejores del mundo. José María de Paredes eligió la transparencia como medio para levantar esta obra, erigiendo una bóveda acristalada que corre paralela al cauce del Turia como elemento de acceso, sin obstaculizar su visualidad axial. La importancia del agua se traslada también al interior ya que los numerosos árboles que crecen le dan aspecto de invernadero, mientras la cascada de vidrio parece verter sobre el estanque diseñado por Ricardo Bofill, que se sitúa junto al Palau. En el interior del edificio encontramos cuatro salas: la sala sinfónica, que se denomina Sala José Iturbi y está preparada para albergar 1793 espectadores; la Sala Rodrigo tiene un aforo de 420 plazas; y las salas C y D. También debemos destacar la Sala de Exposiciones, que con sus más de 320 metros cuadrados es un magnífico escaparate de la cultura.

Para celebrar el aniversario el próximo miércoles 25 de abril, la Orquesta de Valencia, bajo la dirección de su titular Yaron Traub, protagonizará  un concierto conmemorativo, en cuyo programa figuran las mismas obras que se interpretaron en el concierto inaugural: de Manuel Palau se interpretará la Marcha burlesca, y de Joaquín Rodrigo el Concierto de Aranjuez, con la parte solista a cargo del guitarrista José María Gallardo del Rey, mientras que en la segunda parte se podrá escuchar la ópera La Vida Breve, de Manuel de Falla, en versión de concierto, que contará con la participación del Cor de la Generalitat Valenciana, y un reparto que encabezará la soprano chilena Cristina Gallardo-Domâs en el papel de Salud, junto a la mezzosoprano Cristina Faus como Abuela, los tenores Vicente Ombuena como Paco y Gustavo Peña como Voz de la Fragua, y los barítonos Josep Miquel Ramón como Manuel y Alfredo García en el papel  de Tío Salvador. La cantaora Ginesa Ortega y la bailarina Nuria Pomares completan el reparto. Asimismo, tanto la Orquesta de Valencia como la Banda Municipal de Valencia, ambas con su sede en el Palau de la Música, interpretarán juntas el 28 de abril, por primera vez en su historia, un programa conmemorativo con obras de compositores valencianos.

El poema sale de la botella para subir al escenario


Nueve horas de recital, música y ‘performance’ y una revista culminan un singular proyecto literario promovido por un hostelero.

“Bueno, aquí estamos. Si quieren preguntar…”. El poeta y hostelero Francisco Mateu no puede evitar un gesto tímido ante los periodistas que, precisamente, él mismo ha convocado. Su timidez, sin embargo, no ha sido un obstáculo para embarcar a más de dos centenares de poetas y no sólo poetas en el singular proyecto lírico y solidario consistente en la organización de nueve horas de Mar-atón de poemas solidarios, que ofrecerá recitales, música y performances, y la presentación de la revista Un mar de poemas solidarios. Ambos tendrán lugar este sábado en el Teatro Micalet de Valencia a partir de las 12 horas. La entrada y el servicio de guardería serán gratuitos.

Todo empezó muchos tiempo atrás. La afición de Mateu por la poesía es conocida más allá de la clientela habitual del restaurante Chez-Lyon de Valencia. Empezó reglando versos. Luego surgió la idea de meterlos en una botella, que fue bien acogida. Tanto que pensó en vender los versos embotellados y destinar las ganancias a una entidad benéfica, como la Asociación de Padres de Niños con Cáncer. Se han vendido más de 1.400 botellas con composiciones de más de 200 poetas y aficionados, muchos de los cuales introdujeron en sus poemas manuscritos con un dibujo, una pintura o una caligrama.

Entre los participantes hay poetas tan premiados como Francisco Brines, Carlos Marzal, Vicente Gallego o Marc Granell. La artistas plástica Carme Calvo también participa. Hay poemas procedentes de varias ciudades de España, y algunos llegados del Japón. Algunos han repetido autoría en los poemas embotellados. “Bueno, como yo”, reconoce Mateu.

Todos han mostrado su disposición a colaborar en la inciaitiva poética-solidaria, y especialmente, el diseñador Daniel Nebot, el director teatral Antoni Tordera, la poeta Maribel Valero (que ha hecho la selección poemas embotellados para la revista), el director del teatro Escena Erasmus, Josep Valero, un transformista, o los empresarios de Antalis Iberia (que ha donado el papel) y Gráficas Vernetta (que imprime la revista de manera desinteresada). Parafraseando a Brines, puede que la poesía no tenga un público muy amplio, pero sí lectores, y muchos amigos.

“No deja de ser significativa la respuesta de la gente: la poesía es muy necesaria hoy”, apunta Tordera, que define el espectáculo del Micalet como “un pequeño islote multidisciplinar”. “No sé lo que va a pasar, pero vamos a leer, a cantar, a escuchar música.. Ya veremos”, añade.

“La revista intenta trasladar la idea, la sensación, de que se va construyendo de manera espontánea”, señala Nebot. La publicación tiene voluntad de continuidad y tendrá distribución en librerías y otros establecimientos.

Las botellas, que siguen produciéndose, se pueden adquirir en restaurantes, librerías (como la del Muvim) y otros establecimientos amigos.

Comienza el Festival de Música Antigua de Valencia


La XIII edición de ‘Música, Història i Art’ contará con conciertos, seminarios y talleres de danza.

La ciudad de Valencia celebra un año más el Festival de Música Antigua ‘Música, Història i Art’. Organizado por Cultural Comes con el patrocinio de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Valencia, el festival ha contado con la participación durante los últimos 13 años de intérpretes nacionales e internacionales de primer nivel que lo han consolidado como una cita de referencia dentro de su género. El Festival MHA ofrece a los valencianos y visitantes de la ciudad la posibilidad de disfrutar de la música antigua en espacios históricos de singular belleza, buscando la conjugación de la historia, la música, el arte, la cultura y el turismo. El Festival es miembro de la Red Europea de Festivales de Música Antigua (European Early Music Network) y ha conseguido consolidarse en el calendario musical de la ciudad de Valencia gracias al patrocinio de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Valencia y el apoyo de diversas Instituciones.

De esta manera, la Sala Consulado de Comercio de la Lonja de la Seda de Valencia acogerá el próximo jueves 19 de abril el primer concierto, en torno a las mujeres y la Edad Media. ‘La Cité des dames’ es el título del programa que el prestigioso grupo Capella de Ministrers estrenará en el concierto inaugural.

El Palacio de Cervelló, residencia de personajes ilustres, es el elegido para acoger el segundo concierto del Festival, que tendrá lugar el 10 de mayo y que ofrecerán el clavecinista Ignasi Jordà y la flautista Laura Palomar, bajo el título ‘Pour connaisseurs et amateurs’. El siguiente concierto tendrá lugar el 14 de junio en el Museo de la Ciudad situado en el antigua Palacio de los Condes de Berdebel. En esta ocasión la cantante valenciana Mara Aranda será la encargada de ofrecer un concierto en torno a la música sefardí bajo el nombre ‘La música encerrada: Sefarad’.

Tras el descanso estival el MHA volverá con la organización de un seminario interdisciplinar en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, titulado ‘Dies Irae’. Una visión multidisciplinar del fin del mundo será el leitmotiv bajo el que ponentes como Joan Francesc Mira o Rafa Beltrán de la Universitat de València, Philippe Vendrix, de la Universitdad de Tours, Carles Magraner, director de Capella de Ministrers o Maricarmen Gómez Muntané de la Universitat Autónoma de Barcelona, ofrecerán su diferentes puntos de vista sobre el Apocalipsis. Durante el seminario, que tendrá lugar los días 26 y 27 de octubre, tendrá lugar un concierto en la Capilla de la Sapiencia del Centre Cultural la Nau en torno a la música y el Apocalipsis. Asimismo, la bailarina y coreógrafa Eva Narejos, ofrecerá un taller de danza medieval que girará en torno a la Danza de la Muerte.

“Es una pena que ‘El gato montés’ no se vea en Valencia”


La obra del valenciano Penella se estrenó en el Teatro Principal en 1917 y ahora agota localidades.

El gato montés es una de las zarzuelas más populares. Y también una de las partituras del género más apreciadas, si bien contiene todos los tópicos del españolismo al uso y la fama de su pasodoble ha solapado el resto. La escribió el compositor valenciano Manuel Penella. Se estrenó en 1917 en el Teatro Principal de Valencia. Plácido Domingo la llevó en los noventa a liderar la lista de discos de ópera más vendidos en EE UU.

El último montaje de esta zarzuela está dirigido por el valenciano Cristóbal Soler, que desde 2010 lleva las riendas del Teatro Lírico Nacional de la Zarzuela. Cuenta con la coreografía de Cristina Hoyos y la dirección escénica de José Carlos Plaza. Tras su estreno en febrero en Madrid, donde agotó las localidades, inició una gira por Valladolid, Lisboa, Oviedo, Sevilla. No está previsto, sin embargo, que la obra recale en Valencia.

“La verdad es que El gato montés está funcionando muy bien en cuanto al público y a la crítica”, apunta el director de Alcàsser de 43 años. “Es una pena que un montaje así no se pueda ver en Valencia. Se lo propuse a la consejería de Cultura y también al Palau de les Arts, pero no he sabido nada”, agrega Soler, que fue discípulo de José María Cervera y se perfeccionó ensayando con Nikolaus Harnoncourt. “Es una pena”, incide “porque en Valencia se cumplirá pronto el centenario de su estreno”. Además, al ser un montaje del Ministerio de Cultura, el teatro que lo acoge en su programación no acarrea con los costes de la producción; debe pagar las nóminas y la estancia de los artistas.

Soler defiende la vigencia y la calidad de la zarzuela. Recuerda que los grandes teatros españoles programan al menos un título al año y que cantantes de prestigio participan en los montajes, al igual que otros artistas, como en esta última versión de El gato montés. Ha prestado especial atención a la recuperación del patrimonio lírico menos frecuentado, interpretando y grabando recuperaciones musicales históricas como Le Revenant, de M. Gomis, Il burbero di buon cuore, de Vicente Martin y Soler, o poemas sinfónicos de Salvador Giner.

Sus gustos personales se inclinan por el repertorio italo-germano, en particular, por los compositores Brahms y Beethoven, en el caso de la música sinfónica, y por Verdi y Puccini, en el de la ópera.

El que fue fundador y director musical de la Orquestra Filarmònica de la Universitat de València y actual primer director invitado de la Orquesta Clásica Santa Cecilia de Madrid es partidario de buscar las fórmulas para popularizar la ópera y más en tiempos en crisis. “La ópera debe ser para todos. Debe haber días del público, con entradas más baratas, y también palcos y entradas VIPS, con todo lujo, de precios elevados para que las paguen los que más tienen”, arguye.

Insisten en que lo más importante es la educación, no sólo de los músicos, obviamente, sino también del público. Ya para crear un público amplio, con conocimiento, se necesita planificar a medio y largo plazo. Las actuaciones de grandes nombres mediáticos atraen a mucha gente a corto plazo, pero no generan una demanda consistente y constante. “No sólo hay que escuchar nombres; hay que escuchar música. Hay que valorar la música independientemente del nombre que la intérprete y para eso hay que fomentar la cultura del público, además de potenciar la enseñanza de la música, claro”, apunta.

Como la mayoría de los músicos valencianos, su vocación nació al calor de la afición popular por las bandas de música. No en vano, desde niño escuchaba al otro lado de la pared de su habitación como estudiaban los miembros de la sociedad musical de su pueblo. Parece que su futuro estaba marcado. A los cinco años, ya tocaba varios instrumentos.

Con el tiempo fue asistente dos años de la Orquesta Sinfónica de Viena. Allí conoció de primera mano el magisterio de directores como George Prêtre, Vladimir Fedoseyev o Mariss Jansons. Sin embargo, el que le causó una impresión más honda fue, probablemente, Harnoncourt. “Tuve la oportunidad de verlo trabajar y de estar con él. Es un gran pedagogo. Además, me llamó mucho la atención cómo estudiaba las fuentes de la partitura”, recuerda.

Peinando canas con dignidad


“Fue la mejor noche que se les recuerda aquí en mucho tiempo”.

Teniendo en cuenta que la banda de Mike Scott ha visitado Valencia en numerosas ocasiones en las últimas décadas, y sin dejar de tener presente que no van a desperdiciar ese bucle nostálgico en el que se ha convertido el circuito musical en directo, y del que nuestra ciudad, particularmente, participa con tanta entrega (era previsible que su reciente álbum musicando poemas de Yeats no iba a gozar de lugar preeminente), calibrar la valía de su concierto del viernes obliga a reparar en detalles.

Porque la elección del Palacio de Congresos en Valencia solo puede entenderse como una necesidad de aforo, y no como un marco en el que, ni mucho menos, los Waterboys fueran a aligerar la carga rockera y grandilocuente que siempre les ha singularizado. Ni veleidades acústicas ni rebajas de intensidad.

Y porque si tenemos que hablar de momentos con los que ratificar que fue la mejor noche que se les recuerda aquí en mucho tiempo, hay unos cuantos que pueden servir: el arrollador toque de corneta con Rags; la fusión folk de filiación celta entre The Thrill Is Gone y esa And The Healing Has Begun de un Van Morrison al que siempre han reverenciado; la extraordinaria lozanía exhibida por unas apabullantes e inoxidables Glastonbury SongBe My Enemy o The Pan Within; y, sobre todo (y esta era la novedad), la imponente capacidad teatralmente dramatizadora de Mike Scott para hacer de médium de W. B. Yeats enNews For The Delphic Oracle y Mad As The Mist And Snow, justo en el interludio de un concierto en el que, arropado por una banda que ejecuta al dedillo, se mostró pletórico.

Nadie es perfecto

Motivos suficientes para hacer la vista gorda ante la forma en la que, quizá llevado por el pegajoso ardor ambiental (cánticos populares vengan o no a cuento, una traductora improvisada e incluso la recuperación de aquella camiseta del equipo de fútbol del Valencia que le fue regalada hace diez años), desbravó The Whole Of The Moonpara convertirla en soniquete de fondo para presentar a su banda. Nadie es perfecto.

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Coll y Hodges contagian audacia a la joven orquesta


La formación juvenil de la Generalitat estrena obra de su laureado y prometedor compositor.

Aunque fue trombonista de la Jove Orquestra de la Generalitat (JOG), no es ésta la faceta donde más ha destacado Francesc Coll (Valencia, 1985). Afincado en Londres, se trata del compositor joven valenciano de mayor proyección, con varios premios, como el Mary Ryan Composition Award y encargos de carácter internacional en su haber. Por eso fue escogido para ser compositor residente de la JOG durante dos años y, como es preceptivo en esta responsabilidad, debe entregar dos creaciones originales para ser interpretadas por su orquesta. La primera de ellas, titulada No seré yo quien diga nada, fue estrenada el viernes en el Auditorio de Torrevieja. Volverá a ser interpretada este domingo en Gandia y el próximo lunes en el Palau de la Música, dentro de los conciertos exclusivos para la Sociedad Filarmónica con motivo de su centenario. Para la puesta de largo con su joven orquesta, el compositor valenciano cuenta con el pianista británico Nicolas Hodges como solista, uno de los más sobresalientes de su generación y de quien algunos críticos han destacado su audacia y energía. En No seré yo quien diga nada “el pianista desempeña la función del líder”, explica Coll, “en lo que podría ser la actual cultura de masas, una función que aleja a este instrumento del concepto de solista del pasado».

La partitura del compositor valenciano es también atrevida. Estableciendo paralelismos con la sociedad actual, se ha fijado en los extremos y para ello ha vaciado la orquesta de violines, violas y oboes y ha cedido protagonismo a flautas, clarinetes y fagots en sus versiones más extremas, es decir, picolos, requintos y contrafots, para fijar la atención, precisamente, en lo extremo. Las combinaciones y referencias son, asímismo, audaces. Como materia principal, ha partido de un zorcico, la danza tradicional vasca y ha añadido otros géneros de música popular en forma de citas de piezas pop y de jazz. El zorzico “está presente aunque de forma poco reconocible”, advierte el compositor, ya que lo ha “filtrado por una estética surrealista, en busca de un equilibrio entre la razón y la técnica con la intuición”. El resultado es de “una gran complejidad en la ejecución». Coll ha agregado un clavecín, que es un instrumento barroco. Con todos estos ingredientes ha conseguido una obra compleja y de gran sentido rítmico, que «intenta contar lo trascendente, lo profundo, mediante lo absurdo».

Formado en los conservatorios superiores de Valencia y Madrid como tombonista, Coll ha estudiado composición con Richard Baker en la Guidhall School of Music and Drama de Londres, con una beca del Institut Valencià de la Música. También ha recibido clases del prestigioso compositor y director británico Thomas Adès. Su primera obra reconocida, Aforismos para piano solo (2003), fue ya premiada en el concurso Hui, Hui Música. La Canadian Brass le encargó su primera obra,…Whose name I don’t want to remember para doble quinteto de metal (2005), estrenada por esa formación y el Brass Quintet de la Orquesta Filarmónica de Nueva York en el Lincon Center. Sus obras han sido interpretadas por la Orquesta Filarmónica de la Universitat de Valencia, a Orquesta Sinfónica de Londres, la Oruqetsa Sinfónica de la BBC, la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles (dirigida por Thomas Adès), o Los Angeles Philarmonic New Music Group.